Guillermo Besozzi: el sobreseimiento que huele a impunidad en el corazón de Soriano
La justicia uruguaya acaba de darnos una nueva lección de cómo se manejan los hilos del poder cuando las papas queman. Este miércoles, la fiscal de Soriano, Luisa Vago, pateó el tablero y pidió el sobreseimiento de Guillermo Besozzi y de toda su plana mayor de la Intendencia. Después de un año de estar imputados por delitos de corrupción que salpicaron cada rincón de la gestión comunal, parece que para la fiscalía «acá no pasó nada». Esta decisión, que deja la causa al borde del archivo, no hace más que alimentar la indignación de una sociedad que está cansada de ver cómo los jerarcas siempre encuentran la salida de emergencia.
El pedido de Vago no solo beneficia al intendente blanco, sino que barre bajo la alfombra una investigación que nació con denuncias de irregularidades gravísimas. Es imposible leer esta noticia sin recordar el «vía crucis» que vivió la fiscal anterior, Stella Alciaturi, quien fue perseguida, sumariada y trasladada después de que el Partido Nacional le hiciera la guerra por animarse a investigar a uno de los suyos. Ahora, con una fiscal nueva que parece mucho más «amigable» con la dirigencia local, el camino para Besozzi queda libre de obstáculos, en lo que muchos ya califican como una vergüenza institucional.
El triunfo de la presión política sobre la justicia
Lo que está pasando en Soriano es el manual perfecto de cómo el sistema político puede doblarle el brazo a la justicia. Cuando la fiscal Alciaturi imputó a Guillermo Besozzi, la reacción de la dirigencia nacionalista fue visceral: le revisaron hasta los posteos de Facebook para acusarla de «militante» y sacarla del medio. El resultado fue exitoso: la sacaron, la sancionaron y pusieron a alguien que hoy, casualmente, no encuentra pruebas suficientes para seguir adelante.
Este sobreseimiento es una cachetada para quienes esperaban transparencia en la Intendencia de Soriano. Durante meses se habló de maniobras, de amiguismos y de un manejo de fondos que no cerraba por ningún lado. Sin embargo, el abogado de Besozzi, Juan Fagúndez, hoy festeja lo que él llama una «muy buena noticia». Claro que es buena noticia para ellos: el blindaje funcionó y el intendente podrá seguir su gestión como si nunca hubiera tenido que pasar por un juzgado a dar explicaciones.
Una intendencia bajo sospecha y una fiscalía que mira para otro lado
La causa contra los jerarcas de Soriano no era un invento. Había imputaciones firmes por delitos vinculados a la gestión pública que hoy, por arte de magia, se desvanecen. El pedido de Luisa Vago incluye no solo a Guillermo Besozzi, sino a todos los jerarcas que estaban en la misma bolsa. De esta manera, el sistema se asegura de que no quede ningún cabo suelto que pueda comprometer la estructura de poder en el departamento.
El antecedente Alciaturi: Una fiscal desplazada tras ataques frontales del oficialismo.
La impunidad como norma: ¿Qué mensaje se le da al ciudadano que paga sus impuestos en Soriano?
Causa cerrada: El juzgado difícilmente se oponga al pedido de la fiscal, sellando el archivo definitivo.
Mientras tanto, en la interna nacionalista se respira alivio. Lograron salvar a uno de sus caudillos más importantes justo a tiempo. Pero el olor a quemado queda en el aire: la persecución a la fiscal original y el pedido de sobreseimiento exprés de la sucesora son demasiadas coincidencias para un país que se jacta de su separación de poderes. Para el ciudadano de a pie, queda la sensación amarga de que la justicia solo es igual para el que no tiene un carnet de partido en el bolsillo.
Conclusión: El privilegio de ser Guillermo Besozzi
En definitiva, el pedido de sobreseimiento para Guillermo Besozzi cierra un capítulo oscuro de la política departamental, pero abre una herida profunda en la credibilidad del sistema judicial. No se trata solo de una decisión técnica; es el resultado de una presión política asfixiante que terminó por desgastar a quienes querían investigar de verdad. Soriano se queda sin respuestas, y los imputados se quedan con su despacho, sus fueros y su impunidad intacta.
La justicia uruguaya, una vez más, parece haberse arrodillado ante el peso de los apellidos y los cargos. Mientras Besozzi celebra con sus abogados, el precedente queda marcado: si sos lo suficientemente poderoso, podés elegir qué fiscal te investiga y cuándo se termina el proceso. El caso Soriano pasará a la historia no por lo que se descubrió, sino por todo lo que el sistema decidió tapar para que el poder siga girando sin sobresaltos.
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