|
Getting your Trinity Audio player ready... |
La captura de Nicolás Maduro sigue arrojando datos que parecen extraídos de una novela de ciencia ficción, pero que forman parte del crudo reporte de guerra tras la «Operación Resolución Absoluta». El pasado 3 de enero, el mundo se desayunó con la noticia de la detención del líder chavista en Caracas, un movimiento que el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, calificó como una misión de extracción de una complejidad sin precedentes. Sin embargo, más allá de los números oficiales —que hablan de 200 militares y 150 aeronaves—, el testimonio de un soldado venezolano que estuvo en la primera línea de defensa revela el uso de armamento tecnológico que dejó fuera de combate a las fuerzas locales en cuestión de segundos.
Según el relato difundido por Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, el guardia de seguridad encargado de la vigilancia esa madrugada describió un apagón total de los sistemas de radar justo antes del asalto. Lo que siguió fue una secuencia de precisión absoluta: drones sobrevolando posiciones estratégicas y el ruido ensordecedor de helicópteros que transportaban a un grupo reducido de élite. Para este testigo, los efectivos estadounidenses que ejecutaron la captura de Nicolás Maduro no se parecían a nada contra lo que hubieran combatido antes, destacando una superioridad táctica que transformó el enfrentamiento en una acción unilateral y fulminante.
Tabla de contenidos
El impacto de las armas no convencionales en Caracas
Uno de los puntos más perturbadores del testimonio es la descripción de un artefacto que el soldado no supo nombrar con precisión, pero cuyos efectos fueron devastadores. Durante la captura de Nicolás Maduro, los atacantes habrían lanzado un dispositivo que generó una «onda sonora muy intensa», provocando síntomas físicos inmediatos en los guardias venezolanos. El testigo narró sentir que su cabeza «explotaba por dentro», mientras sus compañeros comenzaban a sangrar por la nariz y a vomitar, quedando completamente inmóviles en el suelo, sin capacidad de reacción defensiva ante el avance de las tropas extranjeras.

Un guardia relató el impacto del arma sónica durante la captura de Nicolás Maduro.
Este tipo de armamento sónico, aunque rumoreado en diversos conflictos modernos, habría sido la clave para que la captura de Nicolás Maduro se realizara con un número de bajas relativamente bajo entre los atacantes y una eficiencia absoluta en el objetivo. El guardia venezolano fue tajante en sus declaraciones: «No teníamos forma de competir con su tecnología». El relato deja en evidencia que la resistencia de cientos de uniformados locales fue neutralizada en minutos por apenas una veintena de hombres equipados con avances que, hasta ese sábado, eran desconocidos para el ejército bolivariano en Fuerte Tiuna.
El despliegue de la Operación Resolución Absoluta
Desde Washington, la Casa Blanca y el Pentágono han mantenido una política de comunicación medida, describiendo la acción como «quirúrgica» y coordinada con aliados de la región. No obstante, la logística detrás de la captura de Nicolás Maduro involucró bases en todo el Caribe y un control total del espacio aéreo venezolano desde el primer minuto. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, subrayó que la palabra «integración» se queda corta para describir la precisión con la que se extrajo al exdictador de su residencia, minimizando los daños colaterales en una zona densamente poblada como es la capital venezolana.
Mientras los ecos de las explosiones en Fuerte Tiuna todavía resuenan en la memoria de los caraqueños, la atención se traslada ahora a los tribunales de Nueva York. Allí, tanto Maduro como su esposa, Cilia Flores, enfrentan cargos que podrían derivar en cadena perpetua por conspiración para el narcotráfico y lavado de activos. La captura de Nicolás Maduro no solo cerró un ciclo político de trece años, sino que abrió el debate sobre los límites del uso de nuevas tecnologías en intervenciones militares directas, planteando interrogantes éticos y legales que la comunidad internacional aún procesa.
El futuro judicial tras el golpe de mano tecnológico
El proceso judicial que sigue a la captura de Nicolás Maduro promete ser uno de los más mediáticos del siglo XXI. Tras declararse «no culpables» el pasado lunes, la fiscalía estadounidense se prepara para presentar un arsenal de pruebas que vinculan al exmandatario con redes internacionales de criminalidad organizada. Mientras tanto, en Venezuela, el vacío de poder y las imágenes de los ataques en la madrugada del 3 de enero mantienen a la población en un estado de incertidumbre total, a la espera de saber qué pasará con las estructuras militares que fueron tan fácilmente doblegadas.

El despliegue aéreo fue clave para la captura de Nicolás Maduro en Fuerte Tiuna.
La efectividad del operativo ha dejado una marca indeleble en la región, demostrando que la asimetría tecnológica puede definir el destino de una nación en una sola madrugada. El uso de armas sónicas y sistemas de interferencia de radar durante la captura de Nicolás Maduro marca un antes y un después en la doctrina militar de los Estados Unidos en territorio latinoamericano. El mundo observa ahora si este tipo de intervenciones se convertirán en la norma para deponer regímenes acusados de criminalidad transnacional o si se trató de una excepción histórica debida a la magnitud del personaje en cuestión.
¿Estamos ante el inicio de una nueva era de intervenciones militares donde el factor humano queda totalmente relegado por una tecnología sónica capaz de paralizar ejércitos enteros?
