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Una tarde de espanto en las calles salteñas
El Siniestro en Salto registrado este miércoles en la intersección de las calles Batlle y San Eugenio ha dejado a la comunidad sumida en el dolor y la indignación. Lo que debió ser una tarde normal frente a la Escuela N.º 8 se transformó en una pesadilla cuando un camión que circulaba de oeste a este embistió a una joven madre de 30 años y a sus dos pequeñas hijas. El hecho de que el impacto se produjera sobre la senda peatonal, un espacio que debería ser el lugar más seguro de la ciudad, añade un componente de gravedad extrema a un panorama ya de por sí desolador.
La víctima, que fue asistida rápidamente en el lugar y trasladada de urgencia al Hospital Regional Salto, no resistió la gravedad de las heridas y falleció poco después en el bloque quirúrgico. Este accidente en Salto no es solo un número más en las estadísticas de la Unasev; es el fin de una vida joven y el trauma irreparable para dos niñas que presenciaron cómo su madre era arrebatada en un segundo de imprudencia o falla mecánica. La policía local confirmó que la familia incluso cruzaba con un cochecito de bebé, un detalle que estruja el corazón de cualquiera que haya visto las imágenes del lugar.
La impunidad de los pesados ante el Siniestro en Salto
Resulta inadmisible y sumamente crítico que un vehículo de gran porte circule con tal desatención en una zona escolar debidamente señalizada. El hecho vial en Salto pone sobre la mesa, una vez más, la vulnerabilidad del peatón frente a la prepotencia de los motores grandes. Una de las menores, de 11 años, sufrió politraumatismos leves y erosiones, mientras que la otra niña resultó físicamente ilesa, aunque el daño psicológico de haber sobrevivido a un evento de tal magnitud será una carga perpetua. ¿Cómo es posible que un conductor profesional no extreme los cuidados frente a una escuela?
Las actuaciones de la Fiscalía competente ya están en marcha para esclarecer las circunstancias que derivaron en este Incidente en Salto. Sin embargo, la justicia penal poco puede hacer para devolverle la madre a esas niñas. Se investiga si hubo un exceso de velocidad, una falla en los frenos o, lo que es más probable y doloroso, una distracción fatal del chofer del camión. En un país que se jacta de endurecer las multas, parece que todavía no logramos que el conductor uruguayo respete lo más sagrado del tránsito: la prioridad absoluta del peatón en la cebra.
Fallas en la seguridad vial y el Siniestro en Salto
La respuesta de los servicios de emergencia fue inmediata, con presencia de la Policía de Salto y personal médico, pero la violencia del impacto contra el cuerpo de la mujer dejó poco margen para los milagros. Esta Situación en Salto debe ser un punto de quiebre para las autoridades municipales. No basta con pintar rayas blancas en el piso; se necesitan lomos de burro, radares de tramo y una fiscalización implacable en los entornos educativos. No podemos seguir permitiendo que los camiones atraviesen zonas densamente pobladas sin una regulación de velocidad que sea realmente efectiva.
El video compartido por medios locales muestra la crudeza del momento posterior al Siniestro en Salto, con el cochecito de bebé como testigo mudo de una tragedia que pudo y debió evitarse. La sociedad salteña, golpeada por la noticia, exige respuestas claras. Mientras tanto, el camión involucrado permanece bajo pericia para determinar si cumplía con todas las normativas de seguridad para circular por una vía tan transitada. La falta de responsabilidad al volante se paga con sangre, y en este caso, fue la de una madre que solo intentaba cruzar la calle con sus hijas.
Un reclamo de justicia tras el Siniestro en Salto
La fiscalía tiene ahora la responsabilidad de actuar con la mayor severidad posible si se comprueba la culpabilidad del conductor. El Siniestro en Salto reabre el debate sobre el tránsito de vehículos pesados por el centro de las ciudades del interior. ¿Es necesario que camiones de ese porte circulen frente a escuelas primarias en horarios de salida? La planificación urbana parece ir siempre varios pasos por detrás de las tragedias, y mientras la casta política discute reglamentos, las familias uruguayas entierran a sus seres queridos por negligencias evitables.
Esperamos que este Siniestro en Salto no quede en el olvido como tantos otros. La muerte de esta joven madre debe servir para que se tomen medidas de fondo en la señalización y en el control del tránsito pesado. Salto hoy llora a una de sus vecinas, y la Escuela 8 enfrentará una jornada cargada de angustia por una fatalidad que nunca debió ocurrir bajo ninguna circunstancia razonable.
¿Qué medidas reales van a tomar la Intendencia de Salto y el Ministerio de Transporte para que un camión no vuelva a transformar una cebra escolar en un escenario de muerte?
