El Carnaval uruguayo, esa manifestación cultural que nos define y nos une, se vio empañado este año por un episodio de violencia simbólica que cala hondo. La comparsa inclusiva Balelé, una agrupación que desde hace una década trabaja incansablemente por la integración real, se convirtió en el blanco de una campaña de agresiones, burlas y ofensas a través de las redes sociales. Lo que debería haber sido un desfile de celebración por la Avenida 18 de Julio, terminó derivando en un comunicado de repudio ante la bajeza de quienes, amparados en el anonimato o la ignorancia, atacaron la condición física y la dignidad de los integrantes del colectivo.
La agrupación no se quedó callada y emitió una respuesta contundente que resuena en cada rincón del Prado y más allá. Desde la dirección del conjunto expresaron que estas manifestaciones no son simples «opiniones», sino actos directos de discriminación que vulneran derechos básicos de personas que históricamente han sido excluidas. Es doloroso ver cómo, en el Uruguay del 2026, todavía existen nichos de odio que intentan empañar el esfuerzo y la constancia de artistas que, más allá de cualquier condición, construyen espacios de pertenencia desde la alegría del tambor.
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Una trayectoria de diez años por la inclusión real
Balelé no es una comparsa más en el cronograma de Momo; es la primera agrupación de su tipo en el país y su origen tiene una mística especial. Nacida en el barrio Prado, comenzó como un taller de candombe para personas ciegas, pero rápidamente su espíritu se expandió para abrazar a todo aquel que sintiera el llamado de la madera y el cuero. Hoy, entre sus filas, desfilan personas sordas, personas con síndrome de Down y artistas con discapacidad motriz, demostrando que la diversidad no es un obstáculo, sino una potencia creativa que enriquece nuestra cultura.

La comparsa inclusiva Balelé exige el fin de las burlas en redes.
Este año, el conjunto contó con la participación especial de la coreógrafa Laura Alonsopérez, quien desfiló junto a ellos resaltando la importancia de estos espacios de visibilidad. Sin embargo, la presencia de la esposa del presidente de la República parece haber servido de excusa para que algunos sectores mezclaran la política con un tema que debería ser sagrado: el respeto por los derechos humanos. Ante esto, la comparsa inclusiva Balelé fue tajante al aclarar que no responden a banderas partidarias ni reciben financiamiento de fuerzas políticas, reafirmando que su única filiación es con la cultura y la inclusión.
El rechazo a la naturalización de la violencia simbólica
El comunicado firmado por Silvia Iroldi, Paula Trías y Gabriel Seara es un manifiesto contra la deshumanización que a veces impera en la virtualidad. Los directores subrayaron que no van a permitir ataques impunes contra quienes día a día demuestran talento y compromiso. La sociedad uruguaya se jacta a menudo de su espíritu solidario, pero episodios como este ponen en duda cuánto hemos avanzado realmente en el reconocimiento de las capacidades de todas las personas.

Una sociedad que aprende gracias a la comparsa inclusiva Balelé
La comparsa inclusiva Balelé sostiene que la inclusión no se predica, se practica en la calle, con los cuerpos diversos ocupando el espacio público y haciendo sonar los tambores. La trayectoria de la agrupación es pública y coherente, habiéndose ganado un lugar respetado tanto en el Desfile Inaugural como en las Llamadas, siempre fuera de concurso porque su competencia no es por un trofeo, sino por la conquista de derechos. Es un trabajo de hormiga que se hace con dignidad y que no merece ser pisoteado por comentarios cargados de prejuicios arcaicos.
El candombe como herramienta de resistencia social
Frente a las burlas, la respuesta de Balelé es seguir tocando, seguir bailando y seguir ocupando los barrios con su mensaje de fraternidad. No vamos a callarnos frente a la violencia», sentenciaron, dejando claro que el odio no va a lograr que se replieguen. El candombe, en su esencia más pura, siempre fue una danza de resistencia y libertad; hoy, la comparsa del Prado retoma esa bandera para luchar contra una nueva forma de exclusión que se manifiesta en las pantallas pero que lastima en la vida real.

El candombe de la comparsa inclusiva Balelé como herramienta social.
Resulta fundamental que las instituciones y la sociedad civil cierren filas en apoyo a estos colectivos que son el alma de nuestra identidad. Una sociedad que se burla de la discapacidad es una sociedad enferma que tiene mucho que aprender y poco que enseñar sobre convivencia. El camino de Balelé es una invitación a mirarnos al espejo y decidir qué clase de Uruguay queremos construir: uno que señala y se ríe, o uno que abraza la diversidad y reconoce el talento allí donde se manifieste.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que el anonimato de las redes sociales sirva como escudo para pisotear la dignidad de quienes trabajan por una sociedad más justa?
