El destino del Parador José D’Elía en Punta Gorda se encamina hacia una nueva etapa, luego de una década marcada por la polémica y un balance financiero que terminó en el terreno de las pérdidas. El Ministerio de Turismo confirmó que ya se encuentra en manos de Presidencia el pliego de condiciones para un nuevo llamado a licitación, previsto para fines de febrero de este año. Esta decisión surge tras el cierre del establecimiento en agosto de 2025, cuando la central sindical PIT-CNT comunicó el cese de actividades debido a una situación económica insostenible que dejó los números del hotel en un rojo profundo.
La historia de este enclave en el departamento de Colonia ha sido accidentada desde su reinauguración en 2018. Tras varios llamados desiertos hace diez años, la central obrera asumió la gestión con un compromiso de inversión cercano a los quinientos mil dólares para refaccionar un edificio que es emblemático para la zona lacustre de Nueva Palmira. Sin embargo, la ecuación económica, según los propios dirigentes sindicales, dejó de cerrar cuando perdieron otros emprendimientos que compensaban los costos operativos, evidenciando una fragilidad administrativa que terminó por sellar la suerte del establecimiento y sus trabajadores.
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Las nuevas condiciones del Parador José D’Elía en Punta Gorda
Para este nuevo capítulo, el director nacional de Turismo, Cristian Pos, adelantó que se han aplicado variaciones profundas en el pliego de condiciones técnicas. La concesión se reducirá de 20 a 15 años y, a diferencia del contrato anterior, ya no se exigirá un plan de refacción estructural de gran escala. Esto se debe a que el inmueble se encuentra en condiciones que permiten su explotación inmediata, salvo por el equipamiento de cocina que deberá ser renovado por el próximo adjudicatario que resulte ganador del llamado.
El objetivo del Ministerio de Turismo es atraer a inversores con experiencia probada en el sector hotelero nacional o internacional. Entre los requisitos para los interesados, se exigirán constancias de solvencia económica, planes de negocios detallados y antecedentes sólidos en la dirección de actividades turísticas de similares características. El Estado busca asegurar que el próximo gestor no solo mantenga el parque de cinco hectáreas y las 14 habitaciones del hotel, sino que convierta este punto en un polo de desarrollo real para el departamento de Colonia.
El impacto de la gestión sindical en el Parador José D’Elía en Punta Gorda
La salida del PIT-CNT del establecimiento no estuvo exenta de críticas por parte de los operadores privados de la zona litoral. La central vinculó el déficit del parador a la pérdida de la gestión del camping La Aguada en Rocha, una situación que demuestra que la viabilidad del negocio dependía de subsidios cruzados y no de una gestión eficiente per se. Con el cierre definitivo el año pasado, se perdieron puestos de trabajo locales y el inmueble quedó bajo la custodia directa de la cartera de turismo para evitar su deterioro por abandono o vandalismo.
Resulta fundamental entender que el parador cuenta con una infraestructura privilegiada que incluye piscina y un entorno natural envidiable frente al río. El fracaso de la administración anterior ha servido como lección para que el nuevo pliego sea mucho más exigente en cuanto a las estrategias de mercado que deberán presentar los oferentes interesados. Se espera que la apertura de las propuestas atraiga a grupos empresariales que vean en este punto estratégico del litoral una oportunidad genuina de captar al turista que busca tranquilidad y servicios de calidad superior.
El futuro del Parador José D’Elía en Punta Gorda y el Hotel Casino Carmelo
Mientras se resuelve la situación en Nueva Palmira, el Ministerio de Turismo también tiene otro frente abierto en el departamento: el Hotel Casino Carmelo. Este gigante, clausurado a mediados de 2020, ha tenido un proceso de venta plagado de fracasos y negociaciones que no llegaron a buen puerto en los últimos años. Aunque se barajaron opciones para usos educativos o sociales con otras instituciones, la aprobación del pliego para este inmueble se aplazó para marzo de 2026, a la espera de una oportunidad que parece no terminar de concretarse para la zona carmelitana.
La realidad de la hotelería estatal en concesión enfrenta un momento de definiciones claras para el próximo período de gobierno. La apuesta por el llamado a licitación será el termómetro para medir si el sector privado uruguayo todavía tiene interés en gestionar infraestructuras públicas bajo condiciones de mercado real y sin muletas estatales. El director Pos confía en que, con un pliego más realista y sin las ataduras de inversiones de obra iniciales, el llamado de febrero sea el comienzo de una recuperación necesaria para el sector turístico de todo el departamento de Colonia.
¿Es sostenible que el Estado siga entregando la gestión de sus hoteles a instituciones que no tienen la eficiencia técnica como objetivo primordial, o este nuevo pliego marca finalmente el camino hacia la profesionalización definitiva del sector?
