El grito de Marie Höbinger contra el acoso en el fútbol femenino y la cosificación
El deporte de alto rendimiento suele estar rodeado de luces y aplausos, pero para Marie Höbinger, el último año se convirtió en un túnel oscuro de ansiedad y persecución. La volante central del Liverpool, pieza clave en el esquema de los «Reds» desde su llegada en 2023, rompió el silencio este martes tras conocerse la sentencia contra Mangal Dalal. El caso de hostigamiento en el fútbol femenino que sufrió la austriaca no solo afectó su rendimiento profesional, sino que alteró por completo su capacidad de sentirse segura en su propia casa.
La Justicia británica determinó que Dalal, un empresario londinense de 42 años, es culpable de hostigar a la deportista mediante el envío sistemático de mensajes de contenido sexual explícito e inapropiado a través de redes sociales. Este fenómeno de acoso y hostigamiento en el fútbol femenino escaló peligrosamente cuando el hombre, ignorando los bloqueos digitales, decidió presentarse en persona en los estadios donde Höbinger competía. Según el relato de la fiscalía, la jugadora llegó a vivir en un estado de alerta permanente, mirando por encima del hombro cada vez que regresaba a su hogar en la soledad de la noche.

El Liverpool reforzó protocolos por el acoso en el fútbol femenino.
La sentencia impuesta incluye una orden de alejamiento por dos años y una orden comunitaria de 18 meses, además de multas económicas que, para la víctima, parecen poco frente al daño psicológico causado. Höbinger fue tajante al señalar que ninguna mujer, independientemente de su profesión o notoriedad pública, debería ser tratada como un objeto para ventilar fantasías ajenas. La violencia de género en el deporte femenino es una problemática que, según la jugadora, se ve potenciada por una preocupante tendencia a sexualizar a las deportistas profesionales.
El impacto psicológico del acoso en el fútbol femenino en la alta competencia
Para una atleta que debe concentrarse al cien por ciento en su preparación física y táctica, la irrupción de un acosador en su vida privada resulta devastadora. Höbinger confesó que el miedo a que Dalal averiguara su dirección exacta le quitó el sueño y la sumergió en cuadros de ansiedad severos. El Maltrato a futbolistas mujeres no se queda en la pantalla del celular; se traslada a la cancha, donde la jugadora sentía la vulnerabilidad de ser observada por alguien que le había manifestado deseos perturbadores, como el de tener hijos con ella de manera forzada.
El apoyo del Liverpool FC fue fundamental para que la centrocampista no colapsara en medio de la temporada. El club debió implementar protocolos de seguridad reforzados, asignando oficiales para escoltar a Marie en sus traslados diarios y compromisos deportivos. Este tipo de medidas, aunque necesarias, subrayan la gravedad del acoso en el fútbol femenino y cómo las instituciones deben adaptarse para proteger a sus figuras ante una exposición que muchas veces cruza los límites de lo tolerable y lo legal.

Mensajes inapropiados marcan el acoso en el fútbol femenino.
La defensa del agresor y el debate sobre el acoso en el fútbol femenino
Durante el proceso judicial en el Tribunal de Magistrados de Liverpool, la defensa de Mangal Dalal intentó matizar sus acciones alegando problemas de salud mental. Según su abogado, el empresario atravesaba un episodio psicótico al momento de contactar a la futbolista, llegando a ser visto predicando sermones descalzo en la vía pública. Sin embargo, para la fiscalía, esto no atenúa el hecho de que el hombre atacó deliberadamente a una mujer por su perfil público, incurriendo en un acoso en el fútbol femenino que fue intenso y continuo.
El entrenador Gareth Taylor también manifestó su malestar, no solo por el hecho en sí, sino por la revictimización que supone la difusión pública del nombre de la jugadora. No obstante, el testimonio de Marie Höbinger busca generar un antecedente para que otras colegas no callen ante situaciones similares. El acoso en el fútbol femenino debe ser erradicado con sentencias firmes que dejen de ver estos comportamientos como simples «mensajes de fans» y empiecen a tratarlos como los delitos de hostigamiento que realmente son.
Actualmente, Marie se encuentra alejada de las canchas por una rotura de ligamento cruzado anterior, pero su lucha más importante la está librando fuera de la cal. Al alzar la voz, la jugadora de 24 años pone sobre la mesa una discusión necesaria sobre el respeto y la integridad de las mujeres en el deporte rey. ¿Es suficiente una orden de alejamiento de dos años para garantizar que una deportista recupere la paz que la desidia de un acosador le arrebató?
