Colapso de negociaciones en Somalia
La crisis política en Somalia ha alcanzado un punto crítico tras el fracaso de las conversaciones entre el Gobierno y la oposición. Este viernes, el presidente Hasan Sheij Mohamud anunció la extensión de su mandato hasta el 15 de mayo de 2027, a pesar de que sus críticos sostienen que su tiempo en el cargo expiró hace 24 horas.
La Alianza para el Futuro de Somalia, la principal coalición opositora, comunicó el colapso de las negociaciones en un comunicado. La oposición acusó al mandatario de negarse a alcanzar un acuerdo político que permitiera una transición inclusiva y un consenso nacional. Según ellos, la falta de un acuerdo ha llevado a un vacío constitucional tras el fin del mandato presidencial.
Los intentos de convocar elecciones para la fecha estipulada han fracasado debido a múltiples factores. Estados separatistas como Puntlandia y Jubalandia han roto el diálogo con el Gobierno, oponiéndose a las enmiendas constitucionales que Mohamud impulsa para facilitar elecciones directas. La oposición argumenta que el país no está preparado para este tipo de elecciones, dadas las condiciones actuales.
La amenaza constante de violencia por parte de grupos armados como Al Shabaab y el Estado Islámico también complica la situación. Además, Somalilandia, otro estado separatista, ha recibido reconocimiento por parte de Israel, lo que añade más tensión al panorama político.
En medio de este contexto, el presidente Mohamud se aferra a su interpretación de la constitución, que, según él, le permite extender su mandato. “Mi mandato y el del Parlamento son de cinco años. Esperemos hasta el 15 de mayo de 2027”, afirmó en un foro público, insistiendo en que la elección será un voto por persona.
El Ministerio de Información de Somalia, por su parte, anunció el inicio de una nueva era democrática, destacando la consolidación de las elecciones directas como el formato electoral a seguir. “El país ha entrado en la era de la transición hacia un sistema democrático libre de corrupción”, declaró el Ministerio, tras el fracaso de las conversaciones con la oposición.
El Gobierno también hizo un llamado a la oposición para que regrese a la mesa de diálogo, afirmando que “las consultas siguen abiertas”. Sin embargo, las reacciones de los líderes opositores han sido contundentes. Hasan Sheij Mohamud, ex primer ministro y figura clave de la oposición, expresó su rechazo a la decisión del presidente, calificándolo de “embustero” y afirmando que “no podemos aceptar a quién se le ha subido la política a la cabeza”.
El presidente de Puntlandia, Said Abdullahi Mohamed Deni, también rompió relaciones con el Gobierno federal, señalando que “ya no pierdo nada por llamar ’embustero’ a este presidente”. En una serie de declaraciones, los líderes de la oposición en Mogadiscio han manifestado su preocupación por el rumbo que está tomando el país.
El expresidente Mohamed Abdullahi, conocido como ‘Farmaajo’, se mostró alarmado por la situación actual. Consideró fundamental la firma de un acuerdo político que conduzca a elecciones consensuadas y pidió al Ejército que se abstenga de injerencias en asuntos políticos. “Las fuerzas armadas deben fortalecer el cumplimiento de sus deberes constitucionales”, concluyó.
Reacciones internacionales y crisis humanitaria
La misión de la ONU en Somalia, la UNTMIS, lamentó el colapso de las negociaciones y llamó a la calma. Aunque reconoció el compromiso de las partes para continuar el diálogo, instó al Gobierno a priorizar la participación de todos los actores políticos en la búsqueda de un modelo electoral unificador.
La UNTMIS también hizo un llamado a la unidad entre los somalíes para abordar la grave crisis humanitaria que enfrenta el país. Según la ONU, al menos seis millones de personas carecen de alimentos suficientes, y dos millones de ellos son niños en alto riesgo de enfermedad o muerte. La inseguridad alimentaria crítica afecta a casi una de cada tres personas en Somalia, según la última evaluación de expertos.
La situación en el país se torna cada vez más compleja, con un panorama político fragmentado y una crisis humanitaria que demanda atención urgente.