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La tranquilidad de la zona de la terminal se vio interrumpida este lunes por un episodio delictivo que llama la atención por la frialdad de sus protagonistas. Una rapiña en Tres Cruces tuvo lugar en una cafetería ubicada en la intersección de las calles Mario Cassinoni y Eduardo Víctor Haedo, cuando dos mujeres ingresaron al local simulando ser clientes habituales. Según informaron fuentes de la Jefatura de Montevideo a medios nacionales, las involucradas no solo entraron al comercio, sino que pidieron café y se sentaron a desayunar con total normalidad antes de dar el golpe.
El hecho, que se suma a la crónica roja capitalina como una rapiña en Tres Cruces de características inusuales, ocurrió poco después de que el establecimiento abriera sus puertas. Una vez que las mujeres terminaron de consumir, una de ellas se dirigió al mostrador con la aparente intención de abonar el servicio. Sin embargo, en el momento en que la propietaria del local se disponía a realizar el cobro, la supuesta clienta extrajo un arma de fuego y, mediante amenazas directas, le exigió la entrega inmediata de todo el dinero de la caja.
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El escaso botín de la rapiña en Tres Cruces
Pese a la violencia de la situación y la exhibición del arma, las delincuentes se encontraron con una recaudación ínfima. Debido a que el local recién comenzaba su actividad diaria, la caja apenas contaba con 600 pesos uruguayos, destinados principalmente para dar cambio a los primeros clientes del día. Tras concretar el atraco, las dos mujeres se dieron a la fuga rápidamente, llevándose consigo ese monto en efectivo y dejando atrás a la comerciante en estado de shock, aunque afortunadamente sin lesiones físicas.
La investigación policial permitió reconstruir parte del recorrido de las asaltantes. Gracias al sistema de videovigilancia del Ministerio del Interior, se pudo determinar que las autoras del robo huyeron a pie y se adentraron en las instalaciones de la terminal de ómnibus. El área, que cuenta con una alta densidad de cámaras y flujo constante de personas, es ahora el foco de análisis para identificar los rostros de las mujeres, quienes se cree podrían ser de la zona o haber utilizado el transporte interdepartamental para desaparecer.
Falta de seguridad técnica y peritajes
Un dato relevante que surgió tras el asalto a mano armada es la vulnerabilidad del comercio asaltado. Según confirmaron los efectivos de la Seccional correspondiente, la cafetería no cuenta con cámaras de seguridad propias ni con sistemas de alarma monitoreados. Esta falta de dispositivos técnicos dificultó obtener imágenes directas del interior del local al momento del robo, obligando a los investigadores del Área de Investigaciones de la Jefatura a depender exclusivamente del material externo proporcionado por el Ministerio.
La víctima de la rapiña en Tres Cruces, una mujer de 58 años que se encontraba sola al frente del negocio, prestó declaración ante las autoridades aportando una descripción física de las asaltantes. El hecho de que las mujeres hayan permanecido varios minutos consumiendo en el local podría ser una pieza clave, ya que su comportamiento previo a la rapiña en Tres Cruces permitió que su presencia fuera captada por otros comercios de la cuadra que sí poseen vigilancia privada. La policía no descarta que se trate de delincuentes con antecedentes que operan bajo esta modalidad de «cliente fantasma.
Inseguridad en las inmediaciones de la terminal
El asalto ha generado preocupación entre los comerciantes de Cassinoni y Haedo, quienes denuncian que la zona, a pesar de su cercanía con la terminal, suele ser escenario de arrebatos y hurtos menores. Sin embargo, una rapiña en Tres Cruces con armas de fuego y dentro de un local gastronómico eleva el nivel de alerta. La audacia de desayunar antes de delinquir sugiere una planificación mínima o una absoluta falta de temor a ser reconocidas, lo que pone en jaque la sensación de seguridad en uno de los puntos más transitados de Montevideo.
Por el momento, el caso sigue bajo la órbita del Área de Investigaciones de la Zona I, que trabaja intensamente para aclarar la rapiña en Tres Cruces. Se espera que en las próximas horas, con el análisis de las cámaras de la terminal y los testimonios recabados, se pueda dar con el paradero de las responsables. La suma robada puede parecer insignificante, pero el impacto psicológico y la modalidad empleada marcan un precedente preocupante para el pequeño comercio barrial que intenta sostenerse en la capital uruguaya.
¿Es la falta de cámaras privadas en los pequeños comercios un factor que incentiva la audacia de los delincuentes para cometer una rapiña en Tres Cruces a plena luz del día?
