Nochebuena trágica en Montevideo: una balacera en Tres Ombúes deja dos muertos
Lo que debía ser una jornada de paz y encuentro familiar se transformó, en cuestión de segundos, en un escenario de guerra en el oeste de la capital. Una violenta balacera en Tres Ombúes, ocurrida en los primeros minutos de este miércoles 25 de diciembre, terminó con la vida de dos hermanos y dejó a otras tres personas heridas de diversa gravedad. El ataque tuvo lugar en la intersección de las calles José Castro y Gregorio Camino, justo en el límite con el barrio La Teja, una zona que se vio sacudida por el estruendo de los disparos mientras la mayoría de los montevideanos celebraba el inicio de la Navidad.
El despliegue policial comenzó cuando móviles que realizaban patrullajes preventivos por la zona escucharon detonaciones de armas de fuego de alto calibre. Al aproximarse al lugar de los hechos, los efectivos detectaron a un individuo armado, a quien se le dio la voz de alto de inmediato. Lejos de entregarse, el sospechoso inició un intercambio de disparos con la Policía, aprovechando luego los intrincados pasajes del barrio para darse a la fuga. Este enfrentamiento fue el preámbulo de lo que encontrarían los uniformados metros más adelante: un cuadro de violencia extrema derivado de la balacera.
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Hallazgo de las víctimas y traslado al Hospital del Cerro
En el punto principal del conflicto, los efectivos hallaron a dos hombres de 30 y 31 años tendidos en el pavimento con heridas visibles en la zona del cráneo y un abundante sangrado. Ambos fueron identificados rápidamente como hermanos. Ante la urgencia del caso, fueron trasladados en móviles policiales al Hospital del Cerro, el centro de salud de referencia para la zona oeste. Sin embargo, pese al esfuerzo de los equipos médicos, se constató el fallecimiento de ambos poco después de su ingreso debido a la gravedad de las lesiones recibidas durante el violento hecho.
Minutos más tarde, la tensión en el barrio aumentó cuando vecinos alertaron sobre la presencia de más víctimas. A unos 200 metros del primer foco de violencia, en un pasaje cercano a la calle Rivera Indarte, la Policía localizó a tres personas más con impactos de bala. Se trata de una joven de 23 años herida en ambas piernas, un joven de 21 años con un disparo en el omóplato y un adolescente de apenas 15 años que recibió un impacto en el abdomen. Los tres fueron derivados de urgencia, encontrándose el menor de edad en estado delicado tras los efectos colaterales de la balacera en Tres Ombúes.
El trabajo de Policía Científica y el Departamento de Homicidios
La escena del crimen fue preservada durante varias horas para el trabajo de los peritos. La Policía Científica realizó un relevamiento exhaustivo en la zona, donde logró recolectar aproximadamente 15 casquillos de bala, lo que evidencia la intensidad del ataque. Los investigadores del Departamento de Homicidios trabajan ahora en la reconstrucción de los hechos para determinar el móvil de este múltiple ataque. La principal hipótesis apunta a un conflicto previo, aunque no se descartan otras líneas de investigación dado el contexto de violencia que se vivió durante la balacera en Tres Ombúes.
Uno de los puntos clave para los investigadores es determinar si existe un vínculo familiar directo entre todos los involucrados, más allá de la relación ya confirmada entre los dos hermanos asesinados. Se están revisando las cámaras de videovigilancia de la zona y recabando testimonios de vecinos que, aunque temerosos por posibles represalias, podrían aportar datos sustanciales sobre la identidad del tirador que huyó por los pasajes. El Ministerio del Interior ha reforzado la presencia policial en el límite entre Tres Ombúes y La Teja para evitar posibles nuevos enfrentamientos derivados de esta balacera en Tres Ombúes.
Inseguridad y violencia en el límite con La Teja
Este nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa la compleja situación de seguridad que atraviesan ciertos sectores del departamento de Montevideo. La balacera en Tres Ombúes no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de incidentes violentos que han tenido lugar en la zona oeste durante el último año. La cercanía entre los pasajes y la facilidad de escape por los mismos representan un desafío constante para las fuerzas de seguridad que intentan patrullar estos barrios. La violencia, que esta vez no respetó ni siquiera la festividad de Nochebuena, deja una profunda marca de dolor en la comunidad local.
Mientras los heridos luchan por su vida en los centros asistenciales, la ciudad procesa una noticia que empaña el inicio de las fiestas. La investigación continúa bajo estricta reserva, con la esperanza de que las pruebas recogidas en el lugar permitan dar con el paradero del responsable en las próximas horas. La muerte de los dos hermanos es un recordatorio brutal de la urgencia de políticas integrales que logren frenar el avance de las armas en los barrios más vulnerables de nuestra capital.