Internacionales

Milagroso rescate tras quedar un bus arrastrado por río en Guatemala

Un bus arrastrado por río permanece volcado en el cruce de El Estor tras fuertes lluvias.

Un dramático episodio que involucró a un bus arrastrado por río puso en grave peligro la vida de una veintena de personas durante la madrugada de este sábado en el municipio de El Estor, departamento de Izabal, al noreste de Guatemala. Las intensas precipitaciones registradas en la región septentrional del país centroamericano provocaron una repentina crecida en el caudal del río Túnico, transformando un badén de tránsito habitual en una trampa de agua que arrastró al vehículo de transporte colectivo y desató escenas de pánico generalizado.

El incidente tuvo lugar sobre el tramo carretero que conecta a la comunidad de El Estor con Río Dulce, un corredor comercial y turístico estratégico situado a unas siete horas por vía terrestre de la Ciudad de Guatemala. Debido a las copiosas lluvias caídas durante las horas previas, el agua sobrepasó por completo el nivel de la estructura de hormigón construida provisionalmente sobre el lecho del afluente. Esta situación forzó a decenas de transportistas y conductores particulares a detener su marcha a la espera de que el nivel del agua descendiera de manera segura.

Sin embargo, tras varias horas de espera al costado de la ruta, el conductor de una unidad perteneciente a la empresa de transporte de pasajeros Star Bus FDN tomó la imprudente determinación de avanzar sobre el badén anegado. A bordo del autobús viajaban al menos 20 pasajeros, entre ellos mujeres, niños y personas de la tercera edad, quienes observaron con terror cómo el automotor perdió adherencia con la calzada a los pocos metros de haber ingresado en el curso del agua.

La fuerza del torrente superó con facilidad el peso del vehículo pesado, provocando su vuelco lateral sobre el costado izquierdo en cuestión de segundos. La corriente comenzó a desplazar la estructura metálica varios metros río abajo, mientras los ocupantes quedaban atrapados en el interior de la cabina en medio de la oscuridad y la creciente presión del agua que comenzaba a filtrarse por las ventanillas rotas.

Las escenas de pánico y el rescate del bus arrastrado por río

Los gritos desgarradores de auxilio y las súplicas de los pasajeros alertaron de inmediato a los vecinos del sector y a otros transportistas que se encontraban detenidos en las márgenes del río. El dramático desenlace que amenazaba con convertirse en una tragedia masiva motivó una inmediata respuesta civil. Pobladores de las comunidades ribereñas no dudaron en arriesgar su propia integridad física para organizar un operativo de salvamento antes de que el automotor fuera arrastrado hacia zonas más profundas del cauce.

Equipos de socorro locales y vecinos coordinaron esfuerzos para tender líneas de cables de acero y cuerdas de alta resistencia desde la orilla hasta la carrocería del autobús volcado. A través de este puente improvisado, los rescatistas lograron acceder a las compuertas y ventanillas superiores para comenzar la extracción paulatina de los tripulantes.

En medio de las maniobras, destacó el valor de un joven habitante de la zona, quien se adentró en la correntada sostenido por las cuerdas para cargar y guiar personalmente a varias personas que se encontraban en estado de colapso emocional y no lograban avanzar por sus propios medios debido al pánico.

Las labores de evacuación se extendieron durante varios minutos de extrema angustia hasta completar la extracción de la totalidad de los pasajeros. Tras el incidente, los cuerpos de socorro brindaron asistencia primaria en el lugar, confirmando que afortunadamente no se registraron víctimas fatales ni heridos de gravedad, limitándose las atenciones médicas a personas con crisis nerviosas agudas y traumatismos leves ocasionados por los golpes sufridos durante el vuelco.

Persistencia del peligro y la reacción de la comunidad

Pese a la magnitud del accidente y a que el vehículo volcado permanecía visible en medio del río como testimonio directo del peligro, la imprudencia continuó marcando la jornada. Testigos presenciales captaron en video cómo otros conductores de transportes colectivos de pasajeros continuaron desafiando la correntada e intentando cruzar el badén apenas horas después del siniestro, poniendo nuevamente en riesgo a sus ocupantes en su afán de no retrasar sus itinerarios comerciales.

La persistencia de estas maniobras temerarias y el hartazgo acumulado por años de abandono en la infraestructura vial del departamento detonaron la indignación de los vecinos de El Estor. Ante el temor fundado de que se produjera una nueva tragedia con consecuencias mortales, un nutrido grupo de pobladores decidió actuar por cuenta propia y retirar los obstáculos y topes de hormigón que mantenían clausurado el paso por un puente formal que se encuentra en construcción desde hace años en las inmediaciones.

Los manifestantes justificaron su accionar señalando que las autoridades han priorizado trámites judiciales por sobre la seguridad física de los ciudadanos que diariamente deben transitar por la ruta. Tras despejar parcialmente los bloqueos de concreto, cientos de vehículos livianos y de transporte que permanecían varados lograron continuar su trayecto de manera segura por la estructura elevada, evitando el peligroso cruce por las aguas del río Túnico.

Una década de colapsos: la historia del puente sobre el río Túnico

La precaria situación vial que expuso a este bus arrastrado por río no es un problema reciente, sino la consecuencia directa de más de una década de obras inconclusas y eventos climáticos destructivos en el departamento de Izabal. El puente original de concreto que cruzaba el río Túnico fue completamente destruido en el año 2015 como resultado de deslaves e inundaciones causadas por una severa temporada de lluvias en el territorio guatemalteco.

Para restablecer la conectividad de manera temporal, las autoridades del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda instalaron en su momento una estructura metálica provisional de tipo Bailey. Sin embargo, en noviembre de 2020, el paso devastador de las tormentas tropicales Eta e Iota provocó crecidas históricas en los afluentes de la región nororiental, terminando por colapsar y arrastrar la estructura modular provisoria.

A partir de ese momento, la población de El Estor y los transportistas que cubren la ruta hacia Río Dulce quedaron supeditados al uso de un badén de concreto a nivel de río, el cual queda inhabilitado de forma automática cada vez que se intensifican las precipitaciones en las cuencas altas de la sierra cercana.

La trama judicial por la obra inconclusa de US$ 2,5 millones

Tras la destrucción de la infraestructura provisional en 2020, el gobierno del entonces presidente Alejandro Giammattei adjudicó un contrato para la edificación de un nuevo puente formal de concreto. El proyecto fue asignado a la empresa MultiServicios Ramírez por un monto contractual de 19,5 millones de quetzales, equivalentes a unos 2,5 millones de dólares estadounidenses.

A pesar de los desembolsos financieros estatales, la constructora abandonó los trabajos y dejó la estructura inconclusa y abandonada durante años. El conflicto contractual derivó en un litigio legal entre el Estado de Guatemala y la empresa privada, lo que motivó la colocación de pesados bloques de concreto en los accesos del puente para prohibir legalmente el tránsito vehicular mientras duraran las pericias judiciales.

Durante el año 2025, las autoridades de la administración del presidente Bernardo Arévalo formalizaron denuncias penales ante el Ministerio Público contra la empresa constructora por presuntas irregularidades y abandono de obra pública. No obstante, los procesos judiciales no han mostrado avances significativos y las obras físicas continúan totalmente paralizadas, perpetuando un escenario de vulnerabilidad extrema para los miles de usuarios que transitan diariamente por esta vía del norte de Guatemala.

Comentarios

La opinión de nuestros lectores

0
Todavía no hay comentarios. Sé el primero en opinar.

Dejá tu comentario

Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.

Solo se publica tu nombre. El Gmail queda privado para administración y control de abuso.