Tom Rhys Harries interpreta al personaje de DC Comics en esta película que iba a ser dirigida por Mike Flanagan, pero pasó a manos de James Watkins por problemas de agenda. Se estrena en cines el 22 de octubre.
Tras ser brutalmente desfigurado por un jefe de la mafia, el aspirante a actor Matt Hagen busca desesperadamente una solución para recuperar su rostro. La encuentra en una sustancia experimental que le restaura la cara, pero tiene consecuencias terribles. Desde ese momento tendrá que vivir con efectos psicológicos secundarios y físicos que le llevarán al límite. Esta es la premisa de Clayface, una película de puro terror que aporta algo diferente al DC Universe.
En lugar de centrarse en superhéroes con capa y valores morales, la película aprovecha todas esas pequeñas historias que transcurren en la sombría Gotham para llevárselo a un terreno poco explorado. En un primer momento, el guion estaba en manos de Mike Flanagan, conocido maestro del terror y el hombre que mejor ha adaptado a Stephen King, como comprobamos en La vida de Chuck (2025) y más recientemente en Carrie. Pero, por problemas de agenda, el proyecto pasó a James Watkins, director de La mujer de negro (2012) y No hables con extraños (2024), otras dos buenas películas del género. DC, por tanto, estaba decidida a dar miedo.
La estética única de Gotham y sus influencias
Watkins no tardó en calar el ambiente que necesitaba Clayface. «Analizamos a fondo el cine expresionista alemán de la década de 1930: edificios que se alzan imponentes sobre uno, la sensación de que las personas se ven empequeñecidas por un mundo indiferente. También quisimos que el mundo de Gotham contrastara marcadamente con el de Coast City. En Coast City se pueden ver el cielo, el sol y los árboles; en Gotham, nada de eso existe. Gotham es un lugar corrupto: la basura se acumula en las calles e incluso la estatua de la Justicia, situada sobre el palacio de justicia, está cubierta de excrementos de aves. Ese es el entorno», nos cuenta en una entrevista para SensaCine.
Su segunda gran inspiración tiene mucho que ver con la vida en una gran ciudad. «También nos basamos en gran medida en la fotografía callejera de Nueva York desde los años 1960 hasta los años 1990 para lograr esa textura analógica. Nuestro director de fotografía, Rob Hardy, incorporó muchas fuentes prácticas de iluminación de neón y reflejos para mostrar la dualidad de Matt. Trabajamos muy duro para establecer nuestra propia apariencia distintiva», continúa explicando el director.
Encontrando al Matt Hagen perfecto
Dar con el Matt Hagen perfecto no fue tarea sencilla. Debían encontrar un actor que pudiera aguantar el peso de la película sobre sus hombros, pero también alguien vulnerable con el que poder identificarse como espectador. Después de tres meses de pruebas confirmaron a Tom Rhys Harries que había sido el elegido. «Fue una búsqueda exhaustiva. Exploramos en todas direcciones y a fondo. Quería encontrar a alguien a quien realmente pudiéramos apoyar, porque el personaje lleva al público a través de un intenso recorrido hacia un lugar muy oscuro», señala el director.
Cuando apareció Tom, pensé: ‘Vaya, tiene algo especial’. Esa sensación de una herida, una vulnerabilidad, una capacidad de generar empatía y de caer bien… llámalo como quieras
La profundidad del personaje de Matt Hagen
«Él bromea diciendo que lo sometí a una audición durante tres meses. Volvió en varias ocasiones… Nos sentamos y le pedí que hiciera una prueba de química con Naomi, simplemente para explorar todos los matices del personaje. Fue algo brillante. Tom realmente te hace partícipe de ese viaje, así que estoy encantado de haberlo elegido para el papel», continúa.
Estos tres meses fueron más que suficientes para que Rhys Harries encontrara las motivaciones detrás del personaje: «En el fondo, se trata de identidad y pertenencia. Matt intenta recuperar su estado original. No busca mejorarse a sí mismo más allá de cómo lo conocemos al principio. Y luego, como ocurre en la mayoría de las buenas historias, su objetivo cambia a mitad de la película. Creo que Matt se da cuenta de que sus prioridades ya no son las mismas que al comienzo. Y, bueno, termina matando a un montón de gente».
Un reflejo de la obsesión por el rostro perfecto
Esa identidad de la que habla el actor tiene que ver con un problema real que domina las alfombras rojas y las redes sociales: la obsesión por el rostro perfecto. «Siento que, más allá de la belleza, se trata de un punto de partida. Todo lo relacionado con Hollywood, la actuación y el rostro funciona para nosotros como un punto de partida. Creo que, en el fondo, se trata de una pérdida de identidad», complementa Naomi Ackie, actriz que da vida a la doctora que le facilita a Hagen la sustancia con la que recupera su aspecto.
«El asunto gira en torno a su rostro; al perderlo, no solo ha perdido algo físico, sino también su medio de vida. Ha perdido su herramienta para actuar y expresarse. Además, se siente traicionado por muchas personas, y su búsqueda consiste, en realidad, en reencontrarse a sí mismo y regresar a aquel momento de su vida en el que sentía que lo tenía todo y que las oportunidades abundaban. Creo que esto es algo con lo que resulta mucho más fácil identificarse, incluso más que con la búsqueda de la belleza. Me parece que el trasfondo es mucho más profundo», continúa Ackie.
Clayface llega a cines este jueves 22 de octubre en España, un día antes de su estreno en Estados Unidos.






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