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Venezuela enfrenta miedo y expectativa de cambio
Entre el miedo, una movilización cívico-militar y la esperanza de cambio, Venezuela enfrenta miedo bajo la amenaza de un ataque terrestre inminente de Estados Unidos. La percepción de que “algo va a pasar” domina la vida cotidiana, marcada por incertidumbre y silencio.
La suspensión de vuelos internacionales tras las advertencias de Donald Trump a las aerolíneas y la presencia de una poderosa flota naval estadounidense a pocos kilómetros de la costa caribeña refuerzan la idea de que la Casa Blanca no busca únicamente intimidar a Nicolás Maduro.
Angustia social y silencio ciudadano
“Venezuela enfrenta miedo y angustia, probablemente en las próximas horas, días o semanas. Nadie se atreve a verbalizarlo”, explicó a TN el analista Andrés Cañizalez, investigador de la Universidad Católica Andrés Bello.
La condena a 30 años de prisión a la médica Marggie Xiomara Orozco Tapias por cuestionar al gobierno en un grupo de WhatsApp generó fuerte repercusión. La cautela domina la vida cotidiana: las conversaciones se limitan a ámbitos íntimos y familiares, mientras el férreo control de la prensa refuerza el silencio público.
Dos Venezuelas frente a la amenaza
Existen dos realidades paralelas. Una, la del poder omnipresente que reprime cualquier oposición y moviliza fuerzas armadas y milicias bolivarianas en ejercicios de defensa ante una eventual invasión. Otra, la del país cotidiano, que observa con temor y expectativa, marcado por la desesperanza tras las elecciones presidenciales de 2024, cuestionadas por denuncias de fraude.
En ambos escenarios, Venezuela enfrenta miedo y expectativa de cambio, con una sociedad dividida entre la represión oficial y la esperanza de una transición democrática.

Venezuela enfrenta miedo y expectativa de cambio tras advertencias de Trump contra Maduro
El debate sobre el Cartel de los Soles
Trump y la oposición más combativa aseguran que Maduro lidera el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua, organizaciones vinculadas al narcotráfico. Sin embargo, voces críticas advierten sobre exageraciones. El diario The New York Times alertó que funcionarios estadounidenses podrían estar promoviendo afirmaciones sin sustento para justificar una intervención.
La comparación con Irak en 2003 es inevitable: entonces, el gobierno de George Bush justificó la invasión en la supuesta existencia de armas de destrucción masiva. John D. Feeley, exembajador en Panamá, recordó el caso de Ahmad Chalabi, político iraquí que entregó información falsa sobre vínculos con Al Qaeda.
Opiniones encontradas sobre la narrativa oficial
Ronna Rísquez, autora del libro El Tren de Aragua, sostuvo que el Cartel de los Soles no es un cartel literal, aunque sí existe una estructura de militares y funcionarios venezolanos involucrados en el tráfico de drogas. Steve Dudley, periodista y codirector de Insight Crime, explicó que esta red criminal se distribuye en bloques de intereses dentro del gobierno.
Henrique Capriles calificó al Tren de Aragua como “una pandilla peligrosa”, pero consideró ciencia ficción atribuir su control directo a Maduro. Andrés Izarra, exministro de Comunicación de Chávez, afirmó que lo relevante es la gobernanza criminal habilitada por el régimen, más allá de cómo se denomine la estructura.
Un punto de no retorno
Para Cañizalez, Venezuela enfrenta miedo y ahora Trump no puede dar marcha atrás. “A medida que la disuasión apela a más cosas para ver si tienen efecto, el costo de no hacer nada es también más alto. Es un punto de no retorno”, advirtió.
La narrativa estadounidense se adapta a necesidades políticas, mientras la sociedad venezolana enfrenta miedo, silencio y expectativa. El futuro inmediato parece incierto, y la confirmación de las advertencias de Trump intensifica la tensión regional.
Perspectivas regionales y futuro incierto
Analistas internacionales advierten que la crisis no se limita a las fronteras venezolanas. La tensión diplomática y militar repercute en países vecinos, que observan con cautela los movimientos de Washington y las respuestas del chavismo. En este escenario, Venezuela enfrenta miedo no solo por la amenaza directa de intervención, sino también por el aislamiento creciente en la región y la incertidumbre sobre cómo evolucionará la relación con sus aliados estratégicos. La pregunta que domina el debate es si la presión estadounidense logrará un cambio político o si prolongará aún más la crisis que atraviesa la sociedad venezolana.
¿Será este escenario el preludio de una intervención militar o simplemente otra maniobra política en un tablero marcado por la incertidumbre?