Inicio Uncategorized Crimen de Jonathan Correa: ¿El asesino será inimputable?
UncategorizedÚltimas noticiasUrgente

Crimen de Jonathan Correa: ¿El asesino será inimputable?

Torturó a su hijo durante 12 años, lo mató por un perro y ahora busca refugio en el Vilardebó. El Estado uruguayo, cómplice por omisión de una tragedia anunciada.

Compartir
Crimen de Jonathan Correa: ¿El asesino será inimputable?
El barrio Flor de Maroñas es el escenario de una tragedia que pudo evitarse si las 14 denuncias hubieran activado algún protocolo real.
Compartir

El horror que el Estado decidió ignorar: el crimen de Jonathan Correa

El crimen de Jonathan Correa es el certificado de defunción de un sistema de protección infantil que en Uruguay no es más que un decorado burocrático. El viernes pasado, un adolescente de apenas 14 años fue asesinado por su propio padre en una vivienda de Flor de Maroñas. ¿El motivo de la ejecución? El chico se olvidó de entrar a una de las perras pitbull que el adulto comercializaba para bancar su consumo de pasta base. Así de barata es la vida de un menor para un torturador y para un Estado que miró para el costado durante más de una década.

No estamos ante un rapto de locura momentáneo ni un «accidente». Estamos ante un proceso de sadismo sistemático que comenzó cuando la víctima tenía apenas dos años. Jonathan creció entre palizas, humillaciones y el miedo constante de compartir el techo con un monstruo. Lo más cínico de esta historia es que el imputado, que lleva el mismo nombre que su hijo, se mostraba en redes sociales como un padre ejemplar, subiendo fotos de «cumpleaños feliz» mientras en la intimidad lo destruía a golpes.

Hoy, la Justicia uruguaya se encuentra en una encrucijada que genera náuseas: la defensa del asesino ha solicitado que sea declarado inimputable. Tras cometer un homicidio con agravantes de parentesco y violencia doméstica, el hombre fue enviado al Hospital Vilardebó para ser evaluado. El sistema que falló en proteger al niño durante 14 denuncias previas, ahora se apura en evaluar si el verdugo es «consciente» de su maldad.

Complejo

El papelón del Vilardebó y la estrategia de la inimputabilidad

Si el resultado de los exámenes en el Hospital Vilardebó determina que el individuo no posee las facultades mentales para comprender la criminalidad de sus actos, estaríamos ante un nuevo golpe a la decencia pública. El argumento de la defensa se basa en el consumo prolongado de estupefacientes y un supuesto quiebre psicológico. Sin embargo, familiares y allegados describen a un tipo que era perfectamente capaz de manejar un negocio de cría de perros, publicar en Marketplace y mantener una fachada en Facebook.

¿Cómo se explica que un hombre sea «inimputable» para matar a su hijo, pero plenamente consciente para cazar con pitbulls y comerciar animales? El ensañamiento fue exclusivo contra Jonathan; curiosamente, su otra hija de nueve años no presentaba signos de maltrato. Esto denota una selección deliberada de la víctima, un rasgo que difícilmente encaje en la figura de alguien que no sabe lo que hace.

La inoperancia estatal es el otro gran asesino en este caso. Que existieran 14 denuncias en el sistema y que el adolescente terminara tirado en una zanja de Flor de Maroñas es una mancha que ningún peritaje psiquiátrico podrá borrar. El sistema judicial y policial le entregó a Jonathan en bandeja a su victimario una y otra vez, ignorando las advertencias de los familiares que mantenían la esperanza de que las autoridades «tomaran cartas en el asunto.

Una madre en la sombra y una sociedad que exige justicia

La investigación ahora también apunta al rol de la pareja del imputado. Es imposible que en una convivencia de años, los gritos, las marcas y las torturas pasaran desapercibidos. La omisión también es crimen, y el silencio de quienes rodearon a Jonathan durante su calvario es parte fundamental de este rompecabezas de horror.

Mientras el imputado espera el veredicto de los psicólogos en el Vilardebó, el país se pregunta cuántos «Jonathans» más están siendo molidos a palos ahora mismo mientras las denuncias duermen en un cajón. La prisión preventiva de 180 días es apenas un paliativo. Si la pericia médica le otorga el beneficio de la inimputabilidad, el mensaje para los violentos será claro: en Uruguay, podés torturar a tu hijo por doce años y salirte con la tuya alegando que la pasta base te borró la memoria.

La indignación social es total. Jonathan Correa no murió el viernes; lo empezaron a matar hace 12 años ante la vista gorda de jueces, fiscales y asistentes sociales que no hicieron su trabajo. El destino del asesino no debería ser un hospital, sino la celda más profunda de una cárcel común. Cualquier otro resultado será una burla final a la memoria de un niño que solo conoció el dolor. Esperamos que, por una vez, la justicia actúe con la firmeza que no tuvo durante el crimen de Jonathan Correa.

Dejá tu comentario

Para comentar tenés que estar registrado y con sesión iniciada.

Comentarios (0)

Todavía no hay comentarios.

Seguinos en WhatsApp
Recibí las noticias más importantes de Uruguay Al Día al instante.
Unite al canal de Uruguay Al Día
Compartir
Artículos relacionados

DE 36 A 5 HECTÁREAS. El Estado da marcha atrás y le recorta el campo a la familia siria en Salto

Traídos para un circo mediático, llevan años viviendo gratis, no pagan la...

Denuncias falsas por violencia de género no tienen sustento

Un ecosistema digital basado en mentiras y resentimiento busca tirar abajo la...

Papelón de la OPP con Orsi: El circo de la comunicación oficial

La Oficina de Planeamiento y Presupuesto tuiteó que el presidente estaba inaugurando...

Consecuencias de faltar a la coalición contra el narcotráfico

El gobierno prefiere jugar a la Guerra Fría con China y pelearse...