Tabla de contenidos
La crisis de Copsa vuelve a paralizar el área metropolitana
El sistema de transporte suburbano de Montevideo amaneció este sábado con un silencio sepulcral en sus paradas habituales. El conflicto en Copsa, una herida que parece no cicatrizar nunca en el sector, sumó un nuevo capítulo de paralización total tras la resolución del sindicato de trabajadores de la empresa. La medida, que afecta tanto a las líneas que conectan la capital con Canelones como a los servicios interdepartamentales, fue comunicada de forma imprevista durante la mañana, tomando por sorpresa a cientos de pasajeros en las terminales de Río Branco y Baltasar Brum.
Andrés Martínez, referente del gremio, confirmó que la decisión de detener los motores durante 24 horas obedece a un incumplimiento sistemático de los preacuerdos alcanzados en el Ministerio de Trabajo. La disputa laboral en Copsa tiene como eje central el atraso en el pago de salarios y otros beneficios que, según los trabajadores, la empresa ha postergado de manera injustificada. Para el sindicato, la paciencia se agotó tras constatar que los fondos prometidos no fueron depositados en las cuentas de los empleados en los plazos legales establecidos.
El impacto del paro en los servicios suburbanos
La medida de fuerza tendrá una duración de toda la jornada del sábado 31 de enero, un día particularmente sensible para el sector. Al tratarse de un fin de semana de verano, el diferendo sindical en la empresa Copsa golpea de lleno a quienes intentaban trasladarse hacia las playas de la Costa de Oro o regresar a sus hogares tras la jornada laboral. El comunicado del sindicato es taxativo: no habrá unidades en la calle hasta los primeros turnos del domingo 1 de febrero, cuando se espera que el servicio comience a normalizarse paulatinamente.
Esta parálisis operativa no es un hecho aislado. La controversia entre trabajadores y Copsa viene arrastrando meses de negociaciones tripartitas que, hasta ahora, solo han servido como paliativos temporales. La empresa, por su parte, ha argumentado en reiteradas ocasiones dificultades financieras derivadas de la estructura de costos y los subsidios al sector, pero para los trabajadores, el salario «es sagrado» y no puede ser la variable de ajuste de una crisis empresarial que parece no tener fin.
Deudas salariales y preacuerdos que no se cumplen
Lo que más irrita a la dirigencia gremial es el quiebre de la palabra empeñada. Según Martínez, el problema gremial en la compañía de transporte se agravó porque existían compromisos firmados que no se tradujeron en hechos reales. «Estamos de paro por incumplimientos salariales y de preacuerdos», reza el texto difundido por los trabajadores. Esta falta de confianza en la gestión de la empresa dificulta cualquier salida negociada a corto plazo, ya que el gremio exige garantías líquidas antes de volver a sentarse a una mesa de diálogo que consideran desgastada.
A nivel oficial, todavía no se conoce si los trabajadores agremiados convocarán a una asamblea general en las próximas horas para evaluar la extensión de las medidas. El Ministerio de Transporte y el de Trabajo siguen de cerca la situación, buscando evitar que la negociación conflictiva en Copsa contagie a otras empresas del sector suburbano, lo que generaría un caos de movilidad sin precedentes en plena temporada estival. Sin embargo, la autonomía del sindicato de Copsa para tomar medidas independientes mantiene en vilo a las autoridades.
Perspectivas para el reintegro de los servicios el domingo
A pesar de la dureza de la medida, el sindicato ha fijado una fecha de retorno: el domingo a primera hora. No obstante, el clima de incertidumbre persiste. Si los pagos adeudados no aparecen en las próximas 48 horas, el conflicto en Copsa podría reactivarse la semana próxima con paros parciales o sorpresivos. La situación financiera de la principal transportista de Canelones es, hoy por hoy, el principal desafío para la estabilidad del transporte metropolitano uruguayo.
Mientras tanto, los usuarios deben buscar alternativas en otras empresas que, por el momento, mantienen sus frecuencias normales, aunque se ven desbordadas por la demanda adicional. El sistema de transporte uruguayo vuelve a mostrar sus fragilidades y el conflicto en Copsa se posiciona como el síntoma más evidente de un modelo de gestión que requiere revisiones urgentes para no seguir perjudicando al eslabón más débil de la cadena: el trabajador y el pasajero.
¿
