En 1996, Demi Moore alcanzó un logro extraordinario. Gracias a Striptease, se convirtió en la actriz mejor pagada del mundo y de la historia en ese momento, recibiendo un sueldo de 13 millones de dólares. Una cifra tan impresionante que solo había realmente una persona capaz de superarla en Hollywood: ella misma.
Un nuevo récord financiero
Un año después, Moore logró superar su propio récord con La teniente O’Neil, una de sus películas más memorables, por la que recibió 15 millones de dólares. Aunque no recibió las mejores críticas y la película no fue un éxito comercial al no recaudar mucho más del doble de su costo de producción, Moore reveló en sus memorias que este fue el logro profesional del que se sintió más orgullosa.
Una combatiente entregada
El impresionante salario no fue una excusa para la actriz, que no dudó en entregarse por completo a la producción. Se dedicó en cuerpo y alma para la película, dirigida por Ridley Scott, quien en ese momento todavía estaba buscando estabilizar su carrera en Hollywood, pero ya gozaba de una gran reputación en el ámbito épico. Moore se sometió a un intenso entrenamiento para estar físicamente preparada para el rodaje.
Una transformación impactante
En la película, uno de los momentos más recordados es cuando Moore decide cortarse el pelo para integrarse en el pelotón, eliminando así los prejuicios sobre la feminidad en el contexto militar. Esta transformación fue idea de la propia Moore, descartando los rumores de que fue sugerida por Scott.
Tensiones con el gobierno
La teniente O’Neil tenía un mensaje claro y crítico hacia el sistema militar estadounidense, lo que generó tensiones con el gobierno. Moore intentó contactar al presidente Bill Clinton para obtener el apoyo oficial del Departamento de Defensa, pero el guion sobrepasaba demasiadas líneas sensibles. Finalmente, la película se realizó sin dicha asistencia, pero ha adquirido un legado significativo por sí misma.






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