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Dólar bajo en Uruguay: alerta roja en turismo e inmuebles

El fenómeno del dólar bajo en Uruguay golpea la rentabilidad de las empresas. El Gobierno admite preocupación mientras las gremiales piden medidas.

por Giuseppe RinaldiGiuseppe Rinaldi
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Dólar bajo en Uruguay impacto turístico

La encrucijada del peso fuerte en una economía dolarizada

Uruguay vive una paradoja veraniega: las playas están colmadas, la conectividad aérea muestra señales de recuperación y el flujo de visitantes a destinos como Punta del Este y Colonia es, en muchos casos, superior al del año pasado. Sin embargo, detrás de la postal de los paradores llenos, se esconde una realidad contable asfixiante. El fenómeno del dólar bajo en Uruguay ha limado la competitividad del país frente a sus vecinos, transformando a la «Suiza de América» en un destino de lujo forzado, donde el costo de vida en moneda extranjera espanta al consumo per cápita.

El ministro de Turismo, Pablo Menoni, reconoció públicamente que el Gobierno sigue de cerca esta «obsesión» por la competitividad, aunque prefirió contextualizar el problema como un fenómeno global que excede las fronteras uruguayas. Según el jerarca, la depreciación de la divisa estadounidense responde a factores geopolíticos complejos, pero admitió que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ya está aplicando medidas paliativas. Para Menoni, no se trata solo de mirar la cotización diaria, sino de analizar la diferencia relativa de precios con Argentina y Brasil, aunque los operadores locales sienten que el dólar bajo en Uruguay es un lastre que no se compensa solo con «habilidades blandas.

Inversión inmobiliaria y dólar bajo en Uruguay

El dólar bajo en Uruguay afecta la competitividad del sector este verano.

La rentabilidad en jaque y el grito de la Camtur

Desde la Cámara Uruguaya de Turismo (Camtur), el diagnóstico es mucho más descarnado. Su presidente, Fernando Tapia, puso sobre la mesa números que duelen: la combinación de la depreciación del dólar —que llegó a ser del 11% el año pasado y un 4% adicional en el arranque de 2026— sumada a la inflación local, ha generado una pérdida de rentabilidad de entre el 15% y el 18%. En un sector que exporta servicios cobrando en billetes verdes pero pagando salarios y servicios en pesos, el dólar bajo en Uruguay se traduce directamente en una amenaza para la sostenibilidad de las empresas pequeñas y medianas.

Tapia sostiene que, si bien el beneficio del IVA cero para turistas no residentes es un diferencial positivo, no es suficiente para contrarrestar el encarecimiento de la estructura de costos. La preocupación trasciende la coyuntura de enero y se proyecta hacia la capacidad de reinversión de los hoteles y locales gastronómicos. Sin rentabilidad, el mantenimiento de la infraestructura se resiente y, con ello, la calidad del destino que Uruguay vende al mundo. El dólar bajo en Uruguay no es solo un problema de cambio; es un problema de supervivencia para el motor turístico nacional.

Inversión inmobiliaria y dólar bajo en Uruguay

Los costos de construcción suben por el dólar bajo en Uruguay.

El ladrillo también siente el impacto cambiario

En Maldonado, el panorama inmobiliario también ha comenzado a mostrar grietas de incertidumbre. Javier Sena, presidente de la Cámara Inmobiliaria del departamento, fue enfático al señalar que el dólar bajo en Uruguay encarece la construcción de manera artificial. Los inversores que llegan con divisas encuentran que su capital rinde cada vez menos al momento de comprar insumos locales o pagar las planillas de sueldos. Si bien hasta el momento no se han reportado obras paralizadas, el temor a la postergación de nuevos proyectos es real y latente.

La preocupación central de la Cámara Inmobiliaria radica en el empleo. Maldonado vive de la construcción y los servicios, y un escenario de costos elevados puede frenar el desembarco de nuevos capitales que prefieran destinos regionales con un tipo de cambio más favorable. El dólar bajo en Uruguay actúa como una barrera de entrada para aquellos desarrollistas que analizan el retorno de inversión a largo plazo. Las reuniones con autoridades de la Intendencia de Maldonado y el pedido de audiencia con el MEF demuestran que el sector ya no puede absorber más el «atraso cambiario» sin derramar las consecuencias en el mercado laboral.

El desafío de febrero y el modelo Gramado

Mientras Colonia se prepara para una zafra de vendimia y carnaval con expectativas moderadamente buenas, el debate sobre el modelo de país turístico sigue abierto. Andrés Castellano, de la Asociación Turística de Colonia, coincide en que el foco debe dejar de estar en la cantidad de personas que cruzan la frontera para ponerse en el resultado económico de las empresas. Para muchos, el dólar bajo en Uruguay es la confirmación de que el país debe dejar de competir por precio y empezar a ofrecer infraestructura de entretenimiento de escala internacional, similar a la que ofrece Gramado en Brasil, para desestacionalizar la demanda.

Sin embargo, para construir esos «parques de entretenimiento» o zonas francas de servicios turísticos, se requiere un clima de inversión que hoy el tipo de cambio no favorece. El Gobierno apuesta a que la situación sea un «paño de agua fría» momentáneo, pero los operadores exigen señales claras. El dólar bajo en Uruguay es, en definitiva, el gran árbitro de una temporada que, en volumen, parece un éxito, pero que en los balances contables podría terminar dejando un sabor amargo para el empresariado uruguayo.

¿Es sostenible un modelo turístico basado en la excelencia de servicios cuando el tipo de cambio castiga de forma tan sistemática a quienes invierten en el país?

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