Inicio Panorama mundialVenezuelaSecuestro del gendarme argentino Nahuel Gallo expone brutalidad extrema del infierno venezolano

Secuestro del gendarme argentino Nahuel Gallo expone brutalidad extrema del infierno venezolano

El gendarme argentino Nahuel Gallo lleva casi un año secuestrado en el penal clandestino venezolano Rodeo 1, símbolo del horror impuesto por la narcodictadura.

por Descarga-favicon-PhotoroomUruguay Al Día
18 vistas
A+A-
Restablecer
el gendarme argentino Nahuel Gallo secuestrado en Rodeo 1 bajo régimen venezolano

Un año de cautiverio que expone el horror del sistema clandestino venezolano

A poco de cumplirse un año de su secuestro y desaparición, el nombre de el gendarme argentino Nahuel Gallo resuena en los pasillos húmedos, cerrados y helados de Rodeo 1, una de las estructuras clandestinas más brutales vinculadas al régimen de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Se trata de una cárcel que no figura en registros oficiales, no forma parte de documentos públicos y opera como un engranaje secreto del aparato represivo. Con el tiempo, Rodeo 1 se transformó en un laboratorio de control absoluto, un espacio donde la tortura física y psicológica constituye norma cotidiana según relatan quienes lograron salir con vida.

Los sobrevivientes describen la atmósfera como un ámbito que huele “a semimuerte, a metal húmedo, a frío y a angustia”. La oscuridad domina cada rincón. Y en ese entorno devastador ocurrió un hecho inesperado: un argentino secuestrado decidió cantar el Himno Nacional. Lo hizo con un volumen que descolocó a los guardias y con una palabra que, en ese contexto, adquirió un tono desafiante: “¡Libertad!”.

el gendarme argentino Nahuel Gallo en cautiverio dentro del penal Rodeo 1

El gendarme argentino Nahuel Gallo permanece detenido en Rodeo 1, uno de los penales más temidos del régimen venezolano.

Este trabajo se apoya en fuentes cercanas a la familia del gendarme, en información proporcionada por una fuente de inteligencia que sigue el caso, y en testimonios directos de Renzo Castillo, un ciudadano peruano-estadounidense recientemente liberado, e Iván Colmenares, colombiano que compartió celda con el argentino.

Un secuestro sin justificación que derivó en un conflicto internacional

La última imagen de el gendarme argentino Nahuel Gallo en libertad corresponde al 8 de diciembre de 2024. Ese día fue capturado por la policía política venezolana bajo acusaciones sin fundamento de terrorismo y espionaje, etiquetas utilizadas por el régimen para justificar la detención de extranjeros. Desde ese instante, su nombre desapareció de los registros oficiales.

En Buenos Aires, su familia inició una búsqueda desesperada mientras crecía la tensión internacional. El gobierno de Estados Unidos intensificó su presión militar exhibiendo buques de guerra en el Mar Caribe y cerrando el espacio aéreo venezolano como advertencia directa. Con más de ochenta extranjeros cautivos en condiciones inhumanas, la situación de Gallo comenzó a adquirir una dimensión simbólica.

Rodeo 1, un búnker sin luz natural diseñado para quebrar cuerpos y mentes

Quienes sobrevivieron describen Rodeo 1 como una estructura de terror permanente. Renzo Castillo afirmó que el impacto comienza por el olor, mezcla de cemento húmedo, metal oxidado y angustia constante. Las esposas chocan sin pausa, las rejas crujen, los pasos retumban y la radio militar suena todo el día. Cada lunes o martes obligaban a escuchar un programa oficialista como parte del castigo psicológico.

Una fuente que continúa en Venezuela, bajo estrictas medidas de seguridad, definió el penal como “un búnker donde el tiempo desaparece, y primero destruyen el cuerpo para después destruir la mente”. Las celdas tienen pocos metros de largo y ancho, con literas de cemento que impiden acostarse por completo. No hay luz natural. No hay silencio. No hay derechos. Lo único que abunda es el temor.

En ese escenario, el gendarme argentino Nahuel Gallo se convirtió en una figura inesperada de resistencia.

el gendarme argentino Nahuel Gallo retenido por el régimen venezolano en Rodeo 1

Testimonios de sobrevivientes describen el cautiverio extremo que enfrenta el gendarme argentino Nahuel Gallo en Venezuela.

La hermandad entre extranjeros y el rol central del argentino

El sistema penitenciario clandestino separa a venezolanos y extranjeros. Sin embargo, en Rodeo 1 surgió una hermandad involuntaria. “Intentaron dividirnos, pero lograron lo contrario”, relató Renzo Castillo.

Dentro de ese grupo, Gallo ocupó un lugar clave. Hablaba de manera directa, firme y sin medias palabras. Levantaba la moral de quienes caían emocionalmente ante el encierro, las amenazas y la comida escasa. “En los peores momentos, él intervenía. Su energía era distinta”, recordó Renzo.

Una fuente que convivió con él lo resumió así: “En un lugar diseñado para destruir, el gendarme argentino Nahuel Gallo se dedicó a sostener a los demás. Sufría, pero transformaba su propio dolor en apoyo para los otros. Eso es liderazgo. El que incomoda a las dictaduras”.

La noche en que sonaron los himnos y retumbó la palabra prohibida

Una noche, peruanos, estadounidenses, colombianos, ecuatorianos, mexicanos y el argentino decidieron cantar sus himnos nacionales. Fue un acto de desafío. Cada vez que los guardias exigían silencio, respondían cantando más fuerte.

Cuando llegó el turno de Argentina, todo se detuvo. Gallo respiró hondo y entonó: “Oid, mortales, el grito sagrado… ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”. Según Renzo, lo cantó con una potencia que sorprendió a todos. Las represalias llegaron de inmediato: golpes, castigos y amenazas. Pero nadie se arrepintió.

El liderazgo silencioso de un hombre que se negó a quebrarse

Pese a las noches sin dormir, los interrogatorios y el deterioro físico, Gallo mostró una claridad moral que impactó a sus compañeros. Hablaba de su país, defendía su inocencia y sostenía la esperanza. Recordaba paisajes, montañas y nieve de Argentina para animar a los demás. Una fuente reveló que hizo una promesa íntima: no permitir que nadie muriera solo en aquel sitio.

El contexto internacional y un tablero que arde

La situación de el gendarme argentino Nahuel Gallo ocurre en medio de un clima geopolítico crítico. Estados Unidos mantiene tropas desplegadas frente a Venezuela, mientras el régimen ilegítimo continúa sostenido por estructuras narco-militares. Diplomáticos consultados coinciden en que el conflicto dejó de ser político para convertirse en uno criminal.

El pedido final y la urgencia de su liberación

Renzo Castillo pidió que, cuando Gallo regrese a Argentina, reciba atención médica y contención. Su deseo final fue sencillo: “Quiero conocerlo. Nunca probé un mate”.

Hoy, la figura de Gallo crece. No solo por su sufrimiento, sino por su coraje en un entorno diseñado para destruir voluntades. En Rodeo 1, entre cadenas y olor a muerte, un argentino cantó. Gritó “¡Libertad!”.

¿Hasta cuándo el mundo permitirá que un régimen convierta vidas humanas en instrumentos de su impunidad?

Comentarios

No te pierdas nada

Suscribite gratis y recibí antes que nadie las noticias más impactantes de Uruguay y el mundo. Sé parte de quienes siempre están un paso adelante.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

¿Te ha resultado útil este artículo?
Si0No0

Quizas te interesen estas noticias.

-
00:00
00:00
Update Required Flash plugin
-
00:00
00:00