La comunidad educativa de Montevideo se encuentra bajo conmoción tras conocerse un nuevo Escándalo en el Liceo 33. Un grupo de estudiantes de 9° grado formalizó una denuncia contra un profesor de Música, acusándolo de mantener conductas de hostigamiento y acoso dentro y fuera del aula. La situación ha generado una alarma profunda entre las familias, especialmente al descubrirse que el docente involucrado posee un historial de violencia institucional previamente sancionado por las autoridades.
Los detalles del Escándalo en el Liceo 33
El conflicto estalló el pasado viernes, cuando los adolescentes entregaron un documento a la dirección del establecimiento detallando situaciones de incomodidad extrema. Según relatos de los padres obtenidos por Uruguay al día, el funcionario mantenía una observación persistente y fuera de lugar hacia las alumnas, obligándolas a sentarse en las primeras filas sin justificación pedagógica y manteniendo la mirada fija sobre ellas al retirarse del salón.
Sin embargo, el episodio que generó mayor temor ocurrió en la vía pública. Una de las jóvenes reportó haber sido seguida por el profesor hasta la parada de ómnibus, donde el hombre permaneció observándola de forma intimidante hasta que ella logró abordar el transporte. A estas acusaciones se suman testimonios sobre el uso de «música tétrica» con letras no aptas para menores y la imposición de apodos arbitrarios a los estudiantes, desafiando cualquier normativa de convivencia escolar.
Discriminación y vulneración de derechos
El caso también incluye denuncias por discriminación de género. Alberto, padre de uno de los alumnos involucrados, relató a Uruguay al día que el docente se negó sistemáticamente a respetar la identidad de género de su hijo trans. A pesar de que el liceo ya manejaba el nombre social del joven, el profesor insistía en utilizar el nombre registral femenino, acompañando su negativa con comentarios irónicos y sexistas que invalidaban la identidad del estudiante frente a sus compañeros.
El oscuro pasado del docente en el Liceo 55
Lo que más indigna a la comunidad escolar es la reincidencia del funcionario. Se trata del docente de iniciales N. B., quien en 2024 protagonizó un hecho repudiable en el Liceo 55. En aquella oportunidad, se viralizaron videos donde el hombre maniataba a una alumna a una silla y la sometía a ruidos ensordecedores como parte de una supuesta «recreación de torturas».
Aquel incidente derivó en un sumario administrativo con separación del cargo y una medida judicial de restricción de acercamiento hacia la víctima. No obstante, al cumplirse el plazo de la sanción administrativa, el sistema de ANEP permitió que el hombre volviera a las listas de elección de horas, aterrizando nuevamente frente a grupos de menores en el Liceo 33.
La respuesta oficial de ANEP y protocolos urgentes
Desde la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) confirmaron que ya se encuentran aplicando los protocolos de actuación correspondientes ante la gravedad de la nueva denuncia. El organismo señaló que están trabajando con equipos técnicos para resolver la situación de manera «urgente».
La explicación brindada por las autoridades sobre el regreso del docente a las aulas radica en el marco jurídico vigente: si no existe una condena penal firme que lo inhabilite de por vida, el funcionario puede retomar sus tareas una vez cumplida la suspensión administrativa. Esta normativa es hoy el centro de las críticas de los padres, quienes exigen un seguimiento más riguroso y cambios en el estatuto docente para evitar que perfiles violentos tengan acceso a los centros educativos.
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