El monumento al despilfarro: la familia siria en Salto
La familia siria en Salto es el monumento vivo al mayor papelón demagógico y despilfarro populista de la última década en Uruguay. Lo que en su momento nos vendieron como un acto de extrema solidaridad internacional para postular a un expresidente al Premio Nobel de la Paz, hoy es un dolor de cabeza millonario que pagamos todos los contribuyentes con nuestros impuestos.
Para entender este desastre, hay que rebobinar hasta el año 2014. Fue el gobierno de José Mujica el que decidió armar este show mediático trayendo a 42 personas desde Medio Oriente, prometiéndoles el paraíso en un país que, paradójicamente, apenas puede sostener a sus propios ciudadanos más vulnerables.
Hoy, la gran mayoría de esos refugiados ya se fue del país, huyendo de las promesas incumplidas. Sin embargo, quedó un núcleo afincado en el litoral que se ha convertido en el símbolo de la impunidad total. Viven del Estado, desprecian las normas y se ríen en la cara de las autoridades que los mantienen.
El desastre de la familia siria en Salto y el abuso de la tierra
La paciencia tiene un límite, y parece que el Instituto Nacional de Colonización (INC) finalmente se despertó de una siesta de varios años. El directorio del ente estatal resolvió recientemente quitarles la mayor parte de las tierras que ocupaban en la colonia Osimani y Llerena. De las casi 36 hectáreas que se les habían entregado en bandeja de plata, ahora se los va a reducir a apenas cinco.
¿El motivo? Una cadena interminable de infracciones, incumplimientos y una actitud de total desprecio hacia el país que los acogió. La directora del INC, Karina Henderson, confirmó que se va a «deslindar la parte de la chacra que no utiliza». Es decir, tenían hectáreas de sobra, abandonadas y sin producir, mientras miles de productores uruguayos llevan años en listas de espera suplicando por un pedazo de tierra para trabajar.
Esta situación indigna a cualquier laburante. Mientras al productor rural oriental lo asfixian a impuestos, lo persigue la DGI y si se atrasa un mes lo ejecutan sin piedad, a estos refugiados sirios se les entregaron tierras del Estado con un moño de regalo y bajo un ridículo «comodato precario.
Impunidad total: no pagan y echan a los inspectores
Pero el escándalo no termina en el abandono del predio. La gota que rebasó el vaso es la actitud patotera del patriarca del clan, Mehri Alshebi. Según informaron las propias autoridades, este señor se da el lujo de prohibirle la entrada a los funcionarios de la regional del INC. ¡No deja entrar a los dueños de la tierra al predio que le prestamos gratis!
Rentas impagas: Acumularon deudas monumentales desde noviembre de 2018 hasta mayo de 2022.
Perdón estatal: Lejos de desalojarlos, el directorio de turno les prorrogó la exoneración de pagos. Un premio a la inoperancia.
Abandono del predio: Muchos de los hijos ya ni siquiera viven en el campo, se mudaron a la ciudad, dejando la chacra como un adorno inútil.
Es una tomada de pelo colosal. El INC le planteó a la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia rescindir el convenio que habían firmado en 2016. Tarde, pero seguro, las instituciones se están dando cuenta de que este despilfarro público es insostenible y vergonzoso.
Se terminó el recreo para los acomodados
Nadie dice que no haya que ser solidarios, pero la caridad no puede significar dejarse pisotear y despilfarrar los recursos de un Estado que está fundido. A esta familia se la exoneró de pagos, se le dio casa, comida, tierras y educación, y la respuesta fue la rebeldía, la deuda y la prepotencia frente a los inspectores públicos.
El gobierno hace bien en achicarles el predio y rescindir los acuerdos, pero el daño ya está hecho. El capricho de querer mostrarle al mundo lo progresistas y buenos que éramos, nos costó carísimo y nos dejó en ridículo frente a la comunidad internacional.
Ya es hora de poner la casa en orden, priorizar al productor uruguayo que se rompe la espalda todos los días pagando sus cuentas, y cerrar de una buena vez el amargo capítulo que representa la impunidad de esta familia siria en Salto.
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