María Alejandra Molina Solano, una bogotana de 27 años que trabaja como modelo de protocolo, permanece desaparecida desde el 11 de octubre, cuando sostuvo su última conversación por WhatsApp con su hermana, Natalia Molina. La joven había viajado a Cali el 8 de octubre por una oferta laboral relacionada con eventos de mercadeo. Ese día, alrededor de las 11:00 a. m., informó que había llegado a la ciudad y envió una fotografía de un aviso en el ingreso. También mencionó que debía esperar hasta las 3:00 p. m. para registrarse en el hotel donde se hospedaría, aunque no reveló el nombre del establecimiento ni quiénes la habían contratado.
Según su familia, María Alejandra mantuvo contacto durante los días siguientes. El domingo 11 de octubre, alrededor de las 6:00 p. m., envió el último mensaje a su hermana. Natalia respondió, pero no obtuvo contestación. Al día siguiente, los mensajes dejaron de llegar al teléfono de la joven. La familia desconoce el lugar exacto donde se alojaba y las personas con las que trabajaba en Cali. Sus allegados temen que pudiera haber salido de Colombia, aunque no cuentan con información que confirme esa hipótesis.
María Alejandra mide cerca de 1,70 metros, tiene piel trigueña, contextura media, ojos negros y cabello negro, liso y largo. Cuenta con un tatuaje de un lobo en el omóplato derecho y perforaciones en ambas orejas. Quienes tengan información sobre su ubicación pueden comunicarse al 312 390 5927.
La familia de Ayelen Sofía Páez Oliveros recibió la confirmación de que el cuerpo hallado en una zona rural de Sopó, Cundinamarca, corresponde a la adolescente de 16 años que desapareció en Bogotá el 9 de agosto de 2025. La causa de muerte aún está bajo investigación. La identificación se produjo después de los procedimientos de Medicina Legal. El cuerpo había permanecido sin identificar y fue sepultado en el cementerio de Sopó antes de que las pruebas permitieran establecer que se trataba de Ayelen.
La familia fue informada cerca de seis meses después del hallazgo, según contó el padre de la joven, Albeiro Páez, a Caracol Radio. Ahora espera la entrega de los restos para realizar una sepultura definitiva, una vez terminen las diligencias forenses y judiciales. “Por fin encontré a mi hija”, le escribió la madre de Ayelen a Páez tras recibir una imagen del lugar donde estaba sepultada, relató el padre a la emisora. Noticias RCN informó que el hallazgo ocurrió el 22 de abril, luego de que un ciudadano encontrara el cuerpo de una mujer en una zona boscosa del municipio.
El hombre que habló con el canal relató que el descubrimiento se produjo de forma accidental. “Ella la encontraron en una zona selvática”, señaló, y agregó que la persona que la encontró estaba en el lugar por una necesidad fisiológica. Según esa versión recogida por el medio, el cuerpo apareció en un sitio de difícil acceso. La identificación posterior permitió vincular el hallazgo con la desaparición que se había reportado en Bogotá. La Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) emitió una circular amarilla el 21 de agosto de 2025 para ampliar la búsqueda de la adolescente.
Medios de comunicación difundieron una grabación de una cámara de seguridad de la avenida Primero de Mayo, en Bogotá, en la que Ayelen aparecía caminando sola. Esa fue una de las últimas pistas conocidas sobre ella. A partir de entonces, sus familiares recibieron información de supuestos avistamientos en varias ciudades. Albeiro Páez viajó a Medellín, Bucaramanga y Facatativá para revisar los reportes. “Yo estuve en Medellín meses buscándola”, afirmó el padre. También dijo que le indicaban posibles lugares donde podía estar su hija, lo que lo llevó a recorrer diferentes sectores.
Páez describió ante la emisora el impacto de esas versiones: “Esa psicosis diaria de todas esas señales”. Los nuevos exámenes periciales de Medicina Legal aportarán elementos para determinar la causa del fallecimiento y la presencia de signos de violencia. Entre los elementos que serán revisados durante la investigación está el teléfono de Ayelen. Noticias RCN informó que el aparato fue encontrado en Sincelejo, Sucre, con la información modificada. Los investigadores deberán establecer cómo llegó el dispositivo a esa ciudad y si conserva datos sobre los últimos desplazamientos de la adolescente o sobre personas que pudieron haber estado con ella.
Los exámenes periciales de Medicina Legal deberán establecer la causa del fallecimiento y determinar si existen señales de violencia. Páez indicó que la familia todavía no recibió una explicación oficial sobre las circunstancias de la muerte. El padre pidió que no se difundan hipótesis sin pruebas. “Todo es materia de investigación”, sostuvo ante Caracol Radio.






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