La ley de la selva en el asfalto: los controles de tránsito en Casavalle y una excusa que hiela la sangre
El despliegue de la Guardia Republicana este jueves en la periferia de Montevideo volvió a poner sobre la mesa una realidad que muchos vecinos callan pero que los controles de tránsito en Casavalle dejan al desnudo. En un operativo de saturación que abarcó puntos críticos de Casavalle y el barrio Marconi, los efectivos procedieron a la verificación sistemática de documentación, cascos y, sobre todo, la presencia de matrículas en los motovehículos. El resultado fue una tanda de incautaciones y una detención que, aunque predecibles, vinieron acompañadas de testimonios que reflejan la fractura social y la inseguridad que se vive en los barrios más calientes de la capital.
La jornada no fue una más para los motociclistas de la zona, quienes se toparon con retenes policiales apostados en arterias estratégicas. Según fuentes policiales, los controles de tránsito en Casavalle apuntaron específicamente a frenar la circulación de motos «clandestinas», muchas de las cuales son utilizadas para cometer arrebatos o circular sin dejar rastro en las cámaras de videovigilancia. Sin embargo, lo que más ruido hizo en las últimas horas fue la justificación de un conductor al que se le retiró el vehículo por circular sin chapa y sin casco: «Si respeto el radar, me roban», sentenció, dejando a las claras que para algunos, la multa es el menor de los males frente a la violencia criminal.
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Inseguridad y radares en el marco de los controles de tránsito en Casavalle
El testimonio recogido por Telenoche durante los controles de tránsito en Casavalle no es un hecho aislado, sino el reflejo de una lógica de supervivencia que desafía la normativa vial. El motociclista afectado explicó que circulaba sin matrícula de forma deliberada para evitar ser identificado por los radares de velocidad. Su argumento es tan crudo como polémico: asegura que respetar el límite de 45 kilómetros por hora en ciertas zonas del barrio es «regalarse» a los delincuentes que aprovechan la baja velocidad para cometer asaltos. Esta confesión pone en jaque la efectividad de los controles automáticos en zonas donde la seguridad pública parece haber cedido terreno.
A pesar de haber perdido su moto por estar a una cuadra de su casa sin los elementos reglamentarios, el infractor reconoció que los controles de tránsito en Casavalle son necesarios. Su único reclamo fue la continuidad: «que estén siempre, no en fechas puntuales», pidió, señalando que la falta de documentación es moneda corriente en el barrio. Esta contradicción entre el apoyo a la presencia policial y el desacato a la norma por miedo al delito es el nudo gordiano que las autoridades de Interior y de la Intendencia de Montevideo aún no han logrado desatar.
Operativo en Marconi: incautaciones y detenciones vinculadas
Mientras los controles de tránsito en Casavalle se llevaban a cabo, otro equipo de la Guardia Republicana operaba en el barrio Marconi. Allí, la intervención fue un paso más allá de la mera infracción de tránsito. Durante los procedimientos se logró la detención de un hombre en actitud sospechosa y la incautación de varios vehículos que carecían de cualquier tipo de respaldo legal. La Policía indicó que muchas de estas motos incautadas en los controles de tránsito en Casavalle y alrededores deberán enfrentar un proceso de regularización engorroso, que incluye el pago de multas acumuladas y la presentación de títulos de propiedad que, en muchos casos, no existen.
La Guardia Republicana informó que los conductores esgrimieron diversas razones para la falta de chapas: desde infracciones previas que derivaron en el retiro de la matrícula, hasta supuestos extravíos o demoras burocráticas en la Intendencia. Sin embargo, para los efectivos que lideran los controles de tránsito en Casavalle, la premisa es clara: moto sin chapa es sinónimo de irregularidad y potencial peligro. El procedimiento estándar implica el traslado del vehículo a depósito, donde permanecerá hasta que el dueño logre poner los papeles en regla, algo que rara vez sucede con las unidades de procedencia dudosa.
El dilema de la fiscalización en zonas críticas
La realidad de los controles de tránsito en Casavalle expone una grieta en la gestión de la movilidad urbana. Por un lado, la Unasev y la Intendencia impulsan leyes para tipificar como delito el ocultamiento de matrículas, buscando frenar la impunidad en las calles. Por otro, el vecino de a pie relata que la chapa es un blanco fácil para la fotomulta en lugares donde frenar o ir despacio puede costar la vida. Esta desconexión entre la norma técnica y la realidad territorial es lo que termina deslegitimando los controles de tránsito en Casavalle ante los ojos de una parte de la población.
El operativo de este jueves cerró con un balance positivo para las autoridades en términos de retiro de circulación de vehículos irregulares, pero dejó una sensación de inquietud en el aire. La lucha contra la delincuencia en moto requiere de una presencia constante y de una inteligencia que vaya más allá del radar de velocidad. Mientras tanto, las motos seguirán acumulándose en los depósitos municipales, esperando por dueños que muchas veces prefieren comprar una nueva «sin papeles» antes que enfrentar el costo de la legalidad.
¿Hasta qué punto puede la Intendencia exigir el cumplimiento estricto de los límites de velocidad cuando el propio ciudadano siente que la seguridad del Estado no llega a cubrir las cuadras donde el radar sí vigila?
