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La juventud como motor del proyecto libertario hacia 2027
A medida que el calendario político avanza, la consolidación de las fuerzas en Argentina parece tomar un rumbo definido. El apoyo a Javier Milei no es un fenómeno pasajero de redes sociales, sino una estructura electoral que se asienta sobre cimientos generacionales muy claros. Según el último relevamiento de la consultora Opinaia, La Libertad Avanza no solo se mantiene como la fuerza más votada a nivel nacional con un 42%, sino que logra una distancia de 23 puntos sobre el peronismo kirchnerista, su competidor más inmediato.
Este escenario plantea un desafío enorme para la oposición, que no logra penetrar en el núcleo duro de la propuesta oficialista. El respaldo político se manifiesta con una potencia inusitada entre los votantes de 16 a 25 años, donde el mandatario alcanza un contundente 52% de intención de voto. Es el electorado que no carga con las estructuras tradicionales y que ve en el discurso del León una salida definitiva a décadas de estancamiento económico, identificándose con los valores del libre mercado y la meritocracia.
Brecha de género y el voto masculino
Al desmenuzar los datos por género, la encuesta arroja una brecha que merece ser analizada. El respaldo que fortalece su gestión llega al 47% entre los hombres, mientras que entre las mujeres desciende al 39%. Si bien sigue siendo la fuerza líder en ambos universos, esos ocho puntos de diferencia marcan una tendencia de comportamiento distinta. Las mujeres suelen mostrarse más cautas: el segmento de «indecisas» alcanza el 29%, lo que sugiere que hay un terreno de disputa donde el oficialismo todavía tiene margen para crecer si logra comunicar mejor sus políticas de cercanía.
Por el contrario, el peronismo kirchnerista se queda en un lejano segundo puesto, captando apenas un 21% del voto masculino y un 17% del femenino. Esta incapacidad de la oposición para generar una alternativa atractiva refuerza a Milei y sus seguidores en las calles, quien capitaliza el descontento con la vieja política. Incluso fuerzas menores como el Frente de Izquierda muestran un comportamiento inverso, teniendo su mayor adhesión en las mujeres con un 10%, pero desapareciendo prácticamente del mapa electoral masculino.
La resistencia del modelo en las franjas etarias
El análisis por edad confirma que el oficialismo domina casi todos los cuadrantes. La Adhesión ciudadana a Javier Milei vuelve a subir con fuerza en el grupo de 36 a 50 años, llegando al 42%. Es la generación que produce, la que paga impuestos y la que parece haber comprado la promesa de orden fiscal y estabilidad. Sin embargo, el punto de mayor vulnerabilidad se encuentra en la franja de 51 a 60 años, donde el respaldo cae al 33%, empatando con el nivel de ciudadanos que aún no tienen definido su voto.
Es curioso notar cómo el apoyo a Javier Milei repunta nuevamente entre los mayores de 60 años, alcanzando también el 42%. A pesar de las dificultades que atraviesa el sector pasivo, una parte importante de los adultos mayores ve con buenos ojos el intento de cambio estructural. El kirchnerismo, en tanto, solo logra sus mejores registros (22%) en los extremos: jóvenes adultos de 26 a 35 años y los más veteranos, aunque siempre corriendo desde muy atrás al esquema libertario.
Estrategia de cara a las próximas legislativas
Con estos números sobre la mesa, el Gobierno sabe que tiene una base sólida para encarar las elecciones de medio término y proyectarse hacia el 2027. El apoyo a Javier Milei se alimenta de una narrativa de confrontación directa con la casta, un mensaje que resuena con especial eco en las provincias y los sectores más postergados. La Libertad Avanza ha logrado lo que el macrismo nunca pudo: arrebatarle al peronismo la representatividad de los sectores trabajadores y la juventud rebelde.
La clave de la permanencia del apoyo a Javier Milei residirá en la capacidad de transformar esta intención de voto en una mejora real de la microeconomía. Mientras la inflación continúe en su senda descendente y los indicadores de actividad den señales de vida, el «blindaje» juvenil parece garantizado. El desafío para el equipo de comunicación de la Casa Rosada será ahora cómo seducir a ese 33% de indecisos mayores de 50 años que todavía miran el proceso con una mezcla de esperanza y desconfianza.
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