La pulseada judicial que se libraba en los tribunales uruguayos en torno a la actuación de la exfiscal Alicia Ghione en el caso Penadés llegó a su fin este martes. El fiscal Enrique Rodríguez, tras analizar a fondo el expediente, ratificó la decisión de su colega Gilberto Rodríguez y resolvió el archivo definitivo de la denuncia presentada por la defensa del exsenador Gustavo Penadés.
Es una resolución que, en los pasillos de la Fiscalía, se lee como un cierre de capítulo necesario. La decisión, al haber sido revisada y confirmada, adquiere un carácter de irrevocabilidad: no existen más instancias legales para impugnarla.
La tensión de las últimas semanas, con abogados de la defensa —Laura Robatto y Homero Guerrero— buscando desesperadamente fisuras en la actuación de quien lideró la investigación original, se disipa con este dictamen. La jueza suplente Gabriela Azpiroz, que había habilitado el reexamen de dos puntos concretos, finalmente vio cómo el sistema confirmaba la integridad de la labor fiscal inicial en el marco del caso Penadés.
Detalles del caso Penadés y el archivo de la denuncia contra Ghione
El primer escollo que la justicia decidió sortear fue la indagatoria vinculada a Jonathan Mastropierro. Los abogados defensores habían sostenido que Ghione, al tener acceso a los teléfonos del joven, debió denunciar la presencia de material de pornografía infantil y omitió hacerlo.
En los pasillos del juzgado, la discusión se centraba en si una fiscal puede ser responsable por no detectar cada archivo oculto en gigas de información. La conclusión del fiscal Enrique Rodríguez fue pragmática: no existe evidencia de que Ghione hubiera visto ese material. Más aún, los testimonios recabados dejaron claro que esa tarea específica no formaba parte de sus funciones directas. La omisión, bajo el lente de la fiscalía, simplemente no ocurrió.
La segunda arista, quizás la más técnica y sensible, involucraba la entrega de discos duros al policía Federico Rodríguez, condenado por su rol en la trama para intentar salvar a Penadés. Aquí, la duda era si la exfiscal había vulnerado la reserva de información sensible al facilitar copias de celulares.
La respuesta de la fiscalía fue contundente: el acceso que tuvo el policía fue el que cualquier imputado tiene en el marco de una causa penal. Al haber tenido calidad de investigado, ese material formaba parte de su entorno legal de acceso. Ghione, según el fiscal, no cruzó la línea roja de la confidencialidad.
Un cierre definitivo tras meses de cruces judiciales
Para quienes observan el desarrollo del caso Penadés desde afuera, la resolución parece poner orden en una investigación que se había vuelto un laberinto de acusaciones cruzadas. Lo que comenzó como un proceso que sacudió los cimientos del sistema político uruguayo, también ha sido un escenario de desgaste para quienes estuvieron al frente de la acusación.
Ahora, con este archivo, el equipo de fiscalía encabezado por Isabel Ithurralde —quien tomó la posta en el expediente principal— puede enfocar sus energías sin el ruido constante de las denuncias paralelas contra la anterior conductora de la causa.
La vida en los juzgados sigue su ritmo, con expedientes que se acumulan en las mesas de madera y funcionarios que van y vienen entre oficinas. Sin embargo, para Alicia Ghione, la sombra de la indagatoria penal se ha desvanecido. En el sistema judicial uruguayo, las sentencias y los archivos tienen un peso que, a partir de hoy, deja de ser un tema de debate público.
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