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La oposición endurece el discurso contra el oficialismo
La escena política uruguaya vive horas de tensión dialéctica tras el último cónclave del sector Aire Fresco. El dirigente nacionalista Álvaro Delgado, en su rol de presidente del Directorio del Partido Nacional, no se guardó calificativos para describir los primeros pasos de la administración frenteamplista. Según su visión, el equipo de Yamandú Orsi está más enfocado en desarmar las piezas del tablero que dejó Luis Lacalle Pou que en proponer soluciones propias. Para Delgado, esta actitud «refundacional» no solo es un error político, sino un perjuicio directo para miles de uruguayos que esperaban la concreción de obras clave.
El tono de la rueda de prensa fue de una decepción evidente. El referente del Partido Nacional insistió en que «da mucha tristeza que un gobierno se dedique a desmontar lo del anterior y no a hacer cosas nuevas». Esta frase resume el núcleo de la crítica blanca: la percepción de que existe una intención deliberada de ignorar la continuidad del Estado para instalar un relato de que todo lo gestionado en el quinquenio pasado fue deficiente. Delgado subrayó que esta lógica es «inconveniente» para el desarrollo del país a largo plazo.
El dirigente nacionalista Álvaro Delgado y las obras frenadas
Uno de los puntos más álgidos de la crítica se centró en la infraestructura. La autoridad política nacionalista enumeró proyectos que, a su entender, han sufrido un retroceso injustificado por cuestiones ideológicas. Mencionó específicamente la cancelación del Proyecto Neptuno en Arazatí, una obra que la administración anterior defendía como la solución definitiva para las crisis hídricas. Para el líder nacionalista, frenar este tipo de inversiones pone en riesgo la seguridad de servicios básicos para la población metropolitana.

El dirigente nacionalista Álvaro Delgado encabezó el encuentro de Aire Fresco.
Asimismo, el representante del Partido Nacional puso el grito en el cielo por el destino del proyecto de saneamiento que abarcaría 61 localidades del interior. Según los datos que maneja la oposición, esta iniciativa iba a beneficiar a unos 190.000 uruguayos, mejorando su calidad de vida y salud ambiental de manera inmediata. La marcha atrás en este contrato, sumada a la rescisión del acuerdo con la empresa Cardama por las patrullas oceánicas, configura para los blancos un escenario de parálisis que preocupa al Directorio del partido.
Preocupación por el Plan Avanzar y el dirigente nacionalista Álvaro Delgado
La dimensión social de las críticas de la oposición tocó una fibra sensible: la relocalización de asentamientos. El dirigente nacionalista hizo especial hincapié en el Plan Avanzar, una de las insignias del gobierno de Lacalle Pou. Para Delgado, desinflar este proyecto es «no pensar en la gente», ya que se trataba de una política con un altísimo contenido social destinada a los sectores más vulnerables del país. La incertidumbre sobre la continuidad de estas relocalizaciones es lo que genera mayor «indignación» en las filas nacionalistas.
El líder blanco argumentó que el gobierno de Orsi necesita «fundamentar un relato» para demostrar que lo anterior se hizo mal, y que para ello se ve obligado a desmantelar los proyectos vigentes. Esta estrategia, descrita como egoísta por el dirigente, ignora que muchos de estos planes ya contaban con financiación y estaban en etapas avanzadas de ejecución. La oposición advierte que no se quedará de brazos cruzados mientras se «recortan» beneficios que ya estaban adjudicados a la ciudadanía.
La mirada hacia el futuro del dirigente nacionalista Álvaro Delgado
Hacia el cierre de su alocución, el presidente de los blancos dejó una reflexión sobre el rol constructivo que, a su juicio, tuvo la coalición durante su mandato. El Referente del Partido Nacional sostuvo que ellos trataron de mejorar lo que ya existía y sumar cosas nuevas, en contraste con lo que percibe hoy. Para el ala blanca, el país necesita puentes y no demoliciones, por lo que instó al oficialismo a revisar estas cancelaciones de contratos y obras que impactan directamente en el interior profundo y en los cinturones de pobreza de las capitales.
Esta postura del dirigente nacionalista Álvaro Delgado marca el inicio de una etapa de control más riguroso desde el Parlamento y las juntas departamentales. La oposición nacionalista parece haber encontrado en la defensa del «legado de Luis» su principal bandera de resistencia, señalando cada marcha atrás del gobierno de Orsi como una oportunidad perdida para el Uruguay. La pulseada política recién comienza, y el saneamiento, el agua y la vivienda serán los principales campos de batalla donde se medirá la fuerza de ambos bloques.
¿Es sostenible para el desarrollo de un país que cada cambio de mando implique la parálisis de obras de infraestructura que trascienden los períodos electorales?
