Transformaciones económicas en Cuba
El régimen cubano ha anunciado un conjunto de 176 transformaciones económicas y sociales consideradas como una profunda reestructuración de su economía. Este paquete, aprobado en junio por la Asamblea Nacional, se organiza en 23 ejes e incluye cambios relevantes para la empresa estatal, formas de gestión no estatal, sistema financiero, inversión extranjera, comercio exterior y política tributaria.
Las medidas adoptan mecanismos comúnmente relacionados con economías de mercado, entre ellos una mayor participación del sector privado, instituciones financieras no estatales y nuevas oportunidades para la inversión extranjera.
A pesar de esta apertura, el presidente Miguel Díaz-Canel ha marcado claramente los límites políticos y económicos. “¿Y eso es capitalismo? No. Primero, el Estado es quien manda. Aquí no nos va a mandar el capital”, sostuvo Díaz-Canel, explicando que “el mercado es una herramienta, no un amo como en el capitalismo”.
Condiciones constitucionales
Las declaraciones contrastan con las limitaciones establecidas por la Constitución cubana de 2019. El artículo 18 define el sistema económico como socialista, con una dirección planificada que “regula y controla el mercado”. El artículo 19 añade que el Estado dirige, regula y controla la actividad económica, y define la planificación socialista como el “componente central” del sistema económico y social.
Las transformaciones, aunque introducen mecanismos de mercado, no alteran el principio constitucional que subordina dichos mecanismos a la planificación estatal.
Las dudas sobre el marco jurídico
El economista cubano Elías Amor identifica desafíos para implementar algunas transformaciones. “Muchas de ellas van a tropezar con el articulado de la Constitución o con las ausencia en la Constitución cubana”, comentó Amor en entrevista con Martí Noticias.
Amor destaca las dificultades para ciertos mecanismos de inversión empresarial, dadas las actuales restricciones jurídicas. “Por ejemplo, en la Constitución cubana no existe el concepto de acción de una empresa, lo que crea una gran inseguridad jurídica”, indicó.
Mercado vs. planificación
Para entender el contexto del debate se debe distinguir entre integrar mecanismos de mercado y convertir el mercado en el principal sistema de asignación de recursos. En términos generales, una economía de mercado utiliza precios, oferta, demanda, competencia y decisiones descentralizadas para guiar la producción y distribución, mientras que las economías socialistas conceden al Estado un rol predominante en la determinación de prioridades y asignación de recursos.
Amor sostiene que la diferencia es clave para analizar las transformaciones anunciadas. “En el capitalismo la economía de mercado satisface las necesidades de manera espontánea y eficiente. El socialismo impone decisiones basadas en un plan”, afirmó.
¿Apertura económica sin abandonar el socialismo?
La Constitución cubana permite el mercado y formas de propiedad privada dentro de un sistema socialista. El texto de 2019 reconoció el mercado y la propiedad privada de una forma no presente en la constitución anterior.
El debate no radica solo en si las transformaciones usan instrumentos del mercado, sino en qué grado de autonomía pueden tener frente al poder estatal. Díaz-Canel ha indicado que el mercado no conducirá la economía cubana, expresando: “Aquí no nos va a mandar el capital”.
Para Amor, esto plantea dificultades para la inversión en Cuba, ya que según él carece de garantías en términos de rentabilidad, seguridad jurídica, selección de oportunidades y gestión administrativa.
Ahora, tres meses después de su aprobación, las transformaciones plantean la pregunta: ¿hasta dónde puede avanzar la apertura económica cubana si el mercado sigue subordinado a la planificación estatal por mandato constitucional y decisión política?






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