Un descargo con el sello de la polémica desde Maldonado
Alberto Samid en Punta del Este vuelve a ser el centro de la atención mediática, pero esta vez no por sus negocios cárnicos ni por sus cruces televisivos, sino por un estado de salud que parece complicarse hora tras hora. Internado en el Sanatorio Cantegril de Maldonado, el empresario argentino utilizó sus redes sociales para lanzar un ataque frontal contra el gobierno de Javier Milei y la gestión provincial de Axel Kicillof. Según Samid, existe una falta de respuesta ante su pedido de un traslado sanitario de urgencia para ser atendido por sus médicos de confianza en Buenos Aires.
El descargo comenzó con una frase que no tardó en levantar polvareda: «Ahora comprendo por qué nos tratan de sudacas en el mundo», disparó el empresario. En su relato, El empresario cárnico asegura haber solicitado un traslado de apenas 40 minutos de duración, ofreciéndose incluso a costear los gastos operativos del avión. La indignación del «rey de la carne» radica en que, según sus palabras, tanto la Secretaría de Turismo de la Nación como la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires «se hicieron los boludos» y no atendieron a su reclamo de salud.
El misterio del «virus uruguayo» en la sangre
La situación médica de el “Rey de la Carne” se originó por una aparente infección urinaria que rápidamente escaló a un cuadro mucho más severo. Su esposa, María Scarafía, confirmó que los médicos del Sanatorio Cantegril detectaron un virus en la sangre cuyo origen no ha sido identificado con precisión. El diagnóstico es reservado y preocupante, dado que el empresario presenta valores extremadamente bajos de plaquetas, glóbulos blancos y otros componentes vitales de la sangre, lo que lo coloca en una situación de vulnerabilidad extrema.
Samid, con su habitual tono directo, calificó a la patología como un «virus uruguayo» que los profesionales locales no lograrían descifrar. Esta afirmación ha generado cierta rispidez en el ámbito médico local, dado el prestigio de la medicina uruguaya y del propio Cantegril. No obstante, la desesperación de el polémico dirigente peronista parece estar alimentada por el deseo de llegar «rápido a su país» para someterse a protocolos médicos que ya conoce. «Si me pasa a mí, que soy un tipo conocido, pobre de alguien que no es conocido», reclamó con amargura desde su internación.
El reclamo político y el pedido de ayuda a los compañeros
El trasfondo político de la denuncia es innegable. El comerciante bonaerense apeló directamente a sus vínculos históricos con el peronismo, solicitando ayuda a los intendentes bonaerenses y al gobernador Kicillof. La familia del empresario dejó públicos sus números de contacto con la esperanza de que algún «compañero» facilite la logística del vuelo sanitario. Para la defensa de Samid, no se trata de un pedido de caridad, sino de la facilitación de trámites burocráticos para un traslado que ellos mismos estarían dispuestos a financiar.
Mientras tanto, el Sanatorio Cantegril mantiene la reserva sobre la evolución diaria del paciente. La noticia ha causado conmoción no solo en Uruguay, sino fundamentalmente en Argentina, donde el perfil activo de Samid en redes sociales lo mantiene siempre en el ojo público. La figura de el empresario matancero es icónica, recordada por muchos por aquel enfrentamiento televisivo histórico con Mauro Viale, pero hoy la lucha del empresario es contra un organismo que no responde y un sistema político al que acusa de abandono.
Un escenario de incertidumbre en el este uruguayo
El desenlace de esta situación depende de una triangulación diplomática y sanitaria que aún no se concreta. El caso de Alberto Samid en Punta del Este pone de manifiesto las tensiones que surgen cuando ciudadanos argentinos de alto perfil enfrentan emergencias médicas fuera de sus fronteras. Mientras la esposa del empresario pide que «recen por él», la administración de Milei y la de Kicillof guardan silencio, dejando a Samid en una especie de limbo sanitario en el principal balneario uruguayo.
La gravedad del cuadro hemático de Alberto Samid en Punta del Este sugiere que cualquier traslado debe realizarse bajo condiciones de seguridad biológica y médica muy estrictas. No se trata simplemente de subir a un avión, sino de garantizar que el paciente no sufra una descompensación fatal durante el cruce del Río de la Plata. La pregunta que queda flotando en el aire de Maldonado es si el descargo mediático surtirá efecto o si el empresario deberá enfrentar su recuperación —o su momento más crítico— lejos de los médicos que tanto reclama.
¿Es legítimo el reclamo de un traslado sanitario estatal cuando el paciente afirma poder pagarlo, o estamos ante una nueva puesta en escena mediática de un personaje que se siente olvidado por su propio país?
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