Emergencia climática: el temporal en Corrientes deja un saldo de 600 familias damnificadas
La naturaleza volvió a golpear con dureza al litoral argentino, y esta vez el epicentro del desastre se situó en el centro-norte de la vecina provincia. Un temporal en Corrientes de magnitudes excepcionales descargó más de 300 milímetros en menos de 24 horas, provocando el colapso de los sistemas de drenaje y forzando la evacuación masiva de ciudadanos. Desde la madrugada del lunes, las postales de calles transformadas en ríos y viviendas anegadas se multiplicaron, dejando a la capital y a varias localidades del interior en una situación de vulnerabilidad extrema.
El fenómeno, que ya es calificado como uno de los más fuertes de los últimos años, puso en jaque la infraestructura urbana y rural. El Gobierno provincial, bajo la coordinación del COE (Comando de Emergencias), activó de inmediato operativos de asistencia para las más de 600 familias afectadas por el fenómeno meteorológico. Los barrios periféricos de la capital, como La Olla, fueron los primeros en sentir el impacto del agua, obligando a los equipos de Defensa Civil a trabajar sin descanso para rescatar a personas que quedaron atrapadas en sus propios hogares.

El impacto del temporal en Corrientes en las localidades del interior
La furia del clima no se ensañó únicamente con la capital; ciudades como Empedrado y El Sombrero vivieron horas críticas. En Empedrado, la situación alcanzó niveles alarmantes cuando cerca de 400 familias sufrieron las consecuencias directas del ingreso de agua en sus predios, transformando los campings municipales y comedores en refugios improvisados. La intensa perturbación climática demostró que ningún sistema de desagüe está preparado para recibir semejante volumen hídrico en un lapso tan corto de tiempo, dejando a gran parte de la población bajo agua.
En El Sombrero, la intendenta Araceli Aponte informó que el 70% de la zona urbana resultó alcanzada por la inundación. La magnitud del mal tiempo obligó a las autoridades a replantear la necesidad de obras estructurales de fondo, ya que la intensidad de las precipitaciones superó cualquier previsión histórica. Mientras los camiones de Vialidad intentan mantener las rutas transitables, los vecinos se agrupan en centros de asistencia esperando que el nivel del agua comience a descender, algo que parece lejano según los informes meteorológicos.
Cortes de energía y centros de evacuados por el temporal en Corrientes
La interrupción de los servicios básicos fue otra de las caras amargas de esta jornada. La Dirección Provincial de Energía (DPEC) tuvo que realizar cortes preventivos en varios barrios para evitar accidentes eléctricos, dejando a cientos de usuarios a oscuras en medio de la tormenta. La tormenta de viento y lluvia no solo trajo agua, sino también el aislamiento de zonas como Derqui, donde la intransitabilidad de los puentes dejó a familias enteras esperando asistencia vía botes o vehículos de gran porte.
[Image showing a flooded street in Corrientes with civil defense workers in a boat]
Actualmente, el número de evacuados oficiales supera las 270 personas tan solo en la capital provincial, aunque la cifra de «autoevacuados» —aquellos que se refugian en casas de parientes— elevaría el número de afectados de forma considerable. La respuesta sanitaria se canalizó a través de los Centros Integradores Comunitarios y las salas de atención primaria, que se convirtieron en el primer muro de contención ante el riesgo de enfermedades derivadas del estancamiento de aguas servidas tras el paso del temporal en Corrientes.

Pronóstico reservado y alerta naranja para la provincia
Lamentablemente, las noticias del Servicio Meteorológico Nacional no son alentadoras para las próximas horas. Se espera que la inestabilidad continúe durante el resto de la semana, manteniendo la alerta naranja sobre gran parte del territorio provincial. Este nuevo frente de tormentas podría complicar las tareas de limpieza y desagote que los equipos municipales vienen realizando. El temporal en Corrientes parece lejos de haber terminado, y la saturación de los suelos aumenta el riesgo de nuevos desbordes si las lluvias persisten.

Para el martes y miércoles, se prevén chaparrones aislados y tormentas de variada intensidad, lo que obliga a mantener activos los protocolos de emergencia. La provincia ha desplegado módulos alimentarios, colchones y chapas, pero la reconstrucción de lo perdido llevará meses de trabajo coordinado. El temporal en Corrientes ha dejado una herida profunda en el tejido social, recordándonos la fragilidad de nuestras ciudades frente a los extremos climáticos que parecen volverse cada vez más frecuentes en nuestra región.
¿Serán suficientes las obras de mitigación actuales o Corrientes necesita una reingeniería hidráulica total para enfrentar estos nuevos regímenes de lluvia?
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