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La sombra de la violencia en Piedras Blancas hirió a una inocente

Una menor de diez años fue herida de bala en un pie durante un enfrentamiento ajeno en un almacén. La violencia en Piedras Blancas no da tregua.

por Marília SoaresMarília Soares
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Escena de violencia en Piedras Blancas
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La inseguridad en los barrios periféricos de Montevideo sumó este lunes un capítulo desgarrador que vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de los más pequeños. Un nuevo hecho de violencia en Piedras Blancas terminó con una niña de apenas diez años herida de bala mientras realizaba una tarea tan cotidiana como ir a comprar un helado. El incidente ocurrió en las inmediaciones de Roberto Ibáñez y Artagaveytia, una zona que viene siendo castigada por enfrentamientos territoriales y ajustes de cuentas que, en esta oportunidad, alcanzaron a una víctima totalmente ajena al conflicto.

Según pudieron reconstruir los efectivos policiales tras las primeras declaraciones de los testigos, la menor salió de su domicilio y se dirigió a un almacén ubicado a escasos metros. Al ingresar al comercio, coincidió fatalmente con la llegada de un hombre armado que buscaba enfrentarse a otra persona que ya se encontraba en el lugar. En medio del desprecio total por la vida de los presentes, el atacante efectuó varios disparos; uno de los proyectiles, que aparentemente erró su objetivo inicial, terminó impactando en el pie de la niña, marcando un nuevo hito de conflictos.

El traslado médico y la respuesta tras la violencia en Piedras Blancas

Inmediatamente después del ataque, la desesperación se apoderó de los vecinos y familiares que se encontraban en las cercanías. La pequeña fue trasladada de urgencia a la policlínica de Capitán Tula, el centro asistencial de referencia más cercano para los casos de violencia en Piedras Blancas. Allí, el equipo médico logró estabilizarla y constatar la gravedad de la herida, disponiendo su derivación inmediata al Hospital Pereira Rossell en la capital, donde se le brindó una atención más especializada dada su condición de menor de edad.

El diagnóstico médico final indicó que la niña sufrió una herida de bala con orificio de entrada y salida en uno de sus pies. Afortunadamente, y pese a la crudeza del ataque, las autoridades sanitarias confirmaron que la paciente se encuentra fuera de peligro, aunque permanecerá internada para su observación y tratamiento antibiótico. Este caso de agresiones en Piedras Blancas ha generado una profunda indignación en la comunidad médica y social, que ve cómo las balas perdidas se transforman en una amenaza constante para la infancia en determinados sectores de la ciudad.

Investigación policial y la inseguridad en el barrio

La Policía de la Zona III trabaja intensamente para dar con el paradero del autor de los disparos, quien huyó del lugar segundos después de desatar la violencia en Piedras Blancas. El Área de Investigaciones está relevando posibles cámaras de seguridad en la zona, aunque la falta de dispositivos privados en este tipo de comercios suele ser un obstáculo recurrente. Se sospecha que el atacante ya estaría identificado por los vecinos, quienes por temor a represalias suelen ser cautos a la hora de aportar datos filiatorios precisos sobre los protagonistas de estos hechos.

Este episodio por los hechos de violencia no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una serie de eventos delictivos que han aumentado la presencia de patrulleros en la cuadrícula en las últimas semanas. La modalidad del ataque, un enfrentamiento directo en un lugar público con presencia de terceros, demuestra un nivel de audacia y falta de códigos que preocupa a las autoridades del Ministerio del Interior. La seguridad en el barrio sigue siendo el principal reclamo de los habitantes, que hoy ven con horror cómo algo tan simple como un mandado puede terminar en una tragedia hospitalaria.

El impacto psicológico de la violencia en Piedras Blancas

Más allá de la herida física, que sanará con el tiempo, el impacto psicológico de haber sido blanco de los incidentes violentosdejará huellas profundas en la niña y su familia. Los psicólogos infantiles advierten que este tipo de traumas alteran la percepción de seguridad de los menores en su propio entorno, generando miedos y ansiedades difíciles de erradicar. El barrio, que debería ser el espacio de juego y desarrollo de los niños, se ha convertido para muchos en un terreno minado donde el azar de una bala puede cambiar la vida para siempre.

Mientras la fiscalía de turno espera el informe de balística y los peritajes de la escena, la sociedad uruguaya vuelve a debatir sobre el control de armas y la eficacia de las políticas de seguridad en las zonas denominadas «rojas. Este caso de violencia en Piedras Blancas es un recordatorio amargo de que, mientras los adultos resuelven sus diferencias a tiros, son los niños quienes pagan el precio más alto de una convivencia ciudadana que parece estar fracturada en sus cimientos más básicos.

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