Este 24 de abril, el mundo celebra el Día Internacional de las Niñas en las TIC, una fecha que nos invita a reconocer el talento femenino y reflexionar sobre el contexto actual. Según un estudio de McKinsey & Company junto a Laboratoria, un preocupante 24% de mujeres en Perú ha cambiado de carrera en el ámbito tecnológico por falta de oportunidades de crecimiento. Este dato es un llamado a la acción urgente para mejorar la situación.
El desafío de las carreras STEM
Las trayectorias en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) comienzan con la curiosidad que se despierta en el hogar y se cultiva en la escuela. Pero, ¿qué ocurre cuando una niña interesada en estas materias vive en una zona rural o alejada? Muchas veces, sus familias, aunque bien intencionadas, carecen de las herramientas necesarias para guiar su talento.
Sin información adecuada ni medios para fomentar esa curiosidad, el interés temprano puede diluirse. La falta de recursos y los mensajes sociales que sugieren que las niñas están mejor en profesiones tradicionalmente feminizadas alejan a muchas de las rutas STEM antes de llegar a la educación superior.
Superando barreras en el ámbito laboral
Para aquellas que logran superar estas barreras, el panorama laboral y corporativo a menudo refleja la misma falta de apoyo, limitando su desarrollo y liderazgo profesional. En este punto, las instituciones de educación superior deben ser agentes de cambio sistémico, no solo espacios de formación técnica. Es necesario rediseñar estrategias, implementar innovaciones curriculares y establecer redes de mentoría.
Además, es crucial formar alianzas con la industria para conectar a las jóvenes con oportunidades tangibles. Sin embargo, la academia y el sector privado no pueden cerrar esta brecha solos. Es imperativa la integración y el apoyo del gobierno, el cual es fundamental para democratizar el acceso a la tecnología y crear oportunidades reales.
Un esfuerzo conjunto para el cambio
Impulsar políticas públicas basadas en evidencia, que incluyan programas de acompañamiento vocacional descentralizados, becas y conectividad en zonas vulnerables, es esencial para que cualquier niña pueda materializar su vocación, sin importar su lugar de nacimiento.
Fomentar la participación equitativa de las mujeres peruanas en la ciencia y la tecnología requiere transformar la mentalidad desde la raíz. Solo mediante un esfuerzo articulado y sostenido entre familias, educadores, universidades, el sector corporativo y el Estado, lograremos que su participación en estos sectores deje de ser una promesa y se encamine hacia una trayectoria sostenible.
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