Masiva manifestación por la Nakba en Londres
Este sábado, Londres fue escenario de una jornada marcada por la polarización, con la participación de unas 250.000 personas en la manifestación por el Día de la Nakba, según los organizadores. La movilización coincide con el aniversario de la creación del Estado de Israel y la expulsión forzada de la población palestina en 1948.
La Policía Metropolitana informó que, hasta las 19:30, se registraron 43 detenciones relacionadas con dos grandes manifestaciones: una propalestina y otra de extrema derecha, además de 22 arrestos vinculados a la final de la FA Cup. Cuatro agentes fueron atacados, aunque no sufrieron lesiones graves, y otros seis fueron víctimas de delitos de odio.
A pesar de las detenciones, las autoridades destacaron que las manifestaciones transcurrieron sin incidentes significativos. Para garantizar la seguridad, se desplegaron alrededor de 4.000 efectivos policiales en las calles de la capital británica.
La marcha convocada por el político de ultraderecha Tommy Robinson, bajo el lema “Unamos el Reino”, atrajo a miles de personas, muchas de ellas provenientes de otras ciudades. La Policía estima que la asistencia fue de aproximadamente 60.000 personas, cifra que queda por debajo de las 150.000 que participaron en una manifestación similar en septiembre.
Robinson, cuyo nombre real es Stephen Yaxley-Lennon, es conocido por su discurso antiislámico y su crítica a la inmigración. En su intervención, hizo un llamado a la movilización y a convertirse en “activistas”, advirtiendo que, de no hacerlo, “perderemos nuestra patria para siempre”. Su discurso se centró en la necesidad de prepararse para lo que él denomina “la Batalla de Inglaterra”, en referencia a las próximas elecciones.
Reacciones en la manifestación por la Nakba
En el marco de la manifestación por la Nakba, el exlíder laborista Jeremy Corbyn se dirigió a los asistentes, enfatizando que no hay “antisemitismo subyacente” en la movilización y resaltando la presencia de “muchos judíos” entre los manifestantes. Corbyn abogó por una sociedad basada en el respeto y la armonía, y criticó a los partidos de derecha que también se manifestaron ese día.
El dirigente de Tu Partido subrayó que el odio de la extrema derecha no contribuye a resolver problemas sociales como la falta de vivienda o la crisis en los hospitales. En su discurso, Corbyn propuso un cambio en la política económica y social, en lugar de un simple cambio de nombres en el liderazgo del Partido Laborista.
El actual ministro de Justicia, David Lammy, también se pronunció sobre la situación, advirtiendo que las autoridades actuarían rápidamente si se produjeran actos de violencia durante las manifestaciones. Criticó la convocatoria de la extrema derecha, señalando que no representan el Reino Unido del que se siente orgulloso. Lammy reafirmó el derecho a la protesta pacífica, pero dejó claro que la violencia no sería tolerada.
La jornada se desarrolló en un clima de tensión, reflejando la polarización social y política que atraviesa el país. Las manifestaciones, aunque pacíficas en su mayoría, evidencian la creciente división en la sociedad británica en torno a temas como la inmigración y los derechos de los palestinos.
La situación en Londres se enmarca en un contexto más amplio de debates sobre la política migratoria y el papel del Reino Unido en el conflicto israelí-palestino. La manifestación por la Nakba se suma a una serie de movilizaciones que han tenido lugar en diversas ciudades del mundo, donde se reclama justicia y reconocimiento para el pueblo palestino.
La jornada concluyó con un ambiente de incertidumbre, donde las voces de los manifestantes resonaron en las calles, reflejando la diversidad de opiniones y la complejidad de los temas abordados. La Policía, por su parte, continúa monitoreando la situación, manteniendo un despliegue significativo para prevenir cualquier altercado.
La manifestación por la Nakba en Londres se convierte en un nuevo capítulo en la historia de las protestas en el Reino Unido, donde las tensiones sociales y políticas siguen latentes.