El actor y cineasta italiano Emilio Insolera ha captado la atención del público mundial con su participación en la película Siente mi voz, estrenada el 3 de abril en Netflix. La historia gira en torno a un adolescente tímido con un talento especial para el canto, pero Insolera, quien es sordo, aporta una perspectiva única al interpretar al padre de una joven oyente apasionada por la música.
En esta nueva versión italiana de La familia Bélier, que posteriormente fue adaptada a CODA, Insolera se enfrenta al desafío de dar vida a un personaje que, a pesar de su discapacidad auditiva, tiene una voz poderosa en el ámbito cinematográfico. Su interpretación se basa en el lenguaje de señas, y aunque solo se escucha su voz en un par de escenas, su presencia en pantalla es contundente.
Insolera, que domina el español, italiano, inglés y japonés, considera que su habilidad para comunicarse en múltiples lenguas le abre puertas en el mundo del cine. “Imagínese un personaje que hable cuatro lenguas de señas y cuatro lenguas habladas. Esto rompería el estereotipo de sordo”, reflexiona. Su deseo es que se cuenten historias que reflejen la diversidad de experiencias humanas, y que los personajes sordos sean vistos como individuos complejos.
La representación de actores sordos en la industria cinematográfica ha evolucionado, especialmente tras el éxito de CODA, que ha sido un referente en la lucha por la inclusión. Insolera destaca la importancia de contar con actores sordos en producciones que abordan estas temáticas. “La película se convirtió en un punto de referencia para abogar por una representación auténtica”, señala, refiriéndose al trabajo de Laura Santarelli, mediadora cultural en la producción.
En Siente mi voz, Insolera interpreta a Alessandro Musso, un padre que debe lidiar con el sueño de su hija Eletta, interpretada por Sarah Toscano, de convertirse en cantante. La historia plantea un dilema familiar, ya que el éxito de Eletta podría significar dejar atrás a su padre y a su entorno familiar. El director Luca Ribuoli lo animó a explorar más allá de las versiones anteriores de la historia, buscando un equilibrio entre la ternura y la autenticidad del personaje.
El proceso de construcción del personaje no fue sencillo. Insolera tuvo que sumergirse en su infancia en Sicilia y adaptarse a la cultura del norte de Italia, donde se desarrolla la trama. “Era un entorno muy local y profundamente italiano, y eso es exactamente con lo que tuve que retomar el contacto para el papel”, explica. Además, tuvo que trabajar en su forma de comunicarse con Toscano, quien al principio seguía sus manos en lugar de mirarlo a los ojos durante las escenas de lenguaje de señas.
Con el tiempo, la conexión entre ambos actores se fortaleció, lo que permitió que las interacciones en pantalla fluyeran de manera más natural. “Durante los últimos días de rodaje, ella pareció cogerlo con naturalidad”, comenta Insolera, quien también destaca cómo la producción logró superar los desafíos iniciales en la comunicación.
Insolera observa con optimismo cómo Hollywood ha comenzado a aceptar a los actores sordos como personajes complejos, en lugar de limitarlos a roles unidimensionales. “Necesitamos ver más representaciones como esta, con papeles más sustanciales y diálogos más ricos para los personajes sordos”, argumenta. Sin embargo, también critica la tendencia a relegar a los personajes sordos a situaciones donde se encuentran rodeados únicamente de oyentes, lo que limita la autenticidad de las interacciones.
El actor subraya la necesidad de que los productores busquen actores sordos que sean competentes en el uso del lenguaje de señas. “Es lamentable que producciones multimillonarias sigan seleccionando talentos sin prestar suficiente atención a ese nivel de autenticidad”, concluye. La lucha por una representación más inclusiva y realista en el cine continúa, y la voz de Insolera es un claro ejemplo de ello.
La película Siente mi voz se encuentra disponible en Netflix.