La sombra del narco: Edmand Lara revela el supuesto paradero de Sebastián Marset
El caso que mantiene en vilo a las agencias de inteligencia de toda la región sumó esta mañana un capítulo de voltaje político impensado. El vicepresidente de Bolivia, Edmand Lara, rompió el silencio con una denuncia pública que pone contra las cuerdas a las fuerzas de seguridad de su país al señalar el posible paradero de Sebastián Marset. Según el jerarca, el narcotraficante uruguayo no habría abandonado el territorio boliviano, sino que se encontraría oculto en la exclusiva zona de Urubó, en el departamento de Santa Cruz, protegido por un anillo de seguridad que incluiría a miembros activos de la policía local.
La información, difundida a través de un video que rápidamente se hizo viral, no solo apunta a una ubicación geográfica precisa, sino que destapa una olla de presunta corrupción institucional. Lara fue tajante al cuestionar por qué hace tiempo no se realizan operativos de envergadura en los condominios de lujo de esa región, sugiriendo que el paradero de Sebastián Marset es un secreto a voces que nadie se atreve a intervenir. Esta acusación llega en un momento de extrema sensibilidad, donde la figura del prófugo uruguayo sigue siendo un fantasma que recorre las estructuras de poder en el Cono Sur.
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Un capitán policial como sombra del paradero de Sebastián Marset
Lo más alarmante de la declaración de Lara no es solo el dato de la localización narco uruguayo Marset, sino la identidad de su círculo íntimo. El vicepresidente boliviano aseguró que, según datos que trascendieron de la propia interna policial, un capitán de la fuerza se habría convertido en la «mano derecha» y principal escudo del uruguayo. Esta revelación explicaría la capacidad de Marset para evadir los controles internacionales y permanecer en una zona de alto perfil sin ser detectado por la Interpol o la FELCN.
Den una respuesta clara a la población», exigió Lara, instando a las Fuerzas Armadas y a las unidades especializadas a realizar una intervención inmediata en el área de Urubó. La sospecha de que la Ubicación Sebastián Marset está blindado por la propia autoridad que debería perseguirlo genera un clima de desconfianza total sobre los operativos previos. En Uruguay, la noticia fue recibida con cautela pero con atención, dado que el rastro de Marset parecía haberse perdido tras sus últimas apariciones mediáticas en diciembre pasado.
El factor Gianina García Troche y la presión mediática
Mientras se debate sobre Sebastián Marset buscado internacionalmente, el propio narcotraficante ha intentado jugar sus cartas desde la clandestinidad. Su última intervención pública fue una defensa cerrada de su expareja, Gianina García Troche, quien permanece bajo prisión preventiva en Paraguay. Marset utilizó los micrófonos de una radio paraguaya para victimizar a la madre de sus hijos, asegurando que ella no tiene vínculos con la Operación A Ultranza y que la justicia está realizando una persecución injustificada solo por su vínculo sentimental.
Este intento de humanización de su figura y la de su familia choca de frente con la realidad de su estatus de prófugo internacional. Marset sostiene que las pruebas en contra de García Troche son inexistentes y que el proceso es una forma de presionarlo a él. Sin embargo, los investigadores creen que estos movimientos comunicacionales son maniobras de distracción para alejar el foco del verdadero paradero de Sebastián Marset, que ahora, según el vicepresidente Lara, vuelve a estar bajo la lupa en el corazón de Santa Cruz.
¿Falla de inteligencia o protección de Estado?
La denuncia de Edmand Lara deja dos escenarios posibles y ambos son desoladores para la seguridad regional. O bien la inteligencia boliviana ha fallado de manera sistemática en la localización del paradero de Sebastián Marset, o existe un plan de protección de alto nivel que permite que el hombre más buscado de la región viva en un condominio de lujo a la vista de todos. El exhorto a la Interpol y a las fuerzas especiales es un último recurso de una autoridad que parece estar gritando desde adentro de un sistema que no responde.
A medida que pasan las horas, la presión sobre el gobierno boliviano crece. Si el paradero de Sebastián Marset es efectivamente Urubó, la falta de acción inmediata será interpretada como una confirmación de la complicidad denunciada por Lara. El tablero del narcotráfico regional aguarda ahora un movimiento que defina si Marset seguirá siendo el hombre invisible o si, finalmente, el cerco sobre Urubó terminará con su larga carrera de evasión.
¿Podrá la presión política de un vicepresidente forzar la caída del paradero de Sebastián Marset en una zona que parece ser su fortaleza inexpugnable?
