Accidente en ruta 136: una tragedia que enluta a Fray Bentos y Gualeguaychú
La mañana de este viernes 2 de enero se transformó en una pesadilla para dos familias y generó una profunda conmoción en la frontera. Un fatal accidente en ruta 136, la carretera argentina que conecta la ciudad de Gualeguaychú con el puente internacional General San Martín, dejó como saldo dos personas fallecidas. Entre las víctimas se encuentra una mujer uruguaya de 48 años, oriunda de Fray Bentos, quien regresaba a nuestro país cuando se produjo el violento impacto frontal que terminó con su vida de forma instantánea.
El siniestro ocurrió aproximadamente a 10 kilómetros de la cabecera del puente internacional, en un momento donde las condiciones climáticas eran extremadamente adversas. Según los primeros reportes, la lluvia intensa que caía sobre la región provocó una peligrosa acumulación de agua en la calzada, factor que habría sido determinante en el accidente en ruta 136. En el otro vehículo involucrado viajaba un ciudadano argentino, quien también falleció en el lugar, acompañado por su pareja —que se encuentra embarazada— y un menor de edad, ambos derivados de urgencia al hospital Centenario de Gualeguaychú.
El estado crítico de la carretera y el accidente en ruta 136
No es novedad para quienes cruzan frecuentemente hacia Argentina que el mantenimiento de esta vía deja mucho que desear. El accidente en ruta 136 pone de manifiesto, una vez más, la precariedad de una carretera de tránsito internacional que carece de banquinas adecuadas y presenta un asfalto deteriorado. Testigos y conductores habituales denuncian que, cada vez que llueve, se forman «espejos de agua» que vuelven ingobernables a los vehículos, una trampa mortal que hoy se cobró dos vidas más.
Personal de Gendarmería Nacional y bomberos de Argentina trabajaron arduamente en la zona para rescatar a los heridos y realizar los peritajes correspondientes tras el accidente en ruta 136. Debido a la magnitud del choque y a que los vehículos quedaron cruzados sobre la faja de rodamiento, el tránsito hacia el puente San Martín permaneció cortado por más de tres horas. Esto generó una fila de vehículos que superó los dos kilómetros de extensión, afectando a cientos de turistas que buscaban cruzar la frontera en pleno recambio de quincena.
Consecuencias humanas tras el fatal accidente en ruta 136
La identidad de la uruguaya fallecida generó un impacto inmediato en la comunidad de Fray Bentos, donde era una persona muy conocida. Este accidente en ruta 136 no solo enluta a una familia, sino que reabre el debate sobre la seguridad en los corredores internacionales que unen a los países del Mercosur. Mientras tanto, el estado de salud de la mujer embarazada y el menor que viajaban en el auto argentino es seguido con atención por las autoridades médicas de Gualeguaychú, quienes informaron que ambos permanecen bajo observación con pronóstico reservado.
La falta de inversión en infraestructura vial se paga con sangre, y el accidente en ruta 136 de este viernes es la prueba más dolorosa de ello. A pesar de ser una ruta estratégica para el comercio y el turismo, los tramos inundables y la falta de señalización adecuada siguen siendo la norma y no la excepción. Los peritajes mecánicos y las autopsias de rigor buscarán esclarecer si existió una falla humana o si, como todo parece indicar, la combinación de agua y asfalto en mal estado fue el detonante del choque frontal.
La respuesta de las autoridades ante el accidente en ruta 136
Desde el lado uruguayo, las autoridades consulares ya están en contacto con los familiares de la víctima fraybentina para facilitar los trámites de repatriación de los restos. El accidente en ruta 136 movilizó también a las autoridades locales de Río Negro, quienes han expresado en reiteradas ocasiones la necesidad de coordinar con el gobierno argentino una mejora sustancial en la seguridad de ese tramo de la carretera. Sin embargo, las soluciones no llegan y los siniestros se siguen repitiendo en los mismos puntos críticos de siempre.
La escena en el lugar del hecho era desoladora: hierros retorcidos, restos de pertenencias personales esparcidos sobre el asfalto mojado y la angustia de los conductores que quedaron varados. El accidente en ruta 136 es un recordatorio brutal de la fragilidad de la vida y de la responsabilidad compartida entre quienes conducen y quienes deben garantizar rutas seguras. Por ahora, el silencio de la ruta solo se ve interrumpido por el llanto de los familiares y la indignación de una sociedad que está cansada de enterrar a sus seres queridos por negligencias estatales.
¿Cuántas vidas más deberán perderse en este tramo abandonado antes de que los gobiernos de ambos países decidan invertir seriamente en la seguridad de sus ciudadanos?
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