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La barbarie que moviliza a la Policía de Salto
Hay actos que superan lo imaginable por su nivel de bajeza y cobardía. En el corazón de Salto, mientras la ciudad descansaba, un grupo de malvivientes decidió que era una buena idea ensañarse con quien nada tiene. La Policía de Salto se encuentra en estas horas en una búsqueda implacable para dar con los jóvenes que, munidos de aerosoles, atacaron al «Gato», un conocido cuidador de autos que vive en la Plaza de los Treinta y Tres. No fue una broma de mal gusto, fue una agresión física y psicológica contra un hombre que dormía indefenso bajo un árbol.
La víctima, apodada cariñosamente por los vecinos de la zona, se despertó sobresaltada en plena madrugada mientras sentía el químico del aerosol bordó cubriéndole los ojos, los brazos y las piernas. Es un acto de una crueldad infinita que ha generado una ola de repudio en toda la sociedad salteña. La fuerza policial de Saltorecibió la alerta no por una denuncia directa de la víctima —quien en su vulnerabilidad apenas atinó a buscar refugio—, sino por la gravedad de un hecho que traspasa cualquier límite de convivencia ciudadana.
Cámaras y rastreo: la estrategia de la Policía de Salto
Desde la Jefatura, el mensaje es claro: estos sujetos no van a quedar impunes. La jefatura de Policía de Salto ya está trabajando con el material recolectado por las cámaras de videovigilancia del Ministerio del Interior ubicadas estratégicamente en el centro de la ciudad. El objetivo es reconstruir la ruta de huida de estos violentos, que se movieron con total impunidad por la plaza principal. La identificación es cuestión de tiempo, y el cerco se estrecha sobre un grupo de jóvenes que representan lo peor de la falta de valores.
El «Gato» tuvo que ser asistido en el refugio que gestiona la Intendencia de Salto junto con el Mides. Allí, además de la necesaria higiene para retirar la pintura, recibió una revisión médica para evaluar posibles daños en sus mucosas y piel por el contacto con el aerosol. Mientras tanto, la autoridad policial de Salto coordina esfuerzos para que el peso de la ley caiga sobre quienes confunden «diversión» con el hostigamiento a los más desposeídos. Es una cacería necesaria para restaurar algo de orden moral en una comunidad herida.
Indignación social ante la inacción inicial
Lo que más duele es que estos episodios de desprecio por la vida ajena parecen repetirse en una sociedad que a veces mira para otro lado. El cuerpo policial de Salto tiene ahora la responsabilidad de enviar un mensaje contundente: meterse con una persona en situación de calle tiene consecuencias graves. No se puede permitir que la Plaza de los Treinta y Tres sea el escenario de rituales de odio juvenil. La mirada de los salteños está puesta en el comando de jefatura, esperando que los nombres de estos agresores salgan a la luz pública.
La crueldad de pintar a un hombre mientras duerme es un síntoma de una patología social que requiere una respuesta penal firme. Los efectivos de la policía departamental de Salto saben que este caso no es uno más entre los partes diarios; es un ataque a la dignidad humana. La recolección de testimonios de vecinos y comerciantes de la zona también es clave para cerrar el caso. Se espera que en las próximas horas se produzcan detenciones vinculadas a este ataque que ha dejado a la ciudad en estado de shock.
Justicia para el «Gato» y seguridad en las plazas
La seguridad en los espacios públicos es una materia pendiente que la Policía de Salto debe reforzar tras este incidente. Si bien las cámaras son una herramienta útil, la presencia preventiva es lo que reclaman los vecinos para evitar que estos «nenes de mamá» o bandas de malvivientes sigan haciendo de las suyas. El «Gato» volverá a la calle, porque es su hogar, pero lo hará con el miedo de ser nuevamente el blanco de la estupidez humana si no hay castigos ejemplares.
El compromiso de la Policía de Salto para identificar a los autores es total, pero la justicia uruguaya también deberá estar a la altura. Pintar a un ser humano con pintura industrial no es un daño menor, es una agresión agravada por la indefensión de la víctima. El departamento entero espera ver a estos responsables rindiendo cuentas ante la fiscalía, para que quede claro que la Plaza de los Treinta y Tres no es tierra de nadie.
¿Es este ataque el reflejo de una juventud que ha perdido la brújula moral o es la falta de patrullaje lo que permite que estos cobardes actúen con tanta libertad?