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El senador que usó a Salto de trampolín hacia el lujo europeo
La trayectoria de Felipe Carballo es el manual perfecto de cómo escalar en la estructura estatal dándole la espalda a quienes te dieron el voto. Nacido en Salto, el hoy senador construyó su carrera bajo la bandera de los «olvidados», pero la realidad muestra que los únicos que quedaron en el olvido fueron los salteños. La relación entre Felipe Carballo y el acomodo político es hoy el tema de conversación en cada esquina del departamento, especialmente tras conocerse que el legislador carballista partirá rumbo a Ginebra, Suiza, con pasajes y viáticos pagados por el bolsillo de todos.
En Salto, la memoria no es corta. Carballo quedó asociado a las peores crisis internas del Frente Amplio local, siendo señalado por priorizar acuerdos opacos y roscas políticas en Montevideo antes que soluciones para su tierra natal. Mientras el departamento se hundía en el desempleo y el deterioro comercial, el senador se dedicaba a tejer alianzas que solo beneficiaban su permanencia en el poder. Felipe Carballo y el acomodo político en Uruguay se volvieron sinónimos de una gestión ausente, donde las grandes consignas nacionales siempre sirvieron de excusa para no enfrentar los problemas concretos de su gente.
De las internas salteñas a los viáticos de oro en Ginebra
El viaje a Suiza, autorizado por la vicepresidente Carolina Cosse, es la gota que desbordó el vaso de la paciencia ciudadana. No se trata de una misión diplomática estratégica, sino de una suerte de «beca» de lujo. El peso de Carballo en los cargos a dedo queda al desnudo cuando se analizan los casi 3.900 dólares en viáticos que recibirá para asistir a un comité de la ONU. Lo tragicómico del asunto es que Carballo no posee formación técnica en la materia y, lo que es peor, no maneja idiomas extranjeros para desempeñarse en una sede internacional de tal envergadura.
¿A qué va Carballo a Suiza si no entiende lo que se debate en los pasillos de Ginebra? La respuesta es sencilla: va a figurar, a sumar sellos en el pasaporte y a disfrutar del confort que solo el Estado uruguayo le puede dar a sus elegidos. Carballo y las movidas políticas que generan polémica de manual ,es un insulto directo a los jóvenes salteños que estudian inglés y se esfuerzan por una oportunidad laboral, mientras ven cómo un senador con secundaria incompleta se pasea por el Jet Set europeo con la plata de sus impuestos.
El silencio cómplice frente a la decadencia de Salto
Mientras Carballo se prepara para su tour suizo, Salto sigue esperando las explicaciones que el senador nunca dio. Durante la gestión de Andrés Lima, marcada por denuncias de clientelismo y un descalabro financiero evidente, Carballo optó por la tibieza o el silencio absoluto. Como uno de los referentes más importantes del Frente Amplio salteño, su falta de firmeza para marcar límites lo vuelve responsable por omisión del estado actual del departamento. Felipe Carballo y el acomodo político florecieron en esa zona gris donde el poder se usa para perpetuarse y no para transformar la realidad.
La alergia a la crítica es otra de las marcas registradas de su carrera. En lugar de responder por su falta de proyectos emblemáticos para Salto durante sus años como diputado, Carballo y su sector han preferido atacar a la prensa que pregunta lo incómodo. Esta actitud refleja una forma de entender la política como un feudo personal, donde el escrutinio público es visto como un ataque y no como una obligación de todo representante. En el norte no se olvidan de las promesas de «ser la voz del interior» que terminaron mudándose definitivamente a los despachos de la capital y a los aeropuertos internacionales.
Un saldo político de promesas rotas y lujos públicos
El cierre de esta etapa encuentra a Carballo instalado en el Senado, hablando de responsabilidades institucionales mientras se sube a un avión rumbo al primer mundo. La combinación de Felipe Carballo y el acomodo político ha dado resultados mediocres para Salto pero excelentes para su bienestar personal. Es la meritocracia al revés: cuanto menos resultados presentás para tu departamento, mejores viajes oficiales te tocan en suerte.
Hoy, Salto es un departamento que sangra por el desempleo y la falta de inversión, mientras su «representante» estrella se prepara para debatir derechos económicos en Ginebra con viáticos que equivalen a varios sueldos mínimos de un laburante salteño. El malgasto de dinero público en estos periplos inútiles es la prueba final de que el sistema necesita una purga de parásitos que hace tiempo dejaron de representar a su gente para representarse solo a sí mismos.
¿Cómo puede un dirigente que no ha dejado una sola obra significativa en su Salto natal justificar ante sus vecinos un viaje de miles de dólares a uno de los países más caros del mundo?
