Inicio Últimas noticiasNicolás Maduro Guerra denuncia traiciones tras la captura de su padre

Nicolás Maduro Guerra denuncia traiciones tras la captura de su padre

Nicolás Maduro Guerra advirtió que "la historia dirá quiénes fueron los traidores" tras el traslado del exmandatario a una cárcel en Nueva York.

por Beatriz Larraya
82 vistas
A+A-
Restablecer
Perfil político de Nicolás Maduro Guerra
Getting your Trinity Audio player ready...

El estruendo de la captura de Nicolás Maduro en Caracas no solo dejó un vacío de poder inmediato, sino que encendió las alarmas sobre las grietas internas de un régimen que se creía monolítico. En este escenario de incertidumbre absoluta, Nicolás Maduro Guerra, hijo del exmandatario y figura clave del aparato legislativo chavista, difundió un mensaje cargado de resentimiento y advertencias veladas. A través de un audio cuya autenticidad fue confirmada por su entorno más cercano, el joven dirigente puso sobre la mesa una palabra que resuena con fuerza en los pasillos de Miraflores: traición.

«La historia dirá quiénes fueron los traidores, la historia lo va a revelar», sentenció Nicolás Maduro Guerra, en una frase que parece dirigida más hacia adentro de las propias filas bolivarianas que hacia el enemigo externo. El mensaje se conoció pocas horas después de que su padre y su madrastra, Cilia Flores, fueran ingresados en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Para el joven diputado de 35 años, la caída del núcleo familiar no es solo una derrota militar frente a Washington, sino el resultado de deslealtades internas que habrían facilitado el éxito de la operación estadounidense.

El llamado a la resistencia de Nicolás Maduro Guerra

Pese al golpe psicológico que representa ver al líder del movimiento tras las rejas en Nueva York, Nicolás Maduro Guerra intentó insuflar ánimo a una base militante que hoy se muestra desconcertada. «Ustedes nos verán en las calles, nos verán junto al pueblo, nos verán enarbolar la bandera de la dignidad», expresó con un tono que buscaba proyectar fortaleza en medio de la tormenta. Sin embargo, sus palabras contrastan con la realidad operativa de un chavismo que ha perdido su centro de gravedad y que enfrenta una presión internacional sin precedentes bajo la administración de Donald Trump.

La estrategia comunicacional de Nicolás Maduro Guerra apunta a evitar que el movimiento sea percibido como una estructura en retirada. «Quieren que aparezcamos débiles, pero no vamos a mostrar debilidad», enfatizó en su mensaje. No obstante, el paradero del propio «Nicolasito» es hoy un misterio absoluto; no se lo ha visto en actos públicos ni encabezando las manifestaciones de apoyo que se han registrado tímidamente en algunos puntos de la capital venezolana, lo que alimenta las versiones sobre una posible huida o resguardo en lugares seguros fuera del alcance de la inteligencia extranjera.

El futuro judicial y la advertencia de Nicolás Maduro Guerra

La situación procesal de la familia Maduro es crítica y el joven diputado lo sabe mejor que nadie. Mientras él lanza advertencias desde la sombra, sus padres deberán comparecer este lunes ante el juez Alvin K. Hellerstein en Manhattan. Los cargos de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de guerra son los mismos que, en parte, han salpicado la carrera política de Nicolás Maduro Guerra, quien también ha sido señalado por autoridades norteamericanas en diversas investigaciones criminales de alcance transnacional.

Para el hijo del derrocado, el juicio en los Estados Unidos es una puesta en escena de una «agresión imperial», pero sus críticas sobre la traición interna sugieren que el colapso del círculo íntimo fue facilitado por informantes que operaban en el corazón del poder. Esta retórica de Nicolás Maduro Guerra parece anticipar una purga interna o, al menos, un clima de desconfianza total entre quienes aún sostienen las riendas de la administración en Caracas, como la ahora designada responsable de la transición, Delcy Rodríguez.

La interna oficialista bajo la mirada de Nicolás Maduro Guerra

El mensaje del hijo del dictador llega en un momento donde la lealtad se cotiza al alza y las garantías escasean. Al repetir que «la historia lo va a contar», Nicolás Maduro Guerra deja abierta una herida en el seno del oficialismo que difícilmente cierre pronto. La advertencia de Donald Trump hacia Delcy Rodríguez —asegurando que pagará un precio más alto que Maduro si no colabora— añade una presión asfixiante sobre cualquier figura que intente suceder al líder apresado, algo que el joven dirigente observa con evidente recelo desde su posición de heredero político.

En el Río de la Plata, el análisis de este descargo no pasa inadvertido. El estilo frontal y la apelación a la épica de la traición es visto por expertos uruguayos en política internacional como el último recurso de un linaje que ve cómo su estructura de protección se desvanece. Nicolás Maduro Guerra representa hoy la voz de una facción que se siente vendida y que, ante la falta de poder real para revertir la captura de su padre, opta por la amenaza dialéctica contra sus propios compañeros de ruta que podrían haber pactado con Washington.

La gran duda que queda flotando en el aire denso de Caracas es si el resto de la cúpula militar y civil escuchará el clamor de este hijo que busca culpables. Con el despliegue militar en las fronteras y la justicia estadounidense lista para iniciar el proceso, el espacio para la retórica se achica. El peso de la historia al que tanto alude el dirigente podría terminar siendo el juez más severo para un movimiento que, por primera vez en casi tres décadas, se encuentra acéfalo y bajo la sospecha mutua de sus propios integrantes.

No te pierdas nada

Suscribite gratis y recibí antes que nadie las noticias más impactantes de Uruguay y el mundo. Sé parte de quienes siempre están un paso adelante.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

¿Te ha resultado útil este artículo?
Si1No0

Quizas te interesen estas noticias.

-
00:00
00:00
Update Required Flash plugin
-
00:00
00:00