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El ataque con dron en Abyei, zona disputada, deja más de 220 muertos según autoridades locales

Un ataque con dron en Abyei deja 226 muertos; Guterres condena y pide medidas a Sudán y Sudán del Sur para evitar más violencia.

Guterres condena lo sucedido e insta a Yuba y Jartum a adoptar medidas «para prevenir nuevos ataques y mantener el estatus desmilitarizado de Abyei»

Saldo de víctimas mortales en Abyei

Las autoridades de la región de Abyei, en disputa entre Sudán y Sudán del Sur, han elevado hasta 226 el balance de víctimas mortales en el ataque con dron registrado en el mercado de Amiet, del cual han acusado a las Fuerzas Armadas de Sudán, sin que Jartum haya respondido públicamente a tal señalamiento.

«El incidente ha dejado la zona en una situación humanitaria grave y trágica. Hemos hallado dos fosas comunes. La primera, situada a la derecha del mercado, contiene aproximadamente 153 víctimas; la segunda, 73», ha declarado el ministro de Información de Abyei, Yohana Akol Ngor, en una entrevista con la emisora sursudanesa Eye Radio en la que ha informado de sus hallazgos tras la visita de las autoridades regionales al mercado, situado unos diez kilómetros al norte de la ciudad de Abyei.

Akol ha agregado que «existe también otro punto donde, según informaciones, un gran número de personas perdieron la vida tras la primera explosión». «En ese momento, había un vehículo articulado que transportaba a unas 26 personas», ha apuntado, sin precisar un número de fallecidos.

Desplazamiento masivo y ayuda humanitaria

Tras estos eventos, más de 8.000 personas han huido tras el ataque y han buscado refugio en la ciudad de Abyei y sus alrededores, según el ministro, que ha llamado a organizaciones humanitarias y a las agencias de Naciones Unidas a que presten asistencia urgente a los desplazados.

Guterres condena el ataque

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha condenado «enérgicamente los ataques con drones perpetrados el 19 de octubre en la zona de Abyei, que causaron la muerte de decenas de civiles, incluidos mujeres y niños, cerca del mercado de Amiet y en Todach, además de dejar a muchas otras personas heridas», todo ello a través de un comunicado.

En el mismo, el líder portugués ha advertido que «se espera que la cifra de víctimas aumente, ya que la Fuerza Provisional de Seguridad de Naciones Unidas para Abyei (UNISFA, por sus siglas en inglés) continúa verificando el número de afectados, habida cuenta de que hay muchas personas desaparecidas».

Expresando sus «más sinceras y sentidas condolencias a las familias de quienes perdieron la vida», el secretario general de la ONU ha indicado que, tras el ataque, la UNISFA ha desplegado a «personal médico, equipos de extinción de incendios y fuerzas de respuesta rápida para prestar atención de emergencia, facilitar la evacuación de las víctimas y evitar la propagación del fuego».

Llamado a la responsabilidad de todas las partes

Paralelamente, ha querido recordar que «los ataques contra civiles y la infraestructura civil están prohibidos por el Derecho Internacional» y que «todas las partes en el conflicto armado deben cumplir con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional humanitario, lo que incluye respetar y proteger a la población civil en todo momento».

Asimismo, ha considerado «necesario que se exijan responsabilidades», por lo que ha instado a los gobiernos de Sudán del Sur y de Sudán a que «adopten todas las medidas a su alcance para ayudar a prevenir nuevos ataques y mantener el estatus desmilitarizado de Abyei».

Guterres ha evitado así apuntar a ninguna de las partes como responsables de la masacre, pese a que las autoridades sursudanesas, que han informado del citado balance de víctimas, han culpado al Ejército sudanés.

El estatus de Abyei –donde está desplegada la UNISFA– quedó en suspenso cuando Sudán del Sur declaró su independencia en el año 2011 y sigue siendo uno de los principales focos de conflicto entre ambos países por su importancia geoestratégica y sus reservas energéticas.

En principio, el futuro de la región debería haberse dilucidado según un referéndum estipulado en los históricos acuerdos de paz de 2005, que desembocaron en la independencia de Sudán del Sur, si bien los dinkas ngock han imposibilitado el plebiscito al rechazar sin paliativos la participación de los nómadas miseriya en la consulta.

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