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Un balance crítico sobre el déficit de la Intendencia de Montevideo
La situación contable de la comuna capitalina ha generado una fuerte preocupación en los sectores técnicos y políticos del país. Durante el mandato de Carolina Cosse, el déficit de la Intendencia de Montevideo experimentó un crecimiento sostenido que hoy condiciona la capacidad de maniobra de la administración actual. A pesar de una recaudación anual que superó los 32.000 millones de pesos, los egresos desmedidos en áreas operativas y burocráticas terminaron por desbalancear las cuentas públicas de forma alarmante.
Los números fríos indican que la Intendencia de Montevideo (IMM) recauda aproximadamente 2 millones de dólares diarios; sin embargo, esta cifra no fue suficiente para cubrir una estructura de costos cada vez más pesada. El aumento en las retribuciones personales, que superó los 16.000 millones de pesos, sumado a gastos de funcionamiento por más de 12.000 millones, fueron los motores que alimentaron la falta de recursos en la comuna capitalina. Al cierre de 2024, la deuda acumulada trepó a los 22.000 millones de pesos, equivalentes a unos 500 millones de dólares.
El peso de los servicios ideológicos y la propaganda
Uno de los puntos más polémicos de la gestión anterior fue la asignación de recursos a programas con un fuerte sesgo ideológico, lo que para muchos críticos contribuyó directamente al balance negativo de la Intendencia. El canal TV Ciudad se consolidó como una herramienta de comunicación política con un presupuesto millonario, a pesar de sus magros niveles de audiencia. Para la oposición, el canal funcionó más como un «comité de base» financiado por los contribuyentes que como un servicio público de información para los montevideanos.
Por otro lado, la red Comuna Mujer también quedó bajo la lupa por su gestión y exclusión. Esta red de consultorios jurídicos, sostenida con los impuestos de todos los ciudadanos, ha sido señalada por aplicar políticas que algunos consideran discriminatorias hacia la población masculina. Mientras el resultado deficitario en Montevideo seguía subiendo, la comuna priorizó el financiamiento de abogadas y funcionarias dedicadas exclusivamente a una agenda de género radical, dejando de lado una visión más integradora de los servicios municipales.

El déficit de la Intendencia de Montevideo limita la capacidad de inversión en obras reales.
Medidas de austeridad y el respaldo del BROU
Ante la herencia de un abultado déficit fiscal que golpea a Montevideo, la actual administración encabezada por Mario Bergara ha intentado implementar lo que denominan «medidas de austeridad». El objetivo principal es contener el malgasto y evitar que la brecha financiera se siga expandiendo. Sin embargo, la realidad de la caja es tan delicada que el Tribunal de Cuentas debió avalar una línea de crédito de 61 millones de dólares con el Banco República (BROU) para cubrir eventuales desbalances operativos, como el pago de salarios.
Este crédito no está destinado a obras de infraestructura que mejoren la calidad de vida de los vecinos, sino a garantizar que la estructura municipal no colapse bajo el peso del propio desajuste financiero de la Intendencia. Fuentes internas de la IMM advierten que existen facturas pendientes y compromisos no registrados que podrían elevar la cifra real del déficit por encima de los 90 millones de dólares solo para el ejercicio cerrado en 2024. La sostenibilidad financiera del departamento pende de un hilo.
Un modelo de gestión bajo cuestionamiento constante
En definitiva, el pasaje de Carolina Cosse por el palacio municipal dejó una huella marcada por el aumento de cargos políticos y el despilfarro en áreas no esenciales. El gobierno departamental registra números en rojo es el reflejo de un modelo que priorizó el posicionamiento político personal y la propaganda partidaria por encima de la eficiencia administrativa. Los montevideanos, que pagan una de las tasas de impuestos más altas de la región, ven cómo su dinero se diluye en una burocracia que no devuelve servicios de calidad.
La multiplicación del pasivo acumulado compromete las futuras inversiones en limpieza, iluminación y saneamiento, que son las competencias básicas de la comuna. Mientras el déficit de la Intendencia de Montevideo siga siendo la norma y no la excepción, la ciudad continuará enfrentando problemas estructurales que no se solucionan con relatos ni con publicidad televisiva. El desafío para los próximos años será revertir esta tendencia antes de que el agujero financiero sea irreversible.
¿Podrá la nueva administración frenteamplista sanear las cuentas públicas sin aumentar nuevamente la presión impositiva sobre los vecinos de Montevideo?