En una desalentadora escalada de violencia, grupos armados han lanzado una ofensiva coordinada en Malí, poniendo a prueba la capacidad de defensa del Ejército y la junta militar encabezada por el general Assimi Goita. Este ataque, que ha tenido lugar en varias localidades, incluida la capital, Bamako, marca un hito en la crisis de seguridad que atraviesa el país y genera preocupación en la comunidad internacional por el impacto que pudiera tener en la estabilidad regional.
La situación de seguridad en Malí
El Ejército maliense informó esta mañana sobre una serie de enfrentamientos en distintos puntos de la nación, destacando los incidentes ocurridos en la capital y en localidades como Kati, Gao y Mopti. De acuerdo con informes de la embajada de Estados Unidos, se registraron explosiones en las cercanías del aeropuerto de Bamako, lo que agudiza la situación de alarma entre la población y la comunidad internacional. La junta militar, que asumió el poder tras sendos golpes de Estado en 2020 y 2021, ha declarado que mantiene el control de la situación, aunque reconoció el impacto de este ataque masivo. La misión ahora se orienta a restaurar el orden y neutralizar a los atacantes, muchos de los cuales han sido identificados como parte del grupo yihadista JNIM y el movimiento separatista tuareg del FLA.
Las fuerzas en conflicto
Los combates se intensificaron tras la afirmación del FLA, que se atribuyó la autoría de algunos de los ataques en alianza con el JNIM, un grupo vinculado a Al Qaeda. Informaciones de Radio France Internationale indican que ambos grupos han estado coordinando sus estrategias en los últimos meses y han anunciado ataques dirigidos específicamente a objetivos clave, incluyendo la sede del presidente y el ministro de Defensa de Malí. La reacción del Ejército ha sido contundente, informando sobre una operación de
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