Medicina uruguaya: Gregorio Dalbón pidió perdón tras los ataques de Alberto Samid
En el Río de la Plata, las comparaciones son inevitables, pero a veces cruzan una línea que duele. En las últimas horas, las prácticas asistenciales quedó en el centro de una polémica inesperada tras los dichos del empresario argentino Alberto Samid, quien criticó con dureza la atención recibida en el Sanatorio Cantegril de Punta del Este. Sin embargo, la respuesta no tardó en llegar, y vino de alguien que conoce muy bien los dos lados de la orilla: el abogado Gregorio Dalbón.
Dalbón, conocido por defender a figuras de peso como Cristina Kirchner, no se anduvo con vueltas y publicó un comunicado cargado de emoción y gratitud. Para el abogado, las expresiones de Samid no solo fueron injustas, sino que «lastimaron» la imagen de un sistema que, según sus palabras, es de excelencia. «Uruguay salvó a Maradona y salvó a mi familia», sentenció, poniendo de nuevo en valor el prestigio del sistema de salud.
El Sanatorio Cantegril y la excelencia del campo médico
La defensa de Dalbón no fue un simple posteo de compromiso. El letrado reveló una situación límite que vivió en enero de este año, cuando un familiar cercano sufrió una sepsis fulminante. Fue precisamente en el Sanatorio Cantegril donde el equipo médico, liderado por el doctor Juan Sanguinetti, logró lo que parecía imposible. Para Dalbón, la atención sanitaria demostró ahí su rigor ético y su capacidad de respuesta inmediata.
«Si no hubiera sido por esas manos y por esa decisión clínica tomada en segundos, hoy estaría llorando una ausencia», relató el abogado con una honestidad brutal. Según él, la formación que reciben los profesionales en Uruguay —país donde él mismo cursó estudios de medicina antes de volcarse al derecho— es lo que marca la diferencia. La medicina uruguaya se sostiene en una vocación que, para Dalbón, no soltó la batalla hasta ganarla.
De Maradona a Samid: contrastes en la medicina uruguaya
Uno de los puntos más fuertes del descargo de Dalbón fue recordar aquel fatídico 4 de enero del 2000. En aquel momento, un joven médico local, Jorge Romero, fue quien reanimó a Diego Armando Maradona tras una crisis cardíaca severa en Punta del Este. Ese hito histórico es para muchos la prueba definitiva de que la medicina uruguaya supo cuidar al «Diez» cuando más lo necesitó, algo que Dalbón contrastó con el triste final de Diego en suelo argentino.
Rigor ético: Dalbón destacó la formación académica y moral de los médicos locales.
Capacidad de respuesta: Mencionó la rapidez en situaciones críticas como la sepsis o arritmias ventriculares.
Contraste regional: Comparó la seguridad jurídica y médica que sintió en Uruguay frente a procesos judiciales por negligencia en otros países.
La obligación moral de defender la disciplina sanitaria
Para Dalbón, quienes disfrutan de las bondades de Punta del Este pero critican al país ante la primera dificultad, cometen una falta de ética. El abogado insistió en que la medicina uruguaya tiene una tradición de «no soltar» al paciente, algo que vivió en carne propia y que vio reflejado en la historia grande del deporte mundial. Su pedido de «perdón» a Uruguay en nombre de los argentinos busca cerrar una grieta innecesaria abierta por los comentarios de Samid.
La polémica parece haber servido para que muchos otros pacientes, tanto locales como turistas, salieran a respaldar el trabajo que se hace en las instituciones de salud del país. La práctica médica no solo se mide en tecnología, sino en ese trato humano y profesional que Dalbón no dejó pasar por alto en su comunicado, agradeciendo especialmente al personal de enfermería y a los clínicos que están en la primera línea.
Un agradecimiento que cruza el charco
El comunicado concluye con un mensaje directo al pueblo oriental: «Gracias de parte de un argentino que sabe muy bien lo que hicieron por los suyos». Con este gesto, Dalbón espera que la reputación de la profesión médica quede a salvo de exabruptos mediáticos. Al final del día, los hechos hablan más que las palabras: desde el rescate de Maradona hasta la recuperación de un ser querido en una emergencia fulminante, los resultados están a la vista.
En definitiva, este episodio refuerza la idea de que la salud en Uruguay es un pilar fundamental de su identidad nacional. La medicina uruguaya seguirá siendo ese refugio seguro para quienes, cruzando el charco o viviendo en él, necesitan de una mano experta y un corazón comprometido cuando la vida pende de un hilo.
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