Estancia María Dolores: denuncian que el 80% del campo sigue vacío
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Entre promesas y malezas: la triste realidad de la Estancia María Dolores

Escándalo en Estancia María Dolores: Carlos Rydstrom denunció abandono estatal y "plata enterrada" en 3.600 hectáreas sin producir ni un solo litro.

por Marília SoaresMarília Soares
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Restablecer
Abandono en la Estancia María Dolores

El relato oficial choca contra el alambrado en el campo

La estancia María Dolores se ha convertido en el nuevo símbolo de la desconexión entre el despacho ministerial y la realidad del barro. Mientras desde el Poder Ejecutivo se insiste en que el proyecto «anda volando», las imágenes registradas en el lugar cuentan una historia radicalmente distinta, marcada por el silencio de las hectáreas ociosas y el abandono de un recurso que costó millones a los uruguayos. El diputado colorado Carlos Rydstrom visitó el predio este lunes y lo que encontró fue un «pésimo resultado» que deja en evidencia la falta de planificación del Instituto Nacional de Colonización (INC).

De las 4.400 hectáreas que componen el predio María Dolores, unas 3.600 están literalmente vacías, sin animales ni tamberos que las trabajen. El contraste es brutal: solo en las 800 hectáreas que fueron cedidas a gremiales lecheras se observa algún tipo de actividad productiva y avances concretos. Para el resto del campo, la promesa de asentar a 16 familias de tamberos para el 2025 quedó en la nada, transformando lo que iba a ser un polo de desarrollo en un monumento a la ineficiencia estatal en pleno corazón productivo.

El costo de «enterrar la plata» en la Estancia María Dolores

La denuncia de Rydstrom no se queda solo en lo visual, sino que apunta directo a la gestión de los recursos públicos en un momento de presión fiscal creciente. Según el legislador, mientras el gobierno crea nuevos impuestos y sube tarifas para cerrar las cuentas, en el establecimiento rural el dinero de la gente está «enterrado» en inmuebles que no devuelven un solo peso de inversión. Es una contradicción dolorosa para el sector: se gasta una fortuna en comprar tierras para dejarlas abandonadas mientras cientos de colonos ya instalados piden a gritos asistencia técnica.

Carlos Rydstrom denuncia en Estancia María Dolores

El diputado Rydstrom mostró que la plata está enterrada en la Estancia María Dolores.

Durante el recorrido por la unidad productiva, se hizo hincapié en que se perdió la oportunidad de arrendar esas tierras a productores que hoy sufren las consecuencias de la sequía y los altos costos operativos. En lugar de generar un flujo de ingresos o dar respiro a tamberos en dificultades, el gobierno optó por un «homenaje» ideológico que terminó en pasto alto y campos desiertos. La gestión de la propiedad agropecuaria parece estar más enfocada en el simbolismo de la tenencia de la tierra que en la productividad real que el país necesita para crecer.

La tecnología ausente en la gestión de la Estancia María Dolores

Para el sector productivo, el rol del Instituto Nacional de Colonización debería estar centrado en la capacitación y el acceso a la tecnología, más que en la simple acumulación de padrones que luego no puede administrar. El complejo María Dolores es el ejemplo vivo de esta carencia; un campo que tiene todo para ser un modelo lechero pero que hoy solo sirve para alimentar una disputa política entre el oficialismo y la oposición. Mientras Fratti habla de un éxito rotundo, los números de Rydstrom son lapidarios: el 80% del terreno no produce nada.

El diputado colorado fue tajante al afirmar que esos fondos invertidos en el Campo María Dolores habrían tenido un impacto mucho mayor si se destinaran a los más de 1.000 tamberos que ya están en el sistema de Colonización. La falta de apoyo técnico y la precariedad de algunos asentamientos ya establecidos contrastan con la compra compulsiva de este predio que hoy languidece. El predio rural se suma así a una lista de proyectos que nacen con grandes titulares pero terminan chocando contra la incapacidad de ejecución de una burocracia que no entiende los tiempos del campo.

Un futuro incierto para la Estancia María Dolores en 2026

A medida que el año avanza, la presión sobre el ministro Alfredo Fratti y las autoridades del INC irá en aumento si no se ven colonos reales instalados en las hectáreas restantes. El discurso de que la Estancia María Dolores es un motor de cambio social se desmorona cada vez que un drone o una cámara muestra la soledad de sus campos. El país no está en condiciones de mantener «museos de tierra» financiados por el contribuyente, y menos cuando la rentabilidad del sector lechero está pendiendo de un hilo por los costos internos.

La reestructura de la Estancia María Dolores debería ser inmediata para evitar que el deterioro del campo sea irreversible. Alquilar esas tierras a quienes ya tienen las vacas y el conocimiento, o acelerar de una vez por todas los procesos de adjudicación, son las únicas vías para salvar un proyecto que nació torcido. Por ahora, la Estancia María Dolores sigue siendo el ejemplo de cómo se puede gastar mucho y gestionar mal, dejando a la gente de campo mirando desde afuera cómo se desperdicia una oportunidad de oro para el desarrollo rural.

¿Qué garantías tienen los productores uruguayos de que el dinero de sus impuestos no seguirá terminando en campos vacíos y proyectos fantasma mientras el sector real sigue asfixiado por los costos?

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