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Cecoed y OSE reparten agua potable por el déficit hídrico en Canelones

El déficit hídrico en Canelones obliga a OSE y al Cecoed a repartir agua a 180 familias rurales que dependen de aljibes y pozos ante la falta de red.

por Marília SoaresMarília Soares
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El comienzo del año 2026 ha traído consigo una preocupación que ya se vuelve cíclica en el sur del país: el déficit hídrico en Canelones. Ante la persistente ausencia de precipitaciones de importancia, el Centro de Emergencias Departamental (Cecoed) de Canelones, en un trabajo conjunto con OSE, ha tenido que activar protocolos de urgencia para asistir a 180 familias que residen en áreas rurales. Estos núcleos familiares, dispersos en diversos puntos del departamento, han visto cómo sus fuentes tradicionales de abastecimiento —pozos manantiales, aljibes y tajamares— se han secado por completo, dejándolos en una situación de vulnerabilidad extrema.

La logística de asistencia se centra en el reparto de agua para consumo humano, un recurso que hoy escasea en las zonas que no cuentan con conexión a la red oficial de OSE. Según las autoridades departamentales, si el panorama meteorológico no cambia de forma drástica en el corto plazo, el número de personas que requieran este auxilio podría incrementarse de manera exponencial. La insuficiencia estructural no solo afecta la producción agropecuaria, sino que golpea directamente la calidad de vida de los vecinos que habitan en los rincones más alejados de los centros urbanos.

Localidades aisladas frente al déficit hídrico en Canelones

Bruno Pacheco, coordinador del Cecoed de Canelones, explicó detalladamente la realidad que enfrentan estos ciudadanos. Se trata de parajes que, por su ubicación geográfica, se encuentran fuera de la cobertura de la red de tuberías de OSE, lo que obliga a sus habitantes a depender de la recolección de agua de lluvia o de la extracción mediante pozos. Con la sequía instalada, estas reservas han llegado a niveles críticos, haciendo imposible que las familias solucionen el problema por sus propios medios.

El operativo desplegado ante la carencia operativa utiliza camiones cisterna, tanto de la propia OSE como de la Intendencia, que recorren los caminos vecinales para depositar entre 1.000 y 2.000 litros de agua por familia. Este volumen está destinado estrictamente al consumo doméstico y personal, intentando paliar una crisis que, para muchos, ya es moneda corriente en cada verano. La falta de infraestructura permanente en estas zonas rurales agrava el impacto de cualquier fenómeno climático adverso.

El impacto social del déficit hídrico en Canelones

Para los vecinos de las zonas rurales, la situación es desesperante y deja en evidencia una carencia estructural que persiste a pesar del paso de los gobiernos. Esther, una vecina afectada por la falta de agua, relató con amargura que este drama se repite anualmente al no tener acceso a la red de agua potable. Su testimonio refleja el sentir de cientos de canarios que ven cómo el desajuste sistémico los obliga a racionar cada litro como si fuera oro, a la espera de un camión que, si bien llega, representa apenas un parche para un problema de fondo.

A diferencia de lo ocurrido recientemente en el departamento de Rivera, donde se registraron lluvias torrenciales que provocaron inundaciones y derrumbes, Canelones sigue sumergido en una aridez que preocupa a las autoridades sanitarias y productivas. El contraste climático en el territorio uruguayo es total, pero la prioridad en el sur hoy es evitar que la crisis sanitaria se agrave por falta de hidratación básica. La brecha de recursos en Canelones se ha convertido en la prioridad número uno del Cecoed, que monitorea hora a hora los informes del Inumet.

Perspectivas ante el déficit hídrico en Canelones para 2026

La incertidumbre sobre cuándo llegarán las lluvias que alivien la situación es el denominador común entre productores y vecinos. Mientras tanto, OSE y la comuna canaria mantienen los camiones en la calle, sabiendo que la demanda solo puede subir si las temperaturas siguen en ascenso. El costo operativo de estos repartos de emergencia es elevado, pero es la única vía para garantizar que el déficit hídrico en Canelones no derive en una emergencia sanitaria mayor en el cinturón granjero del país.

La gestión de este recurso vital pone sobre la mesa, una vez más, el debate sobre la inversión en infraestructura hídrica para el interior profundo. Si bien las soluciones de emergencia contienen la crisis, el déficit hídrico en Canelones deja al descubierto la necesidad de extender las redes de agua potable hacia aquellas zonas que hoy dependen exclusivamente del cielo. El campo uruguayo espera una tregua climática, pero mientras tanto, el camión cisterna sigue siendo el único aliado de las 180 familias que hoy sufren las consecuencias de la seca.

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