Aunque Coyote vs ACME ha estado guardada en un cajón y a punto de ser destruida, no ha tenido tiempo para corregir un fallo que va mucho más allá de ser simplemente 'Looney'. No es una excusa para no estrenarla, ¿eh, Warner?
No se trata de buscarle tres patas al gato, sobre todo cuando ese gato es un cartucho de dinamita. Los Looney Tunes siempre han tenido su propia lógica divertida: uno no puede pensar que el Pato Lucas esté bien si le ha explotado algo en la cara o que el Correcaminos no pueda levantar una carretera corriendo a la velocidad de la luz. Pero esta vez, al tratar de dar un aire más realista, la película se queda sin sentido.
El núcleo del argumento gira en torno al Proyecto Sísifo de ACME, que utiliza los dibujos animados como sujetos de prueba para probar productos reales y más seguros para los humanos. El Coyote, por ejemplo, ha intentado usar todos los productos de la empresa sin éxito, y ahora se convierte en un sujeto de ensayo.
La inconsistencia del Proyecto científico en 'Coyote vs ACME'
En las escenas, vemos cómo el Coyote es monitoreado desde distintas habitaciones mientras sufre todo tipo de experimentos. Pero aquí surge una pregunta que no se resuelve: ¿quién vigila al Coyote cuando está en el desierto? ¿Cómo saben si un producto funciona o no? ¿Y cómo mejoran los productos para humanos?
La respuesta no aparece, porque no hay una explicación coherente. A menos que se asuma que los dibujos animados de Looney T inician como pruebas científicas, al igual que en el Universo Marvel los cómics son usados en juicios. Pero nadie lo explica, nadie lo sabe y la película queda atrapada en un bucle extraño que podría haberse resuelto con sencillez.
Lo que sucede en este mundo Looney no tiene lógica interna, pero tampoco se justifica si no se acepta que los personajes son verdaderos sujetos de prueba. El agujero del guion permanece, sin solución clara.






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