El fin de una adjudicación polémica
El presidente de la República, Yamandú Orsi, brindó una conferencia de prensa este viernes tras el Consejo de Ministros para comunicar una decisión de peso en materia de defensa. El Gobierno resolvió rescindir el contrato con Cardama, la empresa española que había resultado adjudicataria para la construcción de dos patrulleras oceánicas (OPV). Esta medida, que marca un antes y un después en la planificación de la Armada Nacional, responde a lo que el mandatario calificó como «incumplimientos contractuales graves».
Desde la Torre Ejecutiva se enfatizó que esta acción no es un movimiento político, sino una respuesta técnica y legal ante la falta de seriedad de la compañía. El contrato con Cardama arrastraba dudas desde octubre del año pasado, cuando se detectó que la garantía de fiel cumplimiento era apócrifa. A pesar de que la administración actual intentó dar un margen de maniobra para que la firma subsanara los errores, la aparición de nuevas irregularidades en la garantía de anticipo financiero terminó por sepultar cualquier posibilidad de seguir adelante con el proyecto.
Los motivos técnicos de la rescisión del contrato con Cardama
Orsi fue tajante al señalar que las garantías son un «elemento sustancial» para que cualquier acuerdo con el Estado entre en vigor. Al no contar con el respaldo financiero real exigido, el contrato con Cardama quedó sin sustento jurídico. El presidente explicó que, tras recopilar pruebas y analizar la documentación, se confirmó que el astillero español no cumplía con los estándares mínimos de transparencia que requiere una compra de esta magnitud para la seguridad nacional uruguaya.
El mandatario subrayó que el país debe cuidar su patrimonio y no puede quedar rehén de empresas que no garantizan la entrega de los bienes. La rescisión del contrato con Cardama implica, además, el inicio de acciones legales por daños y perjuicios. El objetivo del equipo jurídico de la Presidencia es recuperar los activos del Estado y definir las responsabilidades, tanto institucionales como individuales, que permitieron que se llegara a esta instancia de vulnerabilidad.
Reacciones políticas y el futuro de la Armada Nacional
La noticia no tardó en generar ruido en el arco político. El exministro de Defensa, Javier García, no ocultó su malestar y acusó al gobierno de Orsi de querer «destruir lo que venga del gobierno de Lacalle Pou». Para García, la caída del contrato con Cardama es un retroceso en el equipamiento de las fuerzas de mar. Sin embargo, desde el oficialismo se insiste en que no se puede mantener un acuerdo viciado de nulidad, independientemente de quién lo haya firmado originalmente.
Más allá del cruce dialéctico, la preocupación ahora se traslada a cómo se cubrirá el bache de las OPV. La intención de Orsi es procurar la adquisición de las patrulleras mediante otros mecanismos que aseguren transparencia y rapidez. La caída del contrato con Cardama obliga a barajar y dar de nuevo en un tema que es crítico para el control de la Zona Económica Exclusiva y la lucha contra la pesca ilegal en nuestras aguas.
Acciones legales y auditorías en marcha
El camino judicial recién comienza. El Gobierno ha dado instrucciones precisas para iniciar una denuncia que busque resarcir al Estado por el tiempo perdido y los recursos movilizados. No se descarta que existan investigaciones internas para determinar cómo pasó por los filtros estatales una garantía que resultó ser falsa en primera instancia. El contrato con Cardama pasará ahora a ser objeto de estudio en los juzgados, mientras el Ministerio de Defensa Nacional busca alternativas en el mercado internacional.
La transparencia ha sido la palabra clave en el discurso de Orsi. El mandatario insistió en que su gestión no permitirá zonas grises en contrataciones que afecten el interés general de la nación. La resolución del conflicto por el contrato con Cardama deja un mensaje claro hacia los proveedores internacionales: Uruguay exige garantías reales y cumplimiento estricto de las normas, sin excepciones por conveniencia política momentánea.
¿Se podrá encontrar un nuevo proveedor de patrulleras en un tiempo prudencial o la caída del acuerdo con el astillero español dejará a la Armada sin recursos por otros cinco años?











