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La noche que el interior no pudo dormir
El reciente Temporal en Uruguay ha dejado una huella de destrucción que será difícil de borrar en el corto plazo, especialmente para los vecinos del litoral y el noreste. Lo que comenzó como una advertencia amarilla de Inumet terminó transformándose en una madrugada de terror, con ráfagas de viento que superaron los 110 km/h y una granizada que destrozó vidrios y cultivos. Los reportes que llegan desde departamentos como Paysandú y Rocha describen escenas de caos, con familias que debieron abandonar sus hogares en medio de la oscuridad y la lluvia torrencial.
La magnitud del Mal tiempo en el país se hizo sentir con especial saña en la localidad de Porvenir, Paysandú. Allí, el Centro Coordinador de Emergencias Departamental (Cecoed) tuvo que activar los protocolos de urgencia para alojar a personas que perdieron todo o cuyas viviendas quedaron en condiciones inhabitables. Mientras el sistema político discute presupuestos, los ciudadanos del interior profundo vuelven a quedar a merced de un clima que no perdona y de una infraestructura que, una vez más, demostró sus carencias estructurales ante eventos de esta intensidad.
El impacto del Temporal en Uruguay en Cebollatí y Rocha
En el norte de Rocha, específicamente en Cebollatí, el fenómeno meteorológico se manifestó con una violencia inusitada. La caída de granizo de gran tamaño, sumada a vientos huracanados, provocó la voladura de techos en varias fincas y la rotura masiva de ventanales. Este punto del mapa parece haber sido el epicentro de la furia de las Tormentas fuertes en el noreste, dejando a la población en un estado de vulnerabilidad total. Resulta sumamente crítico que, pese a la tecnología disponible, las alertas más severas lleguen cuando el viento ya está arrancando las chapas de las casas.
Del lado de Treinta y Tres, la situación no fue mucho mejor. La principal complicación se registró en las rutas nacionales, donde la caída masiva de árboles bloqueó el tránsito durante varias horas, generando un riesgo latente para los transportistas y viajeros. El personal municipal y de bomberos trabajó a destajo durante toda la madrugada para despejar las vías, pero la saturación de los suelos y la continuidad de las precipitaciones dificultan las tareas de limpieza. El Temporal en Uruguay volvió a demostrar que el mantenimiento de las fajas laterales de las rutas sigue siendo una materia pendiente para el Ministerio de Transporte.
Respuesta de UTE y alertas de Inumet
La empresa estatal UTE emitió un comunicado urgente en las primeras horas de este jueves, solicitando a la población extremar los cuidados. Las Lluvias intensas derribó líneas de alta tensión y postes de madera en toda la zona centro-norte, dejando a miles de usuarios sin servicio. La advertencia es clara: no acercarse a cables caídos bajo ninguna circunstancia. Las cuadrillas operativas ya se encuentran desplegadas en el territorio, pero el acceso a ciertas zonas rurales está comprometido por el barro y el desborde de algunas cañadas menores que no resistieron el volumen de agua caído.
Por su parte, la gestión de las alertas por parte del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) vuelve a estar bajo la lupa. La primera advertencia amarilla se emitió pasadas las 20:43 del miércoles, pero para muchos departamentos del litoral, el Temporal en Uruguay ya era una realidad golpeando las puertas. Recién cerca de la medianoche se elevó el nivel a naranja para Soriano, Flores y Durazno, cuando los daños ya eran cuantiosos. Esta demora en la actualización de los niveles de riesgo es lo que más molesta en el interior, donde cada minuto cuenta para asegurar los animales o reforzar las aberturas de los hogares.
¿Estamos preparados para el próximo Temporal en Uruguay?
La recurrencia de estos eventos extremos en el inicio de 2026 plantea una pregunta incómoda para las autoridades nacionales y departamentales. El Temporal en Uruguay ya no es una excepción climática, sino una constante que castiga con mayor dureza a quienes menos recursos tienen para reconstruir. En Porvenir, los evacuados esperan que el agua baje para evaluar las pérdidas, mientras que en Cebollatí el pedido de materiales de construcción ya se hizo sentir ante la intendencia. La solidaridad entre vecinos vuelve a ser el principal motor de la recuperación ante la lentitud de las respuestas oficiales.
Las brigadas técnicas de UTE estiman que el servicio podría tardar entre 24 y 48 horas en normalizarse en las zonas más aisladas del país. Mientras tanto, el pronóstico sigue siendo inestable para el norte del territorio, manteniendo el riesgo de nuevas tormentas aisladas. El Temporal en Uruguay dejó claro que la prevención sigue siendo el eslabón más débil de la cadena de emergencias, y que la población del interior sigue pagando el costo más alto de la falta de radares y sistemas de alerta temprana más eficientes.
¿Hasta cuándo vamos a seguir reaccionando sobre los escombros en lugar de invertir seriamente en un sistema de alertas que llegue antes que el viento?
