La Guardia Republicana debe recuperar urgentemente su potencia y respaldo para poder enfrentar el avance del delito en el territorio nacional, según manifestó el senador Pedro Bordaberry. En una entrevista profunda concedida a Montevideo Portal, el líder de Vamos Uruguay desmenuzó las carencias que, a su juicio, presenta el Plan Nacional de Seguridad recientemente expuesto por el ministro Carlos Negro. La próxima semana, el jerarca del Ministerio del Interior será interpelado en el Senado, en una instancia donde se le exigirán metas claras y no solo diagnósticos de situación.
Bordaberry fue tajante al señalar que el documento presentado por la cartera parece quedarse en la superficie de los problemas. Recordó con nostalgia y rigor la impronta de Jorge Larrañaga al frente del ministerio, destacando que en aquel entonces los objetivos eran medibles y el respaldo político a la fuerza policial era indiscutible. Para el senador colorado, el enfoque actual peca de centralista y reactivo, lo que permite que la delincuencia se adelante a la respuesta estatal.
El rol clave de la Guardia Republicana en la prevención del delito
El fortalecimiento de la Guardia Republicana no es un capricho administrativo, sino una necesidad táctica para intervenir en las zonas donde la policía convencional encuentra mayores resistencias. Bordaberry propone un aumento significativo en el personal y el equipamiento, similar al impulso que recibió el cuerpo años atrás. El diagnóstico del senador indica que, al debilitar la presencia en las comisarías y centralizar los recursos, se termina «yendo detrás del delito», otorgando a los delincuentes ventanas de tiempo que suelen derivar en actos más violentos.
Además de potenciar este cuerpo de élite, la propuesta de Vamos Uruguay insiste en la descentralización. Volver a darle vida a las comisarías barriales es visto como un paso fundamental para reconstruir la confianza del vecino y la eficacia en la prevención. La idea es evitar que las seccionales funcionen meramente como oficinas administrativas, una herencia que Bordaberry atribuye a gestiones pasadas y que considera un error estratégico que debe ser corregido de inmediato con inversión y respaldo jerárquico.
Apoyo político a la gestión de Gabriel Oddone
En el plano económico, la postura de Bordaberry fue sorpresivamente colaborativa. El senador afirmó que la orientación del ministro de Economía, Gabriel Oddone, es la adecuada para el contexto actual del país. Destacó la «valentía» del ministro al reconocer la necesidad de reestructurar el presupuesto nacional y diferir gastos para mantener la responsabilidad fiscal. Según el legislador, es momento de abandonar las críticas menores por quién dijo qué primero y apoyar las reformas micro que busquen eliminar regulaciones innecesarias y optimizar el gasto público.
El futuro energético: ¿fusión entre UTE y Ancap?
Uno de los puntos más llamativos de la entrevista fue la visión a largo plazo sobre las empresas públicas. Bordaberry sostiene que la realidad del mercado automotriz, con el avance imparable de los vehículos eléctricos, obligará eventualmente a una fusión o reestructura profunda entre UTE y Ancap. Dado que el negocio de los combustibles fósiles tiende a achicarse, el senador propone adelantarse a los hechos para evitar que el Estado uruguayo quede atrapado en estructuras obsoletas y deficitarias.
Metas concretas para la seguridad pública
Finalmente, el legislador insistió en que cualquier plan de seguridad debe ser evaluado por sus resultados: tasa de esclarecimiento de homicidios, cierre de bocas de pasta base y desarticulación de bandas de narcotráfico. Sin metas anuales y un plan a cinco años que sea auditable, el Ministerio del Interior seguirá fallando en su misión primordial. La interpelación de la próxima semana será el escenario donde estas demandas pasarán de la retórica a la exigencia parlamentaria formal.
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