El campo y la industria presionan en el Palacio Legislativo
La ratificación del acuerdo Unión Europea Mercosur en Uruguay ha ingresado en una fase decisiva dentro del ámbito parlamentario. Este martes, la comisión especial legislativa encargada del tema recibió a las principales gremiales del agro y la exportación, apenas unas horas después de que el canciller Mario Lubetkin expusiera la posición del Poder Ejecutivo. El mensaje de los sectores productivos fue unánime y contundente: el país no puede permitirse más dilaciones en la aprobación de un tratado que promete redefinir las reglas de juego comerciales con el viejo continente.
Para la Asociación Rural del Uruguay (ARU), la Federación Rural (FR) y la Unión de Exportadores (UEU), el tratado comercial birregional es la herramienta clave para mitigar los problemas de competitividad que arrastra el sector. Jorge Andrés Rodríguez, directivo de la FR, subrayó que posicionarse a favor de este pacto es, en esencia, fortalecer el interior productivo. Con la Unión Europea recibiendo actualmente el 15% de nuestras ventas externas y siendo el mercado que mejores precios paga por la calidad nacional, la urgencia de los productores está más que justificada por los números.
Competitividad y el desafío de los mercados ágiles
Uno de los ejes centrales de la discusión sobre el pacto estratégico UE–Mercosur es el costo país. Rodríguez advirtió que entrar en un mercado con patrones de precios y costos tan distintos a los locales requiere una agilidad que, a su juicio, no ha caracterizado a la clase política uruguaya. La preocupación radica en que, si bien el tratado ofrece mejoras arancelarias sustanciales, el éxito final dependerá de reformas internas que acompañen el proceso para que los competidores regionales no tomen ventaja.
Rafael Ferber, presidente de la ARU, coincidió en que los temas de competitividad están en un punto «muy complicado». Al analizar el impacto del convenio de integración económica, Ferber destacó que el sector industrial nacional no presenta los temores que sí manifiestan Argentina o Brasil. Para Uruguay, el desafío no es defensivo, sino ofensivo: lograr una negociación dura y eficiente por las cuotas de carne, donde los cuatro socios del bloque están en condiciones de cumplir las exigencias europeas pero deben repartirse el cupo.
La mirada de los exportadores y los intereses defensivos
Desde la Unión de Exportadores del Uruguay, Margarita Varela enfatizó que el país debe estar listo para cuando la Unión Europea decida aplicar el tratado de forma provisional. La aprobación del entendimiento político y comercial por parte de nuestro Parlamento sería una señal de apertura al mundo de enorme valor simbólico y comercial. Varela recordó que el beneficio alcanzará al 90% de los productos exportables uruguayos, aunque las velocidades de desgravación arancelaria varíen según el rubro específico.
En las conversaciones con los legisladores, la UEU puso sobre la mesa los «intereses defensivos». Si bien el acuerdo de libre comercio UE–Mercosur es visto como una oportunidad, también implica una mayor competencia de productos europeos en el mercado doméstico. Por ello, el trabajo público-privado será fundamental para dotar de mejores herramientas a aquellos sectores que puedan sentirse vulnerados por la apertura. La logística, la conectividad y la estabilidad macroeconómica son, en este esquema, pilares que el gobierno deberá apuntalar.
Hacia una inserción internacional de largo plazo
El debate por la negociación birregional no es solo una cuestión de aranceles; es un debate sobre el modelo de desarrollo nacional. La comparecencia de las autoridades de Cancillería y los representantes gremiales dejó claro que existe un convencimiento generalizado sobre la conveniencia del pacto. Sin embargo, la brecha entre la voluntad técnica y la velocidad legislativa sigue siendo la principal inquietud de quienes día a día deben colocar los productos uruguayos en las góndolas más exigentes del mundo.
A medida que el tratamiento parlamentario avance en este 2026, la presión sobre los senadores y diputados aumentará. El sector productivo ha sido claro: no se trata solo de firmar un papel, sino de asumir un compromiso país que incluya el valor del dólar, los costos de producción y la innovación. El acuerdo Unión Europea Mercosur en Uruguay representa la posibilidad de dejar de ser espectadores y pasar a ser protagonistas de una integración que lleva más de veinte años de idas y vueltas, pero que hoy parece estar más cerca que nunca de concretarse.
¿Estará el sistema político a la altura de la agilidad que demanda el sector privado, o los tiempos legislativos volverán a postergar una oportunidad histórica de apertura comercial?
Dejá tu comentario
Para comentar tenés que estar registrado y con sesión iniciada.
Comentarios (0)
Todavía no hay comentarios.










