Una fuerte tormenta política se desató en las últimas horas tras la denuncia de legisladores de la oposición, quienes sostienen que el actual Gobierno vulneró la Constitución de la República al omitir los protocolos legales para el ingreso de fuerzas militares extranjeras al territorio nacional.
El foco del conflicto radica en el viaje realizado por el mandatario Yamandú Orsi hacia el portaaviones estadounidense USS Nimitz. Según trascendió, el presidente se trasladó en una aeronave perteneciente al Ejército de los Estados Unidos, una maniobra que, de acuerdo con el marco jurídico vigente en Uruguay, requiere una autorización expresa de la Asamblea General. La ausencia de este trámite administrativo ha provocado una reacción inmediata de las filas nacionalistas, que califican el hecho como un atropello a la institucionalidad.
La omisión de la venia y la Constitución de la República
El diputado Federico Casaretto fue uno de los primeros en alzar la voz a través de sus canales oficiales, señalando que el Ejecutivo ignoró deliberadamente el envío de la solicitud de venia parlamentaria. Este paso no es una mera formalidad, sino un requisito constitucional de soberanía que garantiza el control legislativo sobre el movimiento de tropas o equipamiento militar extranjero dentro de las fronteras uruguayas.
La crítica cobra mayor peso al considerar que ambas cámaras del Parlamento sesionaron durante la semana previa al evento, lo que hubiera permitido tramitar la autorización sin mayores contratiempos. La dirigencia blanca enfatiza que, al no presentarse el pedido, el Frente Amplio optó por un camino que margina las garantías establecidas en la Constitución de la República, generando un precedente preocupante en materia de relaciones exteriores y defensa nacional.
Advertencias previas en la Comisión de Defensa
La situación actual parece haber sido anticipada por la oposición. Semanas atrás, en el seno de la Comisión de Defensa Nacional del Senado, el legislador Javier García había advertido sobre la necesidad de «curarse en salud» respecto a los intercambios de personal y naves extranjeras. García había adelantado que la oposición estaba dispuesta a votar favorablemente cualquier solicitud de ingreso siempre que se siguieran los cauces institucionales, evitando así conflictos innecesarios.
Por su parte, el senador Sebastián Da Silva se sumó a las críticas con un tono más severo, cuestionando la falta de previsión del equipo de Gobierno y señalando que la advertencia sobre el respeto a la normativa constitucional ya estaba sobre la mesa. Para los blancos, el hecho de que el Ejecutivo haya procedido sin el aval parlamentario demuestra una gestión descuidada de las formas republicanas.
El rol del embajador y la logística militar
El traslado fue facilitado por una invitación del embajador de Estados Unidos, Lou Rinaldi, para que Orsi visitara una de las naves insignia de la Armada norteamericana. Si bien la visita diplomática en sí misma no es el objeto de la crítica, sí lo es el medio de transporte utilizado y la falta de transparencia en el ingreso de la aeronave militar al espacio aéreo y suelo uruguayo.
Desde la oposición se insiste en que las actividades operativas de este tipo deben estar bajo el escrutinio de los representantes del pueblo, tal como lo dictan los artículos referidos a la defensa y soberanía. El caso ha reabierto el debate sobre los límites del Poder Ejecutivo y la vigencia del contralor parlamentario en temas de seguridad nacional, dejando al Gobierno en una posición defensiva ante lo que se percibe como una falta grave al ordenamiento jurídico.
El desenlace de esta controversia se trasladará seguramente al recinto parlamentario en los próximos días, donde se espera que los sectores de la oposición exijan explicaciones formales sobre por qué se decidió evitar el trámite legal. En un clima de creciente polarización, el respeto estricto a la Constitución de la República se vuelve una vez más el eje de la disputa por la calidad democrática del país.






