Ausentismo crónico en Uruguay: nuevos cambios en el conteo de faltas
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El ausentismo crónico en Uruguay genera cambios profundos en el control escolar

El ausentismo crónico en Uruguay obliga a la ANEP a cambiar las alertas de faltas. Se investigará el impacto de las inasistencias docentes en 2026.

por Federica ContiFederica Conti
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Salón vacío por ausentismo crónico en Uruguay

La batalla por la presencialidad en las aulas

La educación obligatoria en nuestro país arrastra un lastre que ni la mejor currícula ha podido soltar: dos de cada tres escolares faltan a clase casi un mes lectivo por año. Este fenómeno, conocido técnicamente como ausentismo crónico en Uruguay, se ha convertido en la prioridad absoluta para la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). El diagnóstico es crudo y humano a la vez; detrás de cada falta hay un abuelo que prefiere llevar al nieto de compras, un padre que estira las vacaciones o una adolescente que esquiva el liceo por miedo a la inseguridad del barrio.

Para este año lectivo 2026, un grupo de expertos de la enseñanza ha propuesto «medir distinto». Hasta ahora, el sistema de alertas de desvinculación saltaba recién cuando un joven acumulaba seis faltas consecutivas. El problema es que las Inasistencias reiteradas suele manifestarse «en cuentagotas»: el alumno que va un día, falta tres, asiste otro y vuelve a faltar. Esa intermitencia, que muchas veces es el preámbulo de la deserción definitiva, quedaba fuera de los radares institucionales, permitiendo que el vínculo pedagógico se deshilachara sin que nadie interviniera a tiempo.

El fin del cómputo por día entero frente al ausentismo crónico en Uruguay

Uno de los cambios más significativos se dará en los primeros años de Secundaria y UTU. Actualmente, si un estudiante falta a una sola asignatura, se le computa la inasistencia por la jornada completa. Este criterio, si bien busca reforzar la obligatoriedad de todas las materias, termina distorsionando las estadísticas de las ausencias prolongadas. Las autoridades entienden que es vital desglosar a qué se falta y por qué: no es lo mismo el joven que no va a Educación Física a contraturno que aquel que falta sistemáticamente a Matemática.

Control de faltas y ausentismo crónico en Uruguay

Docentes pasan lista bajo el nuevo sistema contra el ausentismo crónico en Uruguay.

El nuevo modelo busca ser más cualitativo y predictivo. Investigaciones del INEED han demostrado que las ausencias tempranas, aquellas que ocurren en los primeros meses del año, son el mejor predictor del riesgo de abandono. Al ajustar los criterios de evaluación y pasaje de grado, la ANEP pretende que la asistencia sea un valor real y no un mero trámite administrativo. La idea es que el boletín de notas que llega a la familia no sea solo un frío listado de números, sino una herramienta de concientización sobre lo que se pierde el alumno cada vez que no cruza la puerta del centro educativo.

La inasistencia docente y su peso en el ausentismo crónico en Uruguay

Pero la responsabilidad no recae únicamente en las familias y los estudiantes. El documento elaborado por los técnicos de la educación pone el foco en un tema históricamente espinoso: las faltas de maestros y profesores. Se investigará sistemáticamente cómo la ausencia de los referentes adultos repercute directamente en la falta de concurrencia. Cuando un profesor falta seguido, el mensaje implícito que recibe el alumno es que la clase no es lo suficientemente importante como para asistir, rompiendo el contrato de compromiso mutuo que sostiene la enseñanza.

Sistematizar estas faltas docentes permitirá a la ANEP cruzar datos y entender patrones. Durante años, el ausentismo de los trabajadores de la educación fue un tema que se discutía en voz baja en las salas de profesores, pero hoy es visto como un factor determinante de la desmotivación estudiantil. Mejorar la asistencia de «todos», como se reclamaba hace una década en el Monitor Liceal, es parte de un cambio cultural necesario para que el ausentismo crónico en Uruguay deje de ser la norma y pase a ser la excepción. La visibilidad de esta información para las familias será clave para generar una presión social positiva hacia la presencialidad.

Un cambio cultural para sostener el sistema

El experto internacional consultado por la administración anterior fue tajante: ni PISA, ni Aristas, ni la repetición importan tanto como el ausentismo. Si el alumno no está, no hay aprendizaje posible. Por eso, este 2026 se presenta como un año de quiebre donde se intentará «mover la aguja» mediante la tecnología de alertas tempranas y un acompañamiento más cercano de las comunidades. El ausentismo crónico en Uruguay es un síntoma de problemas más profundos, como el bullying o la desprotección social, que la escuela sola no puede resolver, pero que debe, al menos, detectar a tiempo.

La apuesta es ambiciosa y requiere que los equipos de dirección tengan herramientas más flexibles para intervenir. No se trata de castigar al que falta, sino de rescatar al que se está alejando. En un país donde «asistir a clase no importa tanto» se ha vuelto una frase peligrosa en algunos hogares, la educación pública se planta para decir lo contrario. La silla vacía es una pérdida de capital humano que el Uruguay del futuro no se puede permitir, y el momento de ajustar el conteo es ahora.

¿Serán estas nuevas alertas suficientes para cambiar la mentalidad de las familias que consideran la asistencia escolar como algo negociable frente a la rutina diaria?

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