Desde las primeras horas del martes, las distribuidoras de gas del Área Metropolitana de Buenos Aires, Naturgy y Metrogas, han tomado la decisión de restringir las ventas de GNC hasta el límite del “firme contratado” y hasta nuevo aviso. Esta medida implica que el servicio interrumpible queda suspendido para estaciones de servicio e industrias. La medida se toma para evitar una caída en la presión de los gasoductos ante la llegada de un frente de frío polar que afecta al centro del país.
Impacto en el consumo y penalidades
El sistema de despacho nacional, de acuerdo con las regulaciones vigentes, prioriza la “demanda prioritaria”, que incluye a hogares, hospitales y escuelas. Para las estaciones de servicio, la restricción es obligatoria, y vender por encima del cupo garantizado conlleva multas significativas. Esta situación se da en un contexto de creciente número de vehículos convertidos a GNC, impulsado por el aumento de los precios de los combustibles líquidos.
Desafíos estructurales y superávit energético
A pesar de que Argentina cerró el primer trimestre con un superávit energético, el país sigue dependiendo de las importaciones de GNL durante el invierno. La red de transporte de gas no tiene la capacidad suficiente para trasladar todo el gas desde las cuencas productoras a los centros de consumo. Como resultado, el GNL se convierte en una solución temporal, aunque costosa, para cubrir la demanda estacional.
Problemas en el norte y contexto internacional
La crisis no se limita al AMBA. En el norte del país, la falta de infraestructura agrava la situación, afectando a las industrias locales. Además, el conflicto en Medio Oriente ha influido en la disponibilidad y precio del GNL, complicando la planificación energética del país. A pesar de los desafíos, el gobierno argentino continúa con su estrategia de avanzar hacia un esquema energético más competitivo y transparente.
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